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Por Néstor Abad Sánchez

Novenario literario 100 años REPN (04)

“La pica de Río Blanco”: osadía, odisea o visión futurista por Néstor Abad Sánchez



Novenario literario 100 años REPN (04)

“La pica de Río Blanco”: osadía, odisea o visión futurista por Néstor Abad Sánchez

Crónica de un sueño frustrado, tan necesario ayer como hoy

 

“La gente soñaba con el agua para regadío, y mencionaban un Río Blanco en las cabeceras del Mpio. Jají. En los primeros aguinaldos invité un grupo de baqueanos, fuimos y venimos. El posible recorrido de un canal de riego sería de 20 Kms. aproximadamente!”

 

Ramón Emilio Pernía: visto por sí mismo. Inédito

 

“Nadie es profeta en su tierra”(1), el padre Pernía a pesar de realizar una extraordinaria labor evangelizadora y mejor obra socio - comunitaria en Bailadores (4/5/1956 - 26/6/1964), por impertinencia de sus autoridades locales, quienes se sintieron aludidas en sus homilías y desplazadas por su accionar eficiente, pues mientras ellos prometían él hacía y por eso el pueblo lo apoyaba; fue trasladado a la Parroquia Santiago Apóstol de Lagunillas (28/7/1964 - 9/6/1968) donde encontró un terreno más fructífero para sus ímpetos progresistas… como el mismo lo cuenta: “A Lagunillas venimos sin quererlo, a su paraje híspido, leproso de erosión, ardido de sed, los árboles ausentes en sus colinas… desde Bailadores, paraíso de la frescura y de los manantiales si bien éstos ya amenazados por la herida mortal de la deforestación. (…) Aquí como allá todo lo compensaba, sin embargo, la inmensa bondad de las gentes…”(2)

 

La primera impresión y pregunta obligatoria del padre Pernía al llegar a Lagunillas y ser recibido el 28 de julio de 1964 fue ¿Por qué no hay agua para riego?, venía de Bailadores donde el agua era abundante y malgastada… la respuesta la encontró cuando empezó a visitar el pueblo y conversar con la gente que le contó que desde los tiempos del Dr. Alberto Carnevalli en 1947, pasando por el Dr. Vicente Tálamo en 1957, los planos y los cálculos del proyecto para canalizar “Río Blanco” ya estaban hechos, pero que costaba tantos millones que “Lagunillas y San Juan juntos no valían la pena”. Se habían designado tantas comisiones, diligencias y solicitudes que ya en el pueblo todo era pesimismo y fatalidad. Mientras que el soñado riego era la promesa de cada campaña electoral.

 

Cuenta el padre Pernía en su narración histórica que en la búsqueda de ayuda hallaron en el archivo del Concejo el “Estudio integral de la Cuenca del Chama, sector Lagunillas de Urao” orientado por el notable geógrafo y profesor J. Tricart, Director del Centro de Geografía Aplicada de la Universidad de Estrasburgo, que la ULA había publicado en 1963. Cuya lectura los convenció que debían avivar la lucha hasta lograr el agua para el riego, ya que de las 1.985 hectáreas regables sólo se utilizaban con riego 525. Allí nació el reto: “Todos tenemos que trabajar y hacer trabajar…”, en franca alusión a las autoridades.     

 

Entre conversas el padre Pernía se enteró que un grupo de vecinos “Eleuterio Méndez, Cesar Flores…” habían incursionado en Río Blanco en 1949, hacía 15 años y, los persuadió de volver y fueron el 19 de diciembre de 1964 al salir de la misa de aguinaldo en compañía del maestro de obra Juan Contreras, en el terreno estudiaron la posible trayectoria de como traer el agua y por la tarde - noche regresaron convencidos y decididos de la necesidad de “encausar el Río Blanco sobre La Cuchilla (Jají), pasando al pie del páramo El Tambor, a repartirlo sobre la planicie de Lagunillas”

 

