Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:17 pm
Typing Business, Asdrubal Oliveros, Jesús Palacios Chacín, and Alejandro Guzmán Woodroffe
El pasado 7 de mayo el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (IIES-UCAB) presentó la decimoprimera edición de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), correspondiente a 2025. Una radiografía completa de la situación socioeconómica que vive el país en diversos ámbitos como educación, empleo, pobreza, seguridad alimentaria y demografía.
El asunto de las condiciones de vida de la población tiene profundas implicaciones sobre toda la economía, puesto que un país con altos niveles de descomposición económica y social no solo es uno que difícilmente podrá crecer, sino que, en línea con Adam Smith, “jamás podrá ser verdaderamente próspero y feliz”.
A continuación, se presenta un resumen de los principales resultados del estudio de este año.
El primer hallazgo relevante que nos presenta ENCOVI 2025 es que Venezuela es hoy un país más pequeño y envejecido, distando del resto de países de la región. La población estimada alcanza actualmente 28,5 millones -una cifra menor a los más de 34 millones previstos antes del éxodo migratorio- de los cuales 1 de cada 7 (15%) es adulto mayor.
En tal sentido, la razón de dependencia llegó a 65 personas dependientes por cada 100 en edad activa, pero enfrentando un mercado laboral débil y desigual en el que la participación económica permanece por debajo del promedio regional (55% vs 60%), afectando particularmente a mujeres y personas de estratos bajos.
Por otra parte, los servicios públicos siguen siendo una restricción cotidiana. Aunque 78% de los hogares tiene acceso al agua potable por acueducto (80% en 2024), solo 19% recibe agua de forma continua; en electricidad, el 98% accede a la red pública, pero 39% reporta interrupciones diarias por varias horas (en 2024 se reportó el 24%); en aseo urbano, el 64% utiliza el servicio de recolección (mejoró levemente respecto al año anterior), aunque solo el 13% cuenta con una frecuencia de recolección diaria.
En lo referente a la pobreza, se mantiene la tendencia hacia una disminución gradual después de 2021. La encuesta muestra una caída de la pobreza de ingresos de los hogares de 73,2% a 68,5% entre 2024 y 2025, mientras que la pobreza extrema bajó de 36,5% a 31,7%, lo que significa una caída de 4,8 puntos porcentuales frente a 2024.
Pobreza de ingresos en hogares
En términos individuales, hasta un 76,5% de las personas son hoy consideradas pobres, a la vez que 38,5% se mantienen en la pobreza extrema. Esto representa una mejora desde el 80,2% y el 43,7% respectivamente de 2024 y del 94,5% y 76,6% de 2021, ello a pesar de que el monto promedio de las transferencias gubernamentales ha disminuido en los últimos años.
Esta mejora a nivel de ingresos también es evidente en el índice de desigualdad de Gini, que cae en 2025 a 0,459 (niveles de 2016), así como en el índice de pobreza multidimensional (IPM) el cual, según la ENCOVI 2025, ha continuado su progresiva tendencia a la baja (55%, desde 65% en 2021). No obstante, el informe señala que, si bien los ingresos y el empleo han reducido su peso dentro del índice, las privaciones asociadas al acceso a servicios públicos, vivienda y educación aumentaron su contribución a la pobreza total.
Por esta razón, a pesar de la mejora en las perspectivas económicas, el retorno migratorio aún luce bastante limitado. ENCOVI señala que los retornados representan alrededor del 7% de los emigrantes reportados, con mayor incidencia en hogares pobres y entre personas con menor capital educativo.
Cambios en el mercado: Dado que Venezuela es hoy un país con una población más pequeña y, en promedio, más envejecida, esto implica, por un lado, que la competencia tenderá a ser cada vez más dura por precios y, por otro lado, que los actores que se encuentran presentes en el mercado deberán adaptarse a esta realidad para sobrevivir. El diseño de soluciones específicas para personas mayores de 50 o 60 años a través de la llamada “economía plateada”, sin duda, será clave.
Mayor consumo: Aunque el espacio para crecer es pequeño, tanto el retorno, aunque limitado y gradual, de migrantes como el crecimiento a nivel de ingresos de los locales representan una gran oportunidad para la captación de nuevos clientes y la capitalización de ventas. Nuestras estimaciones apuntan a un crecimiento del consumo privado en 2026 del 15,2% y en 2027 del 17,5%. No obstante, esto debe tomarse con cautela ya que todavía en 1 de cada 3 hogares los ingresos no son suficientes para la satisfacción de las necesidades alimentarias más básicas.
Los servicios públicos continuarán siendo una limitante: En la medida en que no se realicen inversiones de gran envergadura para la recuperación de los servicios públicos, las constantes fallas en los mismos continuarán afectando las empresas, pero esto no solo a nivel operativo, sino que estas deficiencias, incluidos los problemas con el transporte público, motivan a la irregularidad en la asistencia de los trabajadores a los lugares de trabajo, afectando la productividad general del sector productivo.
Al comparar los resultados de la ENCOVI 2025 con los registros de 2024, a nivel general, los datos revelan un crecimiento en los indicadores de ingreso de la población que, sin embargo, no se ha traducido en una evolución del bienestar general de los ciudadanos dada la persistencia de severas privaciones en áreas como servicios, educación, vivienda, empleo y salud.
Una aparente paradoja que demuestra que el dinero no lo es todo y que la recuperación económica de Venezuela es un asunto complejo y multifactorial.