Mérida, Agosto Viernes 07, 2026, 12:14 am
Coro es la ciudad raíz de Venezuela que va a celebrar quinientos años de fundada para el 2027. Qué mejor manera de homenajearla nombrando a personajes e historias que marcaron en su momento a esos cronistas, poetas, escritores, historiadores y cuentacuentos, así como la a oralidad. No puedo dejar de escribir sobre un colega que se destacó en las páginas del diario El Nacional, como jefe de provincia, y como cronista de Cumarebo, municipio Zamora del estado Falcón.
Me refiero al
legado de Misael Salazar Léidenz, quien escribió libros notables tales como La
geografía erótica de Venezuela (1985), investigación que representa ese
viaje antropológico y humorístico al corazón de la sensualidad del país. Así lo
describía el poeta caroreño Luis Alberto Crespo cuando coordinaba el suplemento
Papel Literario. Interesante abordar ese libro sobre la geografía
erótica de Venezuela, donde se aborda la picardía en cada región, y las
distintas poblaciones de Venezuela, en las que realizó interesantes indagaciones
sobre los mitos, costumbres sentimentales, y códigos de identidad sexual según
la región: cada una con su particularidad.
Misael Salazar Léidens
va nutriendo cada párrafo con esa mitología que va a ser referente para
entender la construcción de nuestra sensualidad, y que en el argot o en la creencia
popular va documentando las recetas milagrosas de cada afrodisiaco; entre ellos,
va nombrando el babandí de Bolívar, el zorro guache de Barinas, las raíces de
la guanábana (catuche) o la miel de las faldas del Ávila; en los Andes el
levantón andino; en Falcón y otras zonas costeras el rompecolchón,
entre otras. Salazar Léidens va tramitando cada realidad social en la que
distingue la psicología del habitante de la capital, como su timidez extrema en
la intimidad, y luego describe la parafernalia farmacéutica que transita de lo
popular a los fármacos y tónicos que van llenando el imaginario popular.
En su obra prevalece
un lenguaje claro, sin censura ni tabúes. Misael, el estudioso de las
sensualidades, nació en pleno auge de la sociedad conservadora, y sus metáforas
van hilando cada narrativa que dibuja la idiosincrasia nacional. Misael Salazar
Léidenz se destacó en cada crónica local describiendo las costumbres de los
pueblos y en particular las de Cumarebo, alejándose de la historiografía
acartonada para poder describir la identidad falconiana con una visión
totalmente distinta. Misael Salazar Leidenz va al rescate de esa crónica
pueblerina, a diferencia de los historiadores tradicionales que se orientan a
las grandes batallas, y no cuentan las historias de la gente. Salazar Léidenz consigue
los chismes históricos que se cuentan en las calles de Coro y Cumarebo. Se caracterizó
por llevar esa irreverencia frente al poder militar y político.
En cada crónica en
El Nacional, cuya serie tituló “Los peligros de desagraviar a un general”, develaba
sin tapujos los relatos de sangre y las pugnas de poder en Coro a finales del
siglo XIX, como aquel enfrentamiento entre el general José Toledo y Juan Crisóstomo
Falcón.
En sus
investigaciones abordó en profundidad la diversidad cultural falconiana, porque
en su metodología buscó las raíces migratorias de la población sefardí en Coro
que se estableció en el siglo XIX, así como también el origen de algunas
comunidades holandesas y alemanas. Documenta con detalle el surgimiento del
primer cementerio judío de Venezuela. Dentro de su línea de investigación se
encuentra las leyendas de aparecidos y seretones, ese particular lenguaje
típico falconiano, que Misael Salazar Leidenz, quien se codeó con ilustres
intelectuales de Falcón.
Se le otorgó el
premio nacional de periodismo en 1985, por la sección colectiva “7 en uno” del
diario El nacional, en la cual trabajó junto a figuras como Roberto Giusti y
Víctor Suárez. Se destacan entre sus obras publicadas “Don Dimas Hembrero,
Vergatario y saca muelas”, con una narrativa en un lenguaje popular y
costumbrista, así como “Biografía de la Virginidad: El libro de la himelolatria
en Venezuela” (1989), “El libro de las groserías” (1994), una investigación
interesante sobre sociolingüística, llena de humor que nos lleva al análisis de
las palabras tabú y el lenguaje popular venezolano que es muy particular. En “Venezuela
en la magia, el mito y la leyenda” (2001), Salazar Léindens recopila el rescate
de las tradiciones orales, mitos y devociones populares de distintos sitios del
país.
Nació en Cumarebo
en 1935, estado Falcón y falleció en 2008.
Tenía un estilo muy
elocuente y de rigor para la investigación hemerográfica. Contaba cada anécdota
con esa picardía divertida y asumiendo una sencillez que llegara al lector
común y corriente. Inmortaliza cada crónica, cada personaje y cada historia, lo
cual lo lleva a ser premio nacional de periodismo. Llegó a afirmar en una de
sus obras que esa mente falconiana, junto con la magia, el mito y la leyenda, así
como los comerciantes y pintorescos mercaderes del antiguo mercado de Coro, fueron
a dar toda esa cuentista oral de cronista de pueblo, rescatando del olvido las
andanzas de figuras pintorescas y excéntricas de nuestras calles de cualquier
rincón falconiano, entre los locos lindos y bohemios, esos típicos personajes
dementes y pacíficos que deambulaban las calles de la ciudad y de los pueblos.
A los poetas y bohemios se les daban en sus composiciones improvisados versos a
cambio de un trago de cocuy y de un café en las plazas. Toda esa lirica popular
los había llevado a tanta agudeza mental y lingüística.
Entre sus crónicas
se retrata al vendedor o comerciante popular, los particulares vendedores de
milagros y esa transición farmacológica que se ha vivido en Venezuela. De eso
está hecha la geografía erótica de Venezuela del periodista Misael Salazar
Léindenz, falconiano que nos dejó un legado de investigaciones llenas de gran perspicacia
por su manera de contarlas con un lenguaje sencillo y una manera peculiar de
narrar cada historia, sus reportajes periodísticos y sus investigaciones en ese
juego de palabras llenas de refugio, como el cuerpo erótico que conduce al
sagrado terror de la locura.