A partir del 20 de diciembre y en las siguientes misas de aguinaldos, nos narra el padre Pernía: “…convidé a meternos a hacer una pica en la montaña hacia el Río que se llamó ´la pica de Río Blanco´. A comienzos de 1965 cuadrillas semanales de voluntarios fueron turnándose hasta invertir unos diez mil jornales lo menos!” lo que constituyó sin lugar a dudas una osadía y odisea a la vez, pero con una gran visión de futuro ya que de inmediato proyectó la creación de una cooperativa a pesar que estaba consciente -según sus propias palabras- que “...no existe palabra más maltrecha y desprestigiada hasta ahora en Venezuela que la palabra COOPERATIVA”, se imaginan de estar vivo lo que opinaría ahora!

 

El lunes 4 de enero de 1965, en caliente, comenzaron con la pica de La Cuchilla al Río (en los límites con Jají) y el viernes 5 de marzo -fecha aniversario de la reforma agraria- llegaron con la pica al Río, dejando atrás un recorrido de 11 kilómetros en tan sólo 2 meses, sin descanso de carnaval; léase bien 11.000 mil metros lineales a pico y pala en 61 días, sin ayuda oficial porque “los técnicos burócratas decían que había que hacerlo con técnica para no fracasar”, ni siquiera colaboraron con un topógrafo y menos con un ingeniero, bastó la experiencia del Maestro de Obra Juan Contreras, graduado en la universidad de la vida y la predica del padre Pernía en las misas dominicales, siempre centrada en la necesidad de trabajar por el bien común y fundamentada en la doctrina del apóstol San Pablo “El que no trabaja no coma” y del viejo catecismo “Contra pereza, diligencia”. En frase lapidaria del padre Pernía no hay más nada que decir: “No teníamos millones sino brazos para trabajar. Los millones estaban en manos insensibles”, tanto ayer como hoy.

 

Ahora bien, ¡cómo podía fracasar ´La guerrilla de Río Blanco´, sí su ejército estaba integrado por cuadrillas de voluntarios de los caseríos que se iban sumando a la cayapa! Más allá de la conquista del Río era un río humano metido y serpenteando por entre la montaña, los hombres llevaban a sus esposas para que les prepararan la comida y cuidaran sus hijos a la vez que les enseñaban lo de la escuela. El transporte era voluntario, mientras que el abastecimiento en el sitio de los víveres, herramientas y dinero era cuidadosamente contabilizado como garantía de los “certificados de aportación” de la futura Cooperativa. He tenido la dicha de tener entre mis manos: los recibos con las compras, los libros de ingreso y egresos, los cuadernos con la relación de las jornadas de trabajo; todo llevado con una pulcritud envidiable. ¡Parecido ahora que se nombran comisiones para pedir y pedir, más nunca se rinden cuentas!

 

Lamentablemente todo ese esfuerzo de momento se vino abajo: “…el entusiasmo comunitario fue decayendo cuando intervino el gobierno estadal proponiendo otro proyecto, el de la quebrada Tostós, del otro lado del Chama subiendo desde Las González. Por último, ninguno se realizó en cuanto a proyectos de riego, y todo sirvió para que finalmente en los primeros años ochenta se construyera un nuevo acueducto para consumo de las poblaciones de Lagunillas y San Juan” (Pbro. Ramón Emilio Pernía Noguera, Visto por sí mismo. Inédito)

 

