Mérida, Mayo Miércoles 27, 2026, 10:13 pm
El reciente trabajo
publicado el pasado sábado 23 de mayo 2026 por la importante agencia
informativa alemana DW Deutsche Welle vuelve a confirmar algo que millones de
venezolanos padecen todos los días: el Sistema Eléctrico Nacional atraviesa una
de las etapas más delicadas y peligrosas de toda su historia.
Y sí, el reportaje acierta
al señalar que el problema no es producto de “ataques”, ni de narrativas
conspirativas, sino de años de deterioro acumulado, tal como hemos venido
reiterando.
Pero la verdad completa
debe decirse. Venezuela no necesita seguir atrapada eternamente en diagnósticos
repetidos, declaraciones vacías o propaganda eléctrica. El país necesita dejar
atrás el “bla bla bla” y comenzar una etapa seria de reconstrucción nacional. Porque
mientras algunos todavía discuten las causas, los venezolanos sobreviven entre
apagones, fluctuaciones, pérdida de equipos, paralización económica y una
calidad de vida cada vez más golpeada. Y lo más grave es que el sistema hoy
opera en una condición de enorme vulnerabilidad.
Las “3D” que llevaron al
SEN al borde del colapso
He resumido durante
distintas entrevistas y análisis técnicos las causas estructurales de esta
tragedia en lo que denomino las “3D” del deterioro eléctrico venezolano y no
precisamente de tridimensional, sino de:
El descuido destruyó
durante años la cultura de mantenimiento que distinguió al sistema eléctrico
venezolano en América Latina.
La desinversión paralizó
modernizaciones, la expansión, debilitó la transmisión, dejó proyectos
inconclusos y convirtió muchas instalaciones estratégicas en infraestructura
envejecida y altamente vulnerable.
Y la desprofesionalización
terminó expulsando o marginando a buena parte del talento técnico que sostenía
la operación del SEN. A todo esto, se sumaron corrupción, opacidad,
improvisación y politización extrema. El resultado es un sistema extremadamente
frágil, donde basta que una o dos unidades relevantes del Bajo Caroní salgan de
operación para generar desequilibrios severos capaces de profundizar aún más
los apagones nacionales. Eso no es confiabilidad eléctrica, eso es
sobrevivencia operativa.
El problema no es
solamente generación
Uno de los errores más
comunes en el debate energético venezolano es reducir toda la crisis a “falta
de generación”. La realidad es mucho más compleja, el deterioro afecta
simultáneamente:
Durante años se ignoró el
desgaste de corredores de transmisión críticos, subestaciones, sistemas de
protección y control, así como la pérdida progresiva de redundancia operativa.
Cuando un sistema pierde
capacidad de respuesta y flexibilidad, cualquier perturbación puede convertirse
en una contingencia nacional y eso es exactamente lo que hoy enfrenta
Venezuela.
Si podemos y sabemos cómo
hacerlo
Pero incluso en medio de
esta realidad, el país tiene algo invaluable: capacidad para recuperarse. No
desde la improvisación política, no desde el populismo energético; sino desde
la técnica, la planificación y la institucionalidad.
El mundo ya ha demostrado
que sistemas eléctricos profundamente deteriorados pueden recuperarse cuando
existe conducción seria. Portugal, por ejemplo, logró transformar
progresivamente su modelo energético mediante modernización regulatoria,
apertura tecnológica, fortalecimiento de redes, incorporación masiva de
renovables y planificación de largo plazo orientada a resiliencia, digitalización
y seguridad energética.
Hoy apuesta agresivamente
por almacenamiento, hidrógeno verde, redes inteligentes y diversificación
energética.
Pero tenemos que destacar
que Venezuela posee ventajas incluso más extraordinarias que los innumerables
países que han podido salir de crisis eléctricas más graves que la que hoy
transitamos.
·
Tenemos prácticamente 12 horas promedio de radiación solar
durante gran parte del año por nuestra ubicación privilegiada cercana al
ecuador.
·
Tenemos uno de los mayores potenciales hidroeléctricos del
continente.
·
Poseemos un eje costero sobre el Caribe con condiciones
favorables para el aprovechamiento eólico.
·
Contamos con enormes reservas de hidrocarburos y
especialmente gas natural, mucho del cual hoy se desperdicia mediante venteo en
campos petroleros, cuando podría utilizarse para generación termoeléctrica
mucho más limpia, flexible y eficiente.
·
Tenemos minerales estratégicos fundamentales para la nueva
economía energética global.
· Y sobre todo, tenemos algo aún más importante: talento humano venezolano. Miles de ingenieros, operadores, técnicos y especialistas venezolanos hoy participan en proyectos energéticos en distintas partes del mundo acumulando experiencia en:
mercados eléctricos,
energías renovables, automatización, transmisión, generación, almacenamiento
energético, regulación, y planificación energética moderna.
Ese conocimiento existe, esa
experiencia existe y esa capacidad será determinante para la recuperación del
país.
La recuperación eléctrica
debe convertirse en una política de Estado
Desde la Red Internacional
de Profesionales del Sistema Eléctrico Nacional de Venezuela RIPSENV y
el Instituto Interamericano de Energía y Sostenibilidad IIES, hemos
insistido en algo fundamental:
La reconstrucción del
sistema eléctrico no puede seguir dependiendo de medidas improvisadas ni de
respuestas coyunturales. Venezuela necesita:
Pero además requiere
recuperar valores esenciales:
Sin eso, ningún sistema
eléctrico será sostenible.
La electricidad es mucho
más que energía
Recuperar el SEN no
significa únicamente reducir apagones, significa recuperar industrias, empleos,
inversión, productividad, servicios públicos y calidad de vida. La electricidad
es la columna vertebral de cualquier economía moderna y sin estabilidad
energética no existe desarrollo posible.
Por eso ha llegado el
momento de abandonar definitivamente el discurso vacío y comenzar la
reconstrucción seria del país porque Venezuela no necesita más excusas.
Necesita dirección.
Necesita liderazgo
técnico.
Necesita acción. Y sí,
podemos hacerlo, sabemos cómo hacerlo.