Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:39 pm
La sociedad venezolana necesita canales de expresión auténticos que no se les han permitido como actores y responsables de su propio destino.
Hemos dialogado en las últimas semanas con personas de diferentes sectores y estratos sociales de todos los estados del país y en el exterior con la intención de lograr determinar qué está pensando el venezolano con respecto a la situación actual y futura de Venezuela, su grado de expectativas, esperanzas y niveles de satisfacción o frustración.
Comenzamos por afirmar que la población compara el pasado reciente dominado por la dictadura roja, con el presente disparatado catalogado por su diseño y actuación, como la dictadura azul.
El turbio esquema político acorrala a los venezolanos cuyo único camino a tomar en este momento es el de la espera y la resignación ante los desmanes, abusos, imposiciones y manipulaciones de quienes ostentan el poder, fundamentándose en la ilegalidad e ilegitimidad de cada uno de sus actos que son avalados por sectores minoritarios que dicen ser oposición construidos, controlados y financiados por quienes hábilmente se sostienen bajo el control absoluto de la institucionalidad servil y desdibujada.
El tiempo transcurrido en esta era inédita del quiebre de la revolución y sus postulados, que prometió una transición, todo lo que se ve y se hace causa en la sociedad produce lamentablemente; zozobra, incertidumbre, decepción, angustia, depresión, desesperación. Venezuela luego de haber sido sometida a los laboratorios cubanos para implantar el control social alcanzado exitosamente, de un momento a otro pasó a convertirse en otro gran laboratorio cruel e inhumano manejado por el gobierno norteamericano y sus sitiados y asociados sectores oficialistas que parecieran crecer o fortalecerse en medio de este caos social político y económico y lo más difícil de entender es ¿cuáles son sus fines y sus posibles resultados a mediano y largo plazo? Excluimos el corto plazo porque los resultados están a la vista.
A pesar de los mensajes y oleadas de positivismo que se generan permanentemente la falta de resultados tangibles dispersa y debilita los esfuerzos de los sectores que persiguen el cambio.
La irracionalidad está a la orden del día. Se habla de una gran estrategia, por todos desconocida, que lleva a un debate abierto en cada rincón, que termina sin resultados constructivos en su mayoría convertido en promotor del divisionismo. Los caminos para desmontar el aparataje oficialista están cerrados, otros minados y muchos empantanados.
Unos hablan de que se reconozcan los resultados donde ganó Edmundo González. Muchos impulsan nuevas elecciones presidenciales, otros más que sean generales y muchos promueven o exigen una constituyente.
Quienes buscan soluciones no saben si exigirle respuesta a este segundo interinato reconocido por Donald Trump o la encargada de negocios del gobierno Americano. Evidentemente todo queda en un gran vacío donde la ciudadanía permanece execrada del panorama político por la clase política porfiada que no representa a la mayoría y solo busca su supervivencia.
Comunicadores sociales e influencers enfrentados dispersos con sus diferentes lenguajes y estilos haciendo del espectro comunicacional una batalla campal sobredimensionada que evidentemente informa pero también confunde y desinforma.
Los venezolanos están impactados con la conducta asumida por el presidente Trump contra los inmigrantes en suelo norteamericano que hoy son vejados, perseguidos, encarcelados y deportados. El mandatario norteamericano habla de la gran relación actual y hacia el futuro que tendrán ambas naciones y deja claro que con nuestro país como socio comercial y energético ambos se convierten en una potencia petrolera y resalta constantemente las bondades y potencialidades que tenemos en Venezuela lo que le obligaría a ofrecer un trato preferencial a los venezolanos en tierra estadounidense y más aún cuando se ufana de querer incorporar, de ser posible a nuestro país, como el estado 51 de la unión.
Partidos políticos legalizados, en gestación, judicializados y otros execrados del espectro político, tiran sus anzuelos para continuar pescando incautos y oportunistas para nutrir sus precarias estructuras bajo la práctica recurrente del reciclaje dirigencial que se ha convertido en el modus vivendi o de supervivencia del mercantilismo partidista, todos promotores y defensores del centralismo que aún se sostiene por la ignorancia, subordinación o inacción de las regiones, seriamente controladas y adoctrinadas durante décadas.
