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Por Pedro Castro

Así se cambien de color político, llevan la marca de la ineficiencia por Pedro Castro



Así se cambien de color político, llevan la marca de la ineficiencia por Pedro Castro

​No importa cuántas veces intenten refrescar la imagen o bajo qué nueva bandera pretendan esconderse, la realidad de Venezuela es un grito sordo que se siente en cada hogar: la ineficiencia no es una cuestión de matices cromáticos, sino de resultados.

Puedes cambiar el logo, el eslogan o el color de la camisa, pero si el sistema sigue colapsado, la marca de la ineptitud permanece intacta en el rostro de quienes ostentan el poder.

​Hoy, el venezolano vive un ciclo de supervivencia agotador, las fallas en el sistema eléctrico nos dejan a oscuras, el suministro de agua es un lujo intermitente y nuestras carreteras son monumentos al abandono.

Sin embargo, hay una trampa en la que no podemos volver a caer: la distracción, históricamente, han utilizado el caos de los servicios públicos para mantenernos ocupados resolviendo lo básico, mientras el problema de fondo se ignora.

​No podemos permitir que el drama de la luz o el agua opaque la herida más profunda: el salario miserable. Un sueldo que no dignifica, que no alcanza para cubrir la vida y que nos mantiene encadenados a la escasez.

Esa es la mayor prueba de su fracaso, quien no puede garantizar el sustento de su pueblo, simplemente no sirve.

​Pero la culpa no es solo de quien destruye, sino también de la distracción que surge desde nuestras propias filas. Las ofensas y descalificaciones innecesarias entre quienes se oponen al desastre, la arrogancia, los intereses personales y más, son ruidos que solo benefician al responsable de la tragedia. Cada ataque interno es una cortina de humo que les regala tiempo.

​Tenemos que estar claros: no hay otra opción que el cambio estructural. Los que están han demostrado con creces su incapacidad para gerenciar un país.

No hay oportunidades en un modelo que se alimenta del hambre y la oscuridad. La única vía para lograr un país para TODOS es la lucha UNIDA.

Debemos dejar de lado las distracciones y los egos para enfocarnos en el objetivo común: sustituir la ineficiencia por capacidad y la miseria por dignidad.

Si no cambiamos el rostro de la gestión, seguiremos hundidos, sin importar el color con el que intenten pintarnos el futuro.