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Por Rafael Augusto López

¿Es Estados Unidos una lavadora? por Rafael Augusto López



¿Es Estados Unidos una lavadora? por Rafael Augusto López

Con los presos que los Estados Unidos ha procesado o está procesando, todo apunta a pensar que usted puede delinquir en cualquier otro país, menos allí. Pero si el delito que usted cometió le puede reportar alguna ganancia al gobierno gringo, entonces, usted será tratado como una persona decente y honesta.

Vuelva a cometer el mismo delito para que me cancele los honorarios

Esto me hace recordar que hace muchos años, había en mi pueblo, Ejido, un abogado que viajó a Caracas a ejercer el Derecho Penal. Contaba que tenía en el Retén de Catia un contacto que le informaba cuando llegaba un procesado que había cometido un robo, un atraco o una estafa y no tenía cómo cancelarle los honorarios a otro abogado. Él le fiaba la defensa y cuando le acordaban la libertad, lo obligaba a que reincidiera en la comisión del delito para que le cancelara sus honorarios. Eso es lo que el gobierno de Donald Trump le está mostrando al mundo con los casos de Alejandro Andrade, El Pollo Carvajal y Alex Saab.

Nadie nos había humillado tanto

En vida de Hugo Chávez, apareció en escena Alex Saab, nacido en Barraquilla, Colombia, llevado de la mano de Piedad Córdoba. En Venezuela consiguió contratos millonarios, por supuesto en dólares, para construir viviendas en el marco de la Misión Vivienda. Esta se convirtió en una gran estafa que le arrojó ganancias exorbitantes, que luego multiplicó adquiriendo divisas a precios preferenciales y vendiéndolas a precios especulativos. Luego encontró la gallinita de los huevos de oro con las cajas del CLAP y más tarde se aprovechó de la crisis petrolera, hasta que fue detenido en la Isla de Sal.

El caso constituye un episodio vergonzoso de nuestra diplomacia, al designar a un colombiano como diplomático venezolano, que después de una costosa y gigantesca campaña mediática y de redes, con la participación de todo el alto gobierno, logra que el presidente Joe Biden lo intercambie por unos gringos que tenía como rehenes Nicolás Maduro. Fue recibido tal como ocurrió con el pollo Sandoval, como un héroe, y designado ministro de Industria y Producción Nacional, hasta la entrega de Nicolás Maduro y Cilia Flores a Donald Trump. En los primeros días del Rodriguismo es destituido y detenido. Se comienza una campaña en medios y redes sociales, señalando que efectivamente se trata de un estafador que se apropió de millones de dólares. Además, se afirma que su Cédula de Identidad venezolana y su pasaporte diplomático eran falsos, y que su nacionalidad es colombiana, por lo que se extradita a los Estados Unidos para ser juzgado. En otras palabras, le están echando todo el muerto a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro que fueron sus panas, a tal punto que se comenta que Alex Saab era quien le manejaba todos los chanchullos a Maduro y estaba en conocimiento de todo. Ahora que se acaba de declarar culpable, lo que significa negociación con la Fiscalía, ¿aprovechará de vengarse de quienes renegaron de él y se lo entregaron a los leones? Eso es posible. La verdad es que este colombiano hizo con Venezuela lo que le dio la gana.

A los delincuentes con guantes de seda, a quienes fueron con sus sueños y están entregando todo, garrote.

Son unos cuantos de los que se enriquecieron —aprovechándose de las tracalerías del régimen que ya lleva 27 años— que se han refugiado en los Estados Unidos, donde han recibido trato preferencial, seguramente entregando parte de lo que se llevaron. En cambio, quienes llegaron a territorio norteamericano solo con sus sueños y la disposición de entregarlo todo para hacer más próspero a ese país, —trabajar para cancelar cada mes sus cuentas y los impuestos correspondientes y enviarle algo a los familiares que aquí se quedaron, por razones de edad, salud o sencillamente por no querer abandonar Venezuela— están en situación vulnerable. Reciben  del ICE un trato inhumano, inmerecido y violatorio de los derechos fundamentales.

Nos tiene que dar indignación que eso esté ocurriendo y que el régimen que debería protestar ante el gobierno de los Estado Unidos no lo hace, sabiendo que la inmensa mayoría los odia. Pero lo insólito es que no observamos una posición categórica contra esta infamia por quienes son considerados líderes de la oposición. Nuestros hermanos venezolanos necesitan y merecen toda nuestra solidaridad.

rafael.tuto@gmail.com