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Por Padre Edduar Molina Escalona

Desde mi Parroquia

“Las vocaciones de Alexis Montilla” por Padre Edduar Molina Escalona



Desde mi Parroquia

“Las vocaciones de Alexis Montilla” por Padre Edduar Molina Escalona

La Mérida serrana se vistió con su manto gris por las lágrimas que, desde el Pico el Águila Y hasta la majestuosa Sierra Nevada, brotaron para despedir de este mundo al inolvidable Romer Alexi Montilla Delgado, (Q.E.P.D.). Un hombre con corazón de niño, con mente de progreso, y dos sellos marcados por sus padres en la frente: Sus dos “H” mayúsculas, su ejemplar honestidad y su franciscana humildad.

Mirando su vida a la luz de la Palabra de Dios, quisiera iluminar algunas de sus grandes vocaciones o llamados que, a lo largo de sus más de 80 años, el Señor le invitó a seguir sus caminos: Su vocación de familia: “Quien respeta a su padre tendrá larga vida, y quien honra a su madre obedece al Señor”. (Eclesiástico 3,6). Cuando Alexi hablaba de su tesoro más valioso, su familia, su hogar, su rostro se llenaba de luz, imborrable su modesta casa en el Chachopo amado, donde vino al mundo un 22 de mayo de 1944. Allí se forjó el “hombre fuerte como la roca”, siempre atento a los consejos y sapiencia de su amada madre, doña Ninfa, quien esculpió su enorme humanidad, con sus semillas de la bondad infinita, fe firme, y laboriosidad fecunda. Y como su padre arrió los ganados de Timotes a Mérida, él aprendió el arreo de los sueños y esperanzas por los caminos de la superación. Valores que supo transmitir a ustedes, sus hijos y nietos.

Gracias, Alexi, por tu esfuerzo por ser el mejor hijo, hermano, esposo, padre y abuelo. He tenido la dicha de acompañar sus últimos años de vida, como su curita, por lo que me atrevo a pedirle a sus queridos hijos que presenten la mejor ofrenda que hoy le pueden dar a su padre Alexi: permanecer unidos, continuar manteniendo viva su memoria y legado. Juntos, sin que nada ni nadie los pueda separar, como los hijos de un mismo padre, herederos de su inmenso amor y carisma de construir en familia. ¿Quién de nosotros no fue testigo de ver a sus hijos y nietos trabajando como cualquier personal de los parques y creando junto a don Alexi sueños con ingenio, pasión, dedicación y mucha fe? Gracias, hijos, por haber hecho tan feliz el corazón de su padre.

Su vocación por el trabajo. “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno.” (Gén 1,31). Nuestro hermano Alexi aprendió, desde su fe a mirar con los ojos de Jesús, vio que todo era bueno, desde sus pequeñas casitas de barro en la escuela, desafiando la autoridad de la maestra Emerenciana Araujo, junto a su largo camino laboral, como vendedor de artesanía en la plaza Bolívar de Mérida en 1959, ayudante de mesonero en el hotel Prado Río, mesonero en el Country Club de Caracas, su emprendimiento en El Caney, sus esfuerzos en los Tejados de Chachopo. Su generosidad para organizar los desfiles de la Feria del Sol entre 1975 y 1988, hasta llegar a ocupar el cargo de director de Turismo del Estado. Todo lo hizo desde el amor, con verdadera pasión y con la fe que de todo lo que viene Dios el mismo lo lleva a su fin. Gracias Alexi por enseñarnos que trabajar no es una carga, ni un castigo es la mayor plenitud de poder ser colaboradores de la obra perenne del Dios que todo lo hace bien. Hoy tienes el privilegio de poder decir, al igual que el Jesús de la Cruz, “todo está cumplido, hice lo que tenía que hacer”.

Su vocación por el asombro de las cosas pequeñas. El Papa Benedicto XVI meditando sobre el pesebre del Niño Dios, invitó a la humanidad al “asombro”, a acercarse con temblor a ese lugar “donde se encontraron y se entrecruzaron las esperanzas del mundo y del corazón humano con la presencia de Dios”.[1] Toda la existencia humana, explicó, está animada “por el deseo de que lo más verdadero, lo más bello y lo más grande que hemos entrevisto e intuido con la mente y el corazón, pueda salir a nuestro encuentro y se haga concreto ante nuestros ojos y nos vuelva a levantar”. Alexi pareciera que practicó al pie de la letra esta invitación, se dejó sorprender e iluminar por los espantos, como el cuento del burro que le habló a su nono, por los salteadores de camino, o por el monstruo del río que podía convertir los niños en jabón si se portaban mal, sin dejar de recordar a su tía Ilba, la eterna novia de los Aleros, entre otros tantos. Pequeñas historias convertidas en pueblos de ilusión y nostalgia de esa Venezuela que todos queremos volver, la de la familia, la unidad, el trabajo y el progreso, el respeto y la libertad.

Su vocación por hacer memoria. El Papa León XIV enseña: “la memoria es un elemento esencial en un organismo vivo. No sólo se dirige al pasado, sino que nutre el presente y orienta el futuro. Sin memoria, el camino se pierde, pierde el sentido de la orientación[2]”, La creación de los Aleros, la Venezuela de Antier y la Montaña de los Sueños, son un verdadero ejemplo de hacer presente el pasado, tal como lo enseñó san Agustín: “memoria no es solo recordar el pasado, sino "hacer presente" (presente del pasado) las experiencias, conocimientos y afectos en el momento actual, constituyendo el lugar interior donde el alma se encuentra consigo misma y con Dios”.[3] Gracias Alexi, Doctor Honoris y Causa en Emprendimiento e Innovación por nuestra Universidad de los Andes, por tu don de convertir lo pasado en lo nuevo, lo olvidado en lo añorado por conocer, lo despreciado por el mundo, como lo más valioso y querido por la gente de bien.

Gracias por la memoria de poder descubrir los grandes tesoros de nuestro terruño andino, como el amor por nuestra identidad emeritense, por un turismo que no se quedará solo en los paisajes, o el teleférico, sino en el conocer a nuestra gente merideña, nuestros valores, nuestra fe y nuestra historia.

Termino parafraseando los versos del poeta Andrés Eloy Blanco: de Chachopo a los Aleros camina Alexi Montilla / con violeticas de sueños, con el barro de hombres nuevos/ Farallón de los merideños / con mente cordillerana /corazón de frailejón /se tan poniendo llenos los deditos de tus manos/ por tantas obras buenas cargadas de esperanza/ repletas de vida en abundancia.

Una última oración, envíanos Señor a Venezuela muchos Alexi Montilla, hombres y mujeres enamorados de su gente, apasionados por nuestras tradiciones e historias, hacedores de sueños, marcados por el trabajo humilde y honesto, danos Señor nuevos Alexis Montilla que pongan mente y corazón para hacer de Venezuela la casa de todos, el turismo de mayor calidad de servicios, el rostro de una nueva humanidad.

 

Descansa en paz siervo bueno y fiel del Señor.

 

Mérida, domingo 19 de abril de 2026

 

(*) Homilía de la Santa Misa Exequial

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[1] Audiencia General del Papa Benedicto XVI, Ciudad del Vaticano 22 de diciembre de 2010.

[2] Discurso del Papa León XIV a los funcionarios de la Curia Romana y a los empleados de la Santa Sede, de la Gobernación y del Vicariato de Roma. Roma 24 de mayo 2025.

[3] San Agustín, Confesiones. Libro Núm. X