¿Qué fue lo que sucedió?, lo mismo de siempre cuando nuestros “políticos silvestres” piensan en su bolsillo y dejan de lado los intereses del pueblo. El 10 de marzo de 1965 se llevó a cabo una importante reunión entre los delegados del Gobernador, las fuerzas vivas de Mérida, sus instituciones fundamentales y la gente de Lagunillas. En los acuerdos se integró una comisión que el 16 visitó Río Blanco, dos días después el 18 ya descansados fueron a la quebrada Tostós y el 22 de marzo, en tiempo record, elaboraron de manera salomónica un informe donde pasando por las posibilidades de ambos proyectos, concluyeron: “La comisión encargada del estudio, considera a su juicio que la solución más recomendable es la del proyecto de Tostós. Quedando las consideraciones finales a resoluciones conjuntas de las instituciones responsabilizadas en el proyecto”, sin más palabras. Lo cierto es que ninguno de los proyectos se concretó y no fue sino hasta inicio de los 1980 cuando con la presencia del presidente Luis Herrera Campins se inauguró el actual acueducto, que tampoco dio solución definitiva a la problemática del agua en Lagunillas. (Ya se enterraran de los pormenores de toda esta historia, cuando se publiqué en digital el libro con toda la documentación acerca del auge y caída del proyecto de Río Blanco: tan necesario ayer como hoy. Soy de los que piensan que más temprano que tarde Lagunillas y San Juan deben reimpulsar la “Pica de Río Blanco” en homenaje y honor al padre Pernía)

 

Por supuesto que el padre Pernía continuo la lucha, nunca la abandonó, incluso se sumó a la propuesta de Tostós con cayapas. Al tiempo, que en mayo de 1965 constituyó el “Comité de Cooperativa del canal de riego de Río Blanco” continuando con la pica y el trabajo carretero para facilitar el intrincado acceso. El 28 de julio a su paso por Lagunillas le plantearon al presidente Don Raúl Leoni el apoyo para el canal de riego que en su efecto nombró una comisión. Las cuadrillas continuaron hasta octubre.

 

En 1966 la realidad siguió siendo la misma, aunque instalaron la Cooperativa y vino un tractor con el que lograron avanzar en unas semanas unos 4 kilómetros de la Cuchilla a la peña de Río Negro; de repente sin previo aviso retiraron el tractor a pesar que era la gente de Lagunillas a través del Comité quienes pagaban al maquinista Pio Ramírez, los gastos de combustible, repuestos y reparaciones.

 

En 1967, el Comité dirigió una petición de ayuda mensual a la Asamblea Legislativa que se hizo efectiva a partir de enero de 1968. Lograron que el tractor fuese asignado nuevamente entre septiembre de 1967 y junio de 1968, esta vez el gobernador Don Gustavo López asumió el pago del maquinista y del ayudante, logrando avanzar unos 500 metros más porqué las dificultades con las rocas eran difíciles de sortear. Ya para finalizar el año, en octubre de 1968, en vísperas de las elecciones del 1 de diciembre vino el Ministro de Obras Públicas al sitio de Tierra Negra, firmando ente el MOP y CORPOANDES con la empresa Ventuari la primera etapa del proyecto Tostós que sólo realizaron el mejoramiento de la vía. Hasta aquí una historia hecha primero y que aún está por escribirse.

 

El 6 de junio de 1968 el padre Pernía fue trasladado de la parroquia de Lagunillas a la Secretaría del Arzobispado hasta principios de 1971, cuando por motivo de enfermedad se retiró del cargo. Al recobrar su salud en 1972 recibe del arzobispo el encargo de atender a San Juan de Lagunillas hasta octubre de 1980 cuando el Arzobispo Miguel Antonio Salas le insiste que se venga nuevamente a Bailadores.

 

El padre Pernía era incansable, indomable y cabeza dura, estando en la Secretaria del Arzobispado hace circular una hoja volante en tamaño de un cuarto de pliego que intitula: “LOGROS para Lagunillas y San Juan del ´Ataque´ en Río Blanco” donde además de suscribirla con su nombre se autodefine “Amigo del Movimiento Comunitario Pro-Sistema de Riego para Lagunillas y San Juan”. A modo de epígrafe cita acertadamente al Papa Juan XXII en su Carta Mater et magistra: “No descuidemos cumplir el bien que es posible y por lo tanto obligatorio” seguidamente pasa a analizar los logros de la lucha y en los últimos párrafos deja por escrito su postura revolucionaria: "Con el SISTEMA DE RIEGO buscamos y peleamos la implantación sincera del CREDITO oportuno para los pobres, controlado por la auténtica COOPERATIVA agrícola y por una amorosa y verdadera ASISTENCIA técnica. Sin todo lo cual junto, la Reforma Agraria firmada en el Campo de Carabobo no pasará de ser la mentira más podrida.

