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Por Frank Roberto Castillo Salazar

Memoria histórica y reconocimiento a las figuras del foro jurídico merideño por Frank Roberto Castillo Salazar



Memoria histórica y reconocimiento a las figuras del foro jurídico merideño por Frank Roberto Castillo Salazar

La tradición jurídica de Mérida no se comprende sin la estatura intelectual, ética y académica de aquellos hombres y mujeres que, desde las aulas universitarias, las altas magistraturas y el libre ejercicio profesional, moldearon el derecho venezolano. El foro jurídico nacional tiene una deuda imperecedera con estos jurisconsultos merideños, cuya obra doctrinal y jurisprudencial sigue iluminando el camino de la justicia.

Este recorrido cronológico, que abarca a los próceres de la judicatura y la academia local, constituye un acto de estricta justicia histórica y un homenaje permanente a su legado.

El derrotero cronológico de esta pléyade de juristas comienza con figuras cuya longevidad vital e intelectual sentó las bases institucionales del foro:

Pedro Pineda León (1901 - 1986): Rector de la Universidad de Los Andes, miembro correspondiente de las Academias de Ciencias Penales y de Ciencias Políticas y Sociales de Venezuela, y Presidente del Colegio de Abogados. Su obra monumental, Lecciones Elementales de Derecho Procesal Civil (en cuatro tomos) y Principios de Derecho Mercantil, junto a su condición de casacionista y profesor insignia, lo consagran como un patriarca de la ciencia jurídica venezolana.

Héctor Febres Cordero (1913 - 1997): Brillante profesor y Presidente del Colegio de Abogados de Mérida. Su pluma penetró con rigor dogmático en la ciencia penal a través de obras fundamentales como Delitos contra las Personas, Delitos contra los Bienes y Delitos contra la República, destacándose asimismo como un insigne casacionista.

José Román Duque Sánchez (1914 - 1999): Expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Presidente del Colegio de Abogados de Mérida —cuyo auditorio lleva honrosamente su nombre— y profesor de pre y postgrado en la Universidad Central de Venezuela y en la ULA. Su pensamiento abarcó toda una época, plasmado en innumerables sentencias publicadas en el Repertorio Forense y en Ramírez & Garay, así como en monografías y publicaciones de la máxima instancia judicial y la UCV.

A medida que avanzaba el siglo, la academia merideña aportó nombres imprescindibles que elevaron el nivel de la casación civil y mercantil, así como de ramas especializadas del derecho:

Luis Arturo Calderón Pino (1928 - 1984): Insigne casacionista y profesor de pre y postgrado. Su impronta en el derecho mercantil quedó sellada en sus estudios especializados sobre La Quiebra y en sus lúcidos artículos publicados en el Anuario ULA y la Revista del Colegio de Abogados.

Luis González Berti (1930 - 1996): Maestro indiscutible de las obligaciones y del derecho minero. Su Compendio de Derecho Minero Venezolano (Tomos I y II), editado junto a sus publicaciones en la Universidad Santa María y el Anuario ULA, refleja la versatilidad de un profesor que dominó con maestría tanto el derecho civil como los sectores estratégicos de la economía nacional.

Antonio Ramón Marín (1931 - 1989): Jurista de profunda agudeza analítica en el campo del Derecho Civil y de las Obligaciones. Sus criterios jurídicos poseían tal solidez doctrinal que, de manera recurrente, la jurisprudencia posterior los adoptaba y respaldaba. Fue profesor de pre y postgrado y prolífico colaborador del Anuario ULA y de la Revista del Colegio de Abogados.

Humberto Cuenca (1905 – 1970): Insigne jurisconsulto merideño, profesor universitario de dilatada trayectoria, ensayista y crítico del derecho procesal y la sociología jurídica. Su pluma combativa y su profundo rigor teórico dejaron una huella imborrable en las reflexiones críticas sobre la justicia y la legislación social en Venezuela.

Román José Duque Corredor (1943 - 2023): Hijo del ilustre José Román Duque Sánchez, transitó con brillantez por la judicatura como magistrado de la Sala Político-Administrativa de la Corte Suprema de Justicia. Su magisterio abarcó el Derecho Agrario, siendo autor de obras de referencia ineludible y miembro activo de instituciones como la IDARA. Su legado doctrinal continúa plenamente vigente en las aulas de postgrado.

Las décadas centrales del siglo vieron nacer y formarse a las plumas que renovaron el derecho privado, procesal, familiar y administrativo con un enfoque vanguardista y práctico:

Antonio D'jesus (1941): Destacado casacionista y profesor de pre y postgrado. Su Contribución al estudio de la adopción especial marcó un hito en la modernización del derecho de familia en Venezuela, complementado por sus constantes aportes en el Anuario ULA y la Revista del Colegio de Abogados.

Gilberto Guerrero Quintero (1942 - 2004): Magistrado de la Sala de Casación Civil y profesor de postgrado. Su pensamiento jurídico descolló en materias complejas como La resolución del contrato, el régimen del Canon de arrendamiento, la teoría general de las Pruebas y las relaciones entre Tiempo y Derecho. Su paso por la máxima instancia judicial garantizó la seguridad jurídica en la materia civil.

Magaly Carnevali de Camacho (1948): Jueza civil de ejemplar trayectoria y profesora de pre y postgrado. Su obra escrita —que comprende títulos como Jurisprudencia Proceso Civil, Responsabilidad Civil por Accidentes de Tránsito y El Pago— constituye una herramienta indispensable para el foro litigante, uniendo la judicatura práctica con la reflexión académica de vanguardia en el Anuario ULA.

Rafael Méndez (1964): Destacado casacionista, litigante y profesor de postgrado. Su producción intelectual se materializa en obras fundamentales sobre Derecho Constitucional y Contencioso Administrativo, Derecho Electoral y Derecho Procesal Electoral, así como en estudios doctrinales sobre La solicitud de revisión constitucional, aportando una visión moderna al derecho público venezolano.

Rendir tributo a ellos no es un mero ejercicio de nostalgia académica. Es reconocer que la seguridad jurídica, la pulcritud procesal y la solidez doctrinal de la Venezuela contemporánea abrevan en los libros, sentencias y cátedras que estos merideños universalizaron. El foro jurídico tiene el deber indeclinable de mantener viva su memoria como brújula moral e intelectual para las nuevas generaciones de abogados.