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que tendrá Perú para saber quién gobernará hasta el 2031
Las autoridades electorales ya advirtieron que, dada la estrechez del margen y el volumen de actas pendientes, la proclamación oficial podría extenderse hasta mediados de julio.

Keiko Fujimori o Roberto Sánchez, el final de película que tendrá Perú para saber quién gobernará hasta el 2031

Con más del 94% de las actas escrutadas, ninguno de los dos candidatos puede cantar victoria. Keiko Fujimori y Roberto Sánchez esperan el voto de los peruanos en el exterior y la resolución de las impugnaciones para conocer quién asumirá el mando el 28 de julio, en lo que ya se perfila como la elección más reñida de la historia reciente del país



Keiko Fujimori o Roberto Sánchez, el final de película que tendrá Perú para saber quién gobernará hasta el 2031

Perú vive, una vez más, la angustia de no saber quién será su próximo presidente. El balotaje del domingo 7 de junio entre la conservadora Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y el progresista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, cerró la jornada sin un ganador claro: con más del 94% de las actas procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la diferencia entre ambos candidatos se mide en apenas décimas de punto porcentual.

El conteo rápido de la firma Ipsos, encargada por la ONG Transparencia y el Instituto Nacional Demócrata, arrojó un empate estadístico con Sánchez levemente por delante. Las autoridades electorales ya advirtieron que, dada la estrechez del margen y el volumen de actas pendientes, la proclamación oficial podría extenderse hasta mediados de julio.

Lo que ocurre en las pantallas de la ONPE no es un accidente. Es el resultado predecible de una elección que llegó polarizada desde su primera vuelta, celebrada el 12 de abril, cuando 35 candidatos se repartieron el voto y ninguno superó el 20% del respaldo ciudadano.

La geografía del conteo: Lima contra el sur andino

El escrutinio siguió un patrón que los analistas peruanos conocen bien. Los primeros reportes favorecieron a Fujimori, sostenida por el voto duro de Lima y los principales centros urbanos de la costa.

Pero conforme avanzó el procesamiento, las actas del interior comenzaron a recortar distancias. Los departamentos del sur y centro andino, históricamente inclinados hacia la izquierda, fueron llegando en el tramo final del conteo y empujaron los números de Sánchez hacia arriba.

Este comportamiento no es nuevo. En cada elección competida de las últimas dos décadas, el electorado rural peruano aparece tarde en el conteo y suele inclinar la balanza. La geografía del voto refleja una fractura profunda entre la capital y las regiones, entre la economía formal y las comunidades que viven al margen del crecimiento.

Sánchez concentra su fuerza precisamente en esos territorios: los sectores rurales, las comunidades indígenas y los bolsones de pobreza del interior. Fujimori, en cambio, capitaliza el voto urbano, empresarial y de las clases medias que asocian su apellido con el orden económico de los años 90.

Los dos factores que decidirán el resultado

Con el grueso del escrutinio doméstico procesado, quedan dos variables que podrían definir quién se coloca la banda presidencial el 28 de julio: el voto de los peruanos en el exterior y la resolución de las actas observadas.

El padrón extranjero supera el millón de electores habilitados. Su tendencia histórica apunta hacia posiciones de centroderecha, lo que podría favorecer a Fujimori y contrarrestar el avance rural de Sánchez en las últimas horas del conteo.

La segunda variable es más compleja. Las actas observadas deben pasar por la revisión de los Jurados Electorales Especiales antes de que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) pueda emitir una proclamación oficial. Cada acta impugnada es un expediente que los organismos electorales deben resolver con argumentos jurídicos, uno por uno.

El proceso no es rápido. En 2021, la proclamación del ganador demoró seis semanas. Las autoridades ya anticiparon que este año el calendario podría ser similar. /Infobae