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Por Frank Roberto Castillo Salazar

Pedro Rincón Gutiérrez: Medico del pensamiento Libre . (Julio 1923-2004) por Frank Roberto Castillo Salazar



Pedro Rincón Gutiérrez: Medico del pensamiento Libre . (Julio 1923-2004) por Frank Roberto Castillo Salazar

Hay hombres que no solo transitan por las instituciones, sino que las construyen de nuevo. Escribir del doctor Pedro Rincón Gutiérrez, cariñosamente recordado por generaciones como "Perucho", es asomarse al abismo creativo de un visionario que entendió la educación superior no como un fin en sí mismo, sino como el motor de transformación de un país. Electo en el amanecer de 1958 como rector de la Universidad de Los Andes (ULA), Pedro Rincón Gutiérrez asumió las riendas de una academia que apenas despertaba del letargo de las dictaduras. Su gestión, que se extendió de manera democrática y discontinua por más de 22 años, redefinió por completo la geografía física, intelectual y espiritual de Mérida y de toda Venezuela.

Perucho no fue un burócrata del saber; fue un humanista con bata de médico que concibió la autonomía universitaria como un dogma inquebrantable. Bajo su mirada, la ULA dejó de ser un claustro cerrado para las élites locales y se transformó en una universidad moderna, vibrante, abierta a las corrientes del pensamiento universal y profundamente comprometida con la investigación de vanguardia. Él comprendió que el desarrollo científico era estéril sin un sólido soporte humanístico y ético, una premisa que moldeó cada una de sus audaces decisiones.

Dentro de esta gigantesca reestructuración universitaria, la entonces Facultad de Derecho —hoy Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Criminológicas (FACIJUP)— ocupó un lugar central en la visión del Rector Magnífico. El doctor Rincón Gutiérrez entendía que la reconstrucción republicana de Venezuela requería de juristas y politólogos con una sólida formación técnica, pero, sobre todo, con una inquebrantable vocación democrática.

Durante su mandato, no solo se modernizaron los planes de estudio para adaptarlos a las complejidades del siglo XX, sino que se impulsó la creación de institutos y centros de investigación clave en el área social y jurídica. Bajo su cobijo institucional, la Facultad se convirtió en un verdadero foro de debate nacional, un territorio donde el pluralismo político no era una concesión, sino el aire que se respiraba. "Perucho" defendió con vehemencia el rol de la FACIJUP como el cerebro crítico capaz de interpelar al poder del Estado, formar cuadros profesionales éticos y diseñar las bases jurídicas del desarrollo regional y nacional. Hoy, al recorrer los pasillos de Liria, el eco de su insistencia por la justicia social y el debate libre sigue resonando como un mandato ético para estudiantes y docentes.

A dos décadas de su partida física, la figura de Pedro Rincón Gutiérrez adquiere una vigencia casi dramática. En tiempos donde la universidad autónoma venezolana enfrenta una de las crisis presupuestarias e institucionales más severas de su historia, como secuela de las sanciones y bloqueo económico al país, el ejemplo de "Perucho" se erige no como una simple nostalgia del pasado, sino como una hoja de ruta para  resistir, reiniciar y seguir luchando. Su legado nos recuerda que la universidad no son solo sus edificios, sino la voluntad inquebrantable de su gente por buscar la verdad y la justicia.

El "Rector de Rectores" nos enseñó que la academia debe dialogar activamente con su entorno, debe debatir sin interés mezquino. La Universidad de los Andes, con sus núcleos, sus laboratorios y su identidad cultural, es en gran medida la materialización del sueño de este zuliano que se hizo andino por vocación y convicción. Escribir sobre Pedro Rincón Gutiérrez no es un mero ejercicio de memoria histórica; es un acto de fe en el futuro de la universidad venezolana. Su vida nos demuestra que, incluso en las horas más difíciles , la luz del pensamiento libre siempre encuentra un camino para triunfar.