Mérida, Octubre Sábado 03, 2026, 05:20 pm
(02-10-2026) Con una solemne celebración eucarística, el
Santuario San Buenaventura de Ejido fue consagrado este jueves 1 de octubre
como basílica menor, acontecimiento que marca un momento significativo para la
comunidad ejidense y para la vida de la Iglesia en Mérida.
La Eucaristía fue presidida por el nuncio apostólico en Venezuela,
monseñor Alberto Ortega Martín, y concelebrada por monseñor Helizandro Terán,
arzobispo metropolitano de Mérida; Luis Alfonso Márquez, obispo auxiliar
emérito de Mérida; Gerardo Salas, obispo de Acarigua-Araure; Juan de Dios Peña,
obispo de Barinas; José Trinidad Fernández, obispo de Trujillo; y Alfredo
Torres, obispo emérito de San Fernando de Apure, junto a sacerdotes del clero
merideño.
La elevación del templo a basílica menor había sido concedida por el
papa León XIV mediante el decreto del Dicasterio para el Culto Divino y la
Disciplina de los Sacramentos, reconociendo la importancia histórica, pastoral
y espiritual del Santuario San Buenaventura para la Iglesia local. La dignidad
de basílica menor establece además un vínculo particular del templo con la
Iglesia de Roma y el Santo Padre.
Un templo consagrado a Dios
Durante la celebración se realizó el rito solemne de dedicación del
templo, mediante el cual la iglesia es destinada de manera permanente al culto
divino. Dentro de este rito, uno de los signos centrales es la unción con el
Santo Crisma de las cruces dispuestas en las columnas del templo, acompañada
por la iluminación de cada una de ellas, expresando a Cristo como centro y
fundamento de la Iglesia.
Estos signos recuerdan que el templo no es solamente un edificio, sino
un lugar destinado al encuentro con Dios y a la celebración de los sacramentos.
A la vez, la liturgia de la dedicación invita a reconocer a Cristo como el
verdadero templo y a los bautizados como piedras vivas que edifican la Iglesia.
“La alegría en el Señor es nuestra fortaleza”
En su homilía, monseñor Alberto Ortega Martín expresó su alegría por
compartir esta celebración y transmitió a la comunidad el saludo, la cercanía y
la bendición del papa León XIV.
“Qué regalo poder celebrar que esta iglesia tan querida, este santuario
tan importante para la arquidiócesis, que ha hecho también de catedral, ha sido
elevado a basílica menor”, manifestó.
Asimismo, explicó que la importancia del templo radica en que conduce
al encuentro con Cristo, verdadero templo de Dios. Recordó que, así como el
edificio es consagrado al Señor, los cristianos también están llamados a ser
templos vivos del Espíritu Santo y signos de su presencia en el mundo.
Monseñor Ortega Martín destacó que la nueva Basílica Menor está llamada
a ser un lugar de acogida, oración, celebración de los sacramentos y caridad,
con una atención especial a quienes más lo necesitan.
En este sentido, invitó a la comunidad a hacer de este templo un
espacio desde donde se fortalezca la unidad, la concordia y la paz, en comunión
con toda la Iglesia.