Buscamos que nuestros desamparados y desvalidos campesinos se conviertan, de conuqueros, en verdaderos agricultores y reforestadores que recobren la belleza del paisaje y la riqueza del tempero en esta preciosa planicie, futura despensa de la ciudad de Mérida.

Por supuesto que educándolos, no con papeles ni promesas, sino actuando con ellos el Gobierno, la Iglesia, la Escuela, las Instituciones...

Puramente medrar o manguarear no es la cosa. Hay que hacer un país decente, si es que creemos en Cristo!

Hacerlo aún contra la propia comodidad y contra el mismo mito y disimulo popular de la flojera que dice: "loro viejo no aprende"... Y esto lo señalaba de manera dura y frontal estando muy cercano al Arzobispo, el padre Pernía nunca se ocupó de vestir los altares para el provecho de las autoridades de turno.

 

Ya están de párroco en San Juan en marzo de 1974 escribiría otra hoja volante “Hacia Río Blanco” incitando al pueblo a la lucha: "Proletarios de Lagunillas y San Juan! No nos contentemos con pedir al Gobierno y esperar. Cartas, comisiones, rezos y lamentos no bastan! Hagamos algo juntos! Por segunda vez lancemos al monte de Río Blanco nuestra inconfundible y constructiva "guerrilla" de picos  y palas!!!!!", la hoja aparece suscrita bajo la responsabilidad de la Cooperativa Yohama.

 

En julio de 1976 de manera simultánea en Lagunillas - San Juan distribuye un volante titulado: ALERTA, PUEBLO! y con el slogan “Estudiantes con el pueblo”, allí en una sola frase resume lo acontecido en 12 años de lucha: “En el horizonte no asoma ni una sombra de bienestar ni una gota de la tan prometida agua de riego, ni nada!”, su vez alerta al pueblo: “El que asoma otra vez los cachos es el padre y señor de todas las mentiras: el diablo de una nueva campaña electoral que siempre parece tener menos de cívica que de alienante” y seguidamente concluye el párrafo: “Porque este demonio ´Paterrolo´ nos engaña paralizándonos con su apabullante propaganda”, nada más cierto y elocuente. Para finalizar su ALERTA y a modo de reflexión señala a los lagunilleros, que: “Todos aquí nos quejamos de falta de agua, de falta de qué se yo, de hambre y de pobreza; pero nadie hace nada, sino disimular el miedo y el desgano para el más inocente reclamo colectivo, popular. Cada cual parece contentarse con las promesas del Diablo” No hace falta decir más nada. Todo lo dijo el padre Pernía, genio y figura fundamental de los que significó “La pica de Río Blanco” que aún recuerdan los mayores en Lagunillas y San Juan. ¡Señor danos muchas vocaciones y sacerdotes al mejor estilo del padre Pernía: inteligentes, estudiosos, echados palante y decididos a poderse del lado correcto de la historia!

 

Néstor Abad Sánchez

La Abadía, octubre 1, 2026

Director de Cultura 2005-2021 y Cronista 1991-2000 del municipio Rivas Dávila

nestorabadsanchez@gmail.com

 

Notas:

(1)  La frase de acuerdo al evangelio de San Lucas 4:24 es atribuida al mismo Jesús de Nazaret, quien después de haberse preparado por 40 días en el desierto y regresar a su pueblo para como de costumbre leer las escrituras en la sinagoga y anunciar su cumplimiento fue señalado por hereje y llevado al despeñadero para tirarlo. A lo que Jesús dijo “En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra” y escapó de entre la multitud enardecida.

(2)  Historia del movimiento comunitario pro - sistema de riego para Lagunillas y San Juan (Mérida), inédito, pág. 1