Se desatan las pasiones en todos los estados y municipios por el lanzamiento de candidaturas para todos los cargos de representación popular. La división y confrontación se hace presente en todos los escenarios, sin que una dirigencia responsable, renovada y cohesionada controle y encauce el destino victorioso de la unidad nacional.
Grandes dudas surgen en el seno de la sociedad venezolana en el caso de los presos políticos donde aún existen hombres y mujeres , civiles y militares que el régimen ha decidido no darles libertad pese al gran acuerdo de liberación absoluta, que hasta ahora ha sido selectiva y aplicada a cuenta gotas.
Nadie se explica porque el régimen interino continúa designando autoridades a través de la asamblea nacional considerada ilegítima, esa que el mismo presidente Trump desconoció. Caso contrario reconoció públicamente en su primer y segundo periodo presidencial a la asamblea nacional del 2015.
Juristas de todo el país dan sus opiniones que concluyen que el país marchó y marcha en un mar de ilegalidad e inconstitucionalidad por lo que ese tutelaje decretado por el gobierno norteamericano se está haciendo corresponsable por error u omisión de los acontecimientos y resultados que a la vista de los venezolanos y el mundo no han sido los más acertados y convenientes frente al eje llamado del mal.
Se habló de un plan de emergencia por parte de María Corina Machado que se aplicaría en los primeros 100 días para atender con inmediatez y efectividad la liberación de los presos políticos, la salud, la educación y las necesidades básicas de los venezolanos pero las decisiones finales, debido a las circunstancias sobrevenidas e inesperadas cambiaron el esquema y ya se cumplió esa primera etapa no en manos del gobierno electo por los venezolanos, sino ejercido por el interinato impuesto, que no da muestras de querer entregar el poder para dar paso a la transformación del país, caso contrario luce cómodo y adulado por quien le tutela.
El país asfixiado lleno de vallas y anuncios publicitarios de gran envergadura con las figuras del depuesto Nicolás Maduro y su esposa por las razones que todo el mundo conoce con consignas que piden su liberación , mientras los herederos del poder redimensionan y ajustan sus estructuras para desconocerlos y suplirlos como modelo político cuando son corresponsables de la tragedia que hemos vivimos y han sido actores principales en la era chavista y madurista, todos increíblemente cobijados por la era trumpista.
Evidentemente observando esta fragmentación y atomización del pensamiento, la acción y percepción de los venezolanos podemos concluir que no existe un direccionamiento firme, contundente y aceptado por los venezolanos que efectivamente les favorezca y que disminuya los niveles de dispersión que están identificados y no son corregidos. No existe una oferta real con lapsos determinados que permitan a los venezolanos moralizarse, entusiasmarse y anclarse con firmeza y determinación a una transición ya ganada, que sea decretada en la práctica y puesta en marcha con elementos convincentes que suspendan la opresión y agonía del pueblo venezolano.
Como estas líneas son escritas en base a las consultas realizadas con responsabilidad considero que las dudas surgen simplemente porque ya a estas alturas deberían verse en el ejercicio del poder personas que actúen y hablen distinto, no relacionadas históricamente con los protagonistas y propagadores de las pestes roja y azul.
Una transición por más difícil que sea debe contener elemento básico que demuestre la voluntad política de cambio de los sectores que deben estar involucrados mientras se dan las condiciones para un proceso electoral que daría término a la incertidumbre que crece en medio de la inmoralidad. Venezuela más que tutelada, en manos del opresor debe ser atendida.
Venezuela a partir del 3 de enero de 2026 entró a una fase indescifrable, compleja y peligrosa que demanda la atención real y profunda de su gente por medio de mecanismos idóneos ejecutados por instituciones depuradas del vandalismo, la corrupción y la politización. Quienes piden paciencia deben garantizar progresivamente el bienestar de la familia venezolana que en medio de la pobreza y la necesidad siguen apostando al cambio.
Definitivamente el pueblo venezolano no está conforme con lo hasta ahora alcanzado, sigue esperando el anuncio de programas sostenibles que den soluciones urgentes. Sin temor a equivocarme se debe pasar de la retórica a la acción, de la exclusión a la inclusión, de la mentira a la verdad, de la opresión a la libertad, de la injusticia a la justicia y de la dictadura a la democracia.