Mérida, Julio Viernes 10, 2026, 01:30 pm
Hablamos de un personaje humilde, un cultor en todos los sentidos de la
palabra: educador, periodista y poeta. Un venezolano nacido en La Asunción,
estado Nueva Esparta, el 5 de enero de 1930. Jesús Rosas Marcano fue un
margariteño dotado de una gran capacidad para llevar a cabo creaciones
sencillas, y profesó con gran maestría el arte popular donde se destacan
composiciones musicales y poéticas muy bien labradas.
Sus obras se van nutriendo de una espiritualidad adecuada a las ocurrencias
del día a día que viven los venezolanos. Este extraordinario poeta se vino de La
Asunción para poner a andar sus inquietudes como poeta, compositor, periodista
y docente. Va a dedicar su trabajo a los más pequeños de la casa. En el diario Últimas
Noticias va a trabajar como reportero, y escribirá versos humorísticos bajo
el seudónimo de Ross Mar. Durante unos veinte se dedicó a mantener sus columnas
de temas culturales: una de ellas, llamada Capilla Ardiente, y la otra Espuma
de los Días, ambas del diario El Nacional, bajo el seudónimo de Cirio.
Entre sus obras más conocidas se encuentran: “Proclama de la espiga” (1958),
“Cotiledón, Cotiledón, la vida” (1968), “Así en la tierra como en el cielo”
(1976). Toda su obra escrita fue dedicada a los niños y los jóvenes. El poeta y
periodista Miguel Oterro Silva dijo, refiriéndose a la obra de Cirio o Ross Mar:
“Mi amigo Jesús Rosas Marcano escribe con la más difícil facilidad del mundo,
versos para niños de todas las edades. No se pone escafandra para llegar hasta
la pura esencia del mensaje. Tiene enclavada en el corazón una brújula llamada
José Martí”.
Este poeta vivió con ese singular espíritu forjador de sentimientos. Su
pasión humanista como docente duró más de cincuenta años. Venía de la escuela
normalista a la universidad, en la cual se destacó con su catedra sobre historia
de los medios en la escuela de comunicación social de la Universidad Central de
Venezuela (UCV). Ejerció el periodismo durante cuarenta años, durante los
cuales juntó la poesía popular y la docencia. Un margariteño con una capacidad
asombrosa día a día construía mundos en su forma y manera distinta que le
agregaba valores a nuestra identidad venezolana, caracterizando la costumbre,
ese humor tan particularmente venezolano de hacer sonreír al más serio. Así era
nuestro gran poeta Jesús Rosas Marcano, una escuela de aprendizaje permanente
en nuestras vidas.
En sus canciones y poemas va a resaltar valores que tanto necesita hoy la
sociedad. Esa esencia moral y cívica de ciudadanía; esa condición humana que
siempre nos mostró en cada una de sus composiciones Jesús Rosas Marcano, en sus
versos como éste que nos decía:
“Con mis enemigos parto el pan y con mis amigos el dolor.
Nunca guardo odios en mi corazón y alegro al que sufre con una canción”.
De eso estaba hecho el poeta Rosas Marcano, como también sentía Andrés Eloy
Blanco; poetas éstos que daban identidad a sus valores pedagógicos, resaltando
aquellos objetivos éticos y humanos, fundamentales para la construcción de una
sociedad.
Por otra parte, su ejercicio periodístico fue muy bien ejercido, inherente
al quehacer pedagógico, con esa amorosa pasión por la docencia, la poesía y el periodismo.
En esa nítida palabra que va expresando en su lírica, va dando forma a su
creatividad infantil:
“Es que uno aquí en la escuela,
por más que la dibuja, la copia en el cuaderno y en los libros la estudia, ni
sabe como son los moldecitos que envarillan la lluvia”.
En la promoción de sus composiciones Jesús Rosas Marcano va a encontrar un
gran aliado de lujo como fue la agrupación musical “Un solo pueblo”, la cual se
formo en 1970, integrada por Ismael Querales, Jesús Querales, Froilan Gil y
Francisco Pacheco, quienes van a contribuir con la difusión masiva de la
parranda y con las composiciones de Jesús Rosas Marcano que van a tener gran
éxito como: “Botaste la Bola”, “Quien ha visto negro como yo”, “ La marcha de
los pendejos”, “Quítame la mano”, “Las Campanas de la Catedral”, “ La matica”,
“El cocuy que Alumbra”, “María Paleta”, “Córrela”, “La Burra”, “El Gallo Pinto”
y otros éxitos más con el apoyo de aquellos sellos disqueros que existían en
Venezuela en aquel tiempo: Sonográfica, Velvet-Rodven y Promus y ya para 1996
la agrupación “Un solo pueblo” fue
declarada Patrimonio Cultural de la Nación.
Jesús Rosas Marcano fue presidente de la Asociación Venezolana de
Literatura Infantil y Juvenil, director de la Revista Tricolor y la Ventana
Mágica, Onza, Tigre y León, la cual se presenta como símbolo humano de mayor
identificación con la creatividad y pensamiento de los niños. El poeta visitaba
cada semana una escuela distinta para estar en contacto con los chipilines. Fue
fundador de la canción popular en la escuela de periodismo en la UCV, la cual
reunía a estudiantes, músicos, compositores y poetas. Fue colaborador en los
años 50 en el Diario La Esfera y las revistas Elite y Venezuela
Gráfica, así como los periódicos humoristas El Morrocoy Azul y El
Gallo Pelón. Ya para 1980 va a escribir en el Diario de Caracas sus
recordadas “Veinte Líneas” y las del semanario Quinto Día, las que escribía
sus versos. En el diario El Sol de Margarita escribe su columna “Pata e
Cabra”.
Este extraordinario cultor de la sencillez humana y de la cultura popular,
falleció a los 72 años el 7 de mayo de 2001. Venimos a reconocer esa gran labor
que nos dejó ese profe, como le decían sus alumnos, “Chuchú”, como lo llamaban
sus amigos más cercanos.
Esta fue la vida del poeta a Jesús Rosas Marcano, el hombre de la sonrisa.