Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:18 pm
«La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela garantiza, artículos 57 y 58, la libertad de expresión, el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial. Prohíbe la censura previa»
La malévolamente inducida devastación de Venezuela no tuvo notificación legal ni amagos graduales e histriónicos. Fuimos ultrajados, de súbito, al final de la década de los años noventa (siglo XX) cuando emergió el monstruo que oficiaría el tedeum a una demarcación territorial que quizá todavía era república. Los desfalcos que precedieron su nacimiento, curso de las d. d. a. a. 60 - 70 – 80, impulsaron a una mayoría de resentidos, equivocados y locos hacia donde tesoros y pertrechos de guerra aguardaban por esos miles de oportunistas, caníbales e insaciables forajidos que venerarían a esa bestia emparentada con el Federico Flavios de mi novela titulada Aberraciones [https://logicaycriticadeldiscurso.wordpress.com/wp-content/uploads/2025/10/la-novela-aberraciones-de-jimenez-ure-por-manuel-gahete-jurado-revision-2025.pdf]
§ -«[…] las postrimerías del caos ultimomundista, hallo inteligible fijarle un día de termidor a transnacionales de vándalos y auténticos reaccionarios que dilapidan los inconmensurables recursos económicos procedentes del Imperial State: en perjuicio de millones de inocentes y desasistidos ciudadanos. La Historia no registra cosos en los cuales quienes gobernaban lo hacían enmascarándose de contestatarios o iconoclastas […]»
(Leer: https://www.elnacional.com/2022/09/la-delincuencia-politica-transnacional-tendra-su-dia-de-termidor/, 2022)
Experimenté infinito dolor por la fragmentación de mi grupo familiar en Mérida, integrado por mis tres hijas y yo (2). Millones de familias experimentaron idéntico calvario. La desgracia de convertirnos en víctimas de un maligno y adventicio estilo de gobierno importado de la habana era inaudita. Inconsolable lloré [cada noche] durante años hasta cuando resignado fui envejeciendo sin la compañía de mis descendientes ni sanaciones expeditas. Los https://www.elnacional.com/2021/06/prenados-por-el-senor-maldad/ hacían su irrefrenable y destructor trabajo, no aceptaban la ilustrativa Ley del Péndulo pero lo intuían. Su «día de termidor» estaba escrito.
Aparte de golpear con severidad industrias, bancos y diversidad de empresas, la organización mafiosa [conocida como «El Proceso»] fueteó indiscriminadamente medios de comunicación social y la farándula que generaba ofertas de trabajo a numerosas actrices, actores, libretistas y oficinas publicitarias conexas. La movilidad social de los ciudadanos venezolanos era extraordinaria. Cavó una enorme fosa común donde sepultaría universidades.
Un suceso bélico de origen foráneo, controvertible por la magnitud de la consumación de una históricamente y jamás vista en el mundo forma de secuestro, volvió contritos a integrantes del https://www.linguee.es/ingles-espanol/traduccion/establishment.html. A ello se podría definir «liturgia de la mea culpa para supervivir» del jerarcariado de aquél citado y difunto proceso hegemónico. Me disculpo con los católicos por el uso de sus ceremoniales para desenmascarar una cofradía ufana, soberbia e irascible. La infalibilidad en funciones de poder es efímera pero fabulada par timar ingenuos.
§ -«[…] La situación de los latinoamericanos es una calamidad que requiere la urgente intervención de corregidores. Nuestro descalabro pone en riesgo el sistema financiero internacional, al control migratorio, la movilidad social con fines recreativos y el cumplimiento de los tratados mundiales para la cohabitación pacífica […]»
Son incuantificables los daños que le hicieron a la macro economía nacional venezolana algunos sujetos ya privados de libertad, pero otros todavía prófugos e impunes. Terminando de redactar este artículo recuerdo, todavía indignado, la toma abrupta de las instalaciones del diario El Nacional. Sugiero a quienes muestran intenciones de reparar y restituir, en nombre de un Estado fallido buscando presurosa oxigenación, corregir el inaudito perjuicio causado a la catedral del periodismo latinoamericano, que sólo informaba con fiabilidad, promovía las artes, ciencias, literaturas, tecnologías y la defensa de la https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights.
NOTAS.-