Mérida, Septiembre Viernes 04, 2026, 12:09 am

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por Orlando Oberto Urbina,Enrique Orangel Dubuc Rodríguez: El perseverante radiodifusor merideño por Orlando Oberto Urbina
Por Orlando Oberto Urbina

Crónicas memorables

Enrique Orangel Dubuc Rodríguez: El perseverante radiodifusor merideño por Orlando Oberto Urbina



Crónicas memorables

Enrique Orangel Dubuc Rodríguez: El perseverante radiodifusor merideño por Orlando Oberto Urbina

bajarigua@gmail.com

adicorazul@gmail.com

 

El licenciado Dubuc fue un radiodifusor y destacado periodista. Fue un personaje influyente en la historia de la radio en Mérida. Fue notable su rol como empresario, periodista y fundador de Radio Universidad 1160 amplitud Modulada (AM), desde abril de 1950.

Todo un ejemplo. Su palabra era resonancia pura en una ciudad que sintonizaba su noticiero y su programa de opinión. Todo lo que salía de las ondas hertzianas de radio Universidad era verdadero. El nombre de su estación de radio homenajeaba el arraigo universitario y académico de Mérida, la ciudad universitaria. La Mérida de ayer, así como la Universidad de los Andes de entonces (ULA), tenía un dinamismo muy distinto al de hoy. Hablamos de aquella universidad que fue dirigida por el rector de rectores, el doctor Pedro Rincón Gutiérrez, otro personaje de sembró de optimismo aquella juventud estudiosa y luchadora.

Ya no hay la misma cantidad de estudiantes, ni el mismo estímulo. A la universidad le fueron quitando el presupuesto, el comedor, las residencias, las becas, las tarifas preferenciales de transporte, el seguro estudiantil. Tanto que costaron esas conquistas universitarias.

Desde radio universidad, siempre hubo una voz aguerrida para denunciar y hacer que se escuchara la opinión de quienes padecían distintos problemas. Dubuc era quien escuchaba todas esas quejas, y las hacía sentir en sus programas. Tuve la oportunidad de conocerlo en 1995. Pasar por esa radio y conocer a Enrique Orangel Dubuc Rodríguez -quien era un periodista muy reconocido a nivel nacional- me dio la oportunidad de trabajar en su noticiero y de aprender mucho de su oficio radial y periodístico. Allí conocí a otro grande del periodismo: Rafael Finol Melendez, una voz que incomodaba a instituciones y personajes burócratas.

En esta radio se ofrecía una programación o una parrilla muy informativa, y se hacía con una dirección impecable en sus orientaciones. El pueblo radioescucha sabía escuchar con gran atención. Allí se oían las voces de las comunidades. Enrique Orangel Dubuc Rodríguez, además de ser fundador y propietario, ejercía el periodismo de manera franca y respetuosa. Su programa era bandera, y se transmitía diariamente al mediodía. Dubuc conducía un espacio que acaparaba la atención radial en la ciudad, pues la gente llamaba y exponía las calamidades sociales que sufrían los oyentes. A quien estaba errado se le orientaba. Otras veces, si el radioescucha no se dirigía con respeto, hasta lo regañaba. Otras veces, la gente llamaba solicitando ayuda, y hasta había una sección donde la gente buscaba trabajo, y se anunciaban ofertas de empleo.

Enrique Orangel Dubuc Rodríguez ganó el Premio Nacional de Periodismo por su impacto, su cercanía con la audiencia, y la labor social que ejercía desde su tribuna periodística cuando interactuaba con la gente. Esto le valió la obtención del Premio Nacional de Periodismo en 1983. Radio Universidad fue, indiscutiblemente, una gran escuela de locutores y periodistas. Fue una auténtica escuela de talentos, porque impulsó la carrera de locutores y periodistas de renombre regional y nacional: hablamos de Ramón Rivas Jerez, Iván Roldán, Omar Rivero Torrealba, Roberto Giusti y muchos otros más, quienes marcaron en esa época de oro la pauta informativa del periodismo radiofónico de Mérida.

Tras la muerte de Enrique Orangel Dubuc Rodríguez, vinieron cambios en el espectro radioeléctrico, así como en los formatos comerciales. La histórica señal 1160 AM cesó sus funciones. Sin embargo, para los periodistas y locutores, quedó como símbolo de aquel periodismo cívico y de servicio público impulsado por ese gran maestro de la radiodifusión merideña y del periodismo que nos enseñó Enrique Orangel Dubuc Rodríguez. La época de oro del periodismo y la cultura de Mérida, se caracterizó en su programación por esa participación de las comunidades desde la crítica política incisiva, y la difusión musical y académica.

También recordamos a los colegas del programa Claro y Raspao, que cobraron gran fuerza a mediados de los años 80, tiempo en que sus moderadores conducían el espacio de forma brillante y valiente. Nos referimos a Iván Roldan y Omar Rivero Torrealba. Tenían un estilo único que se distinguía por su agudeza informativa, su manera de entrevistar, y el gran impacto político y social a la hora de abordar a personajes regionales como estudiantes, dirigentes políticos y sociales, y gremialistas con un estilo directo, sin tapujos, haciendo honor a su nombre.

La radio y el pueblo que eran vinculados por la impronta de Enrique Orangel Dubuc. En distintas etapas lo llegó a conducir también Roberto Giusti. El programa se trasmitía de lunes a sábado al mediodía, a la manera del micrófono abierto para denuncias vecinales, petición o quejas sobre servicios públicos, y asistencia social directa.

Igualmente, mencionamos el programa La Revista de la Noche, que era conducido por Germán Corredor, el cual se convirtió en vitrina para promocionar y dar oportunidad al talento artístico y musical de la región, el cual se destacaba junto con el noticiero de Radio Universidad con avances constantes durante el día, y en su emisión estelar.