Mérida, Octubre Jueves 08, 2026, 06:56 pm
Pablo López Rioboo
CULTORO
Jesús Enrique “Colombo” afronta uno de los tramos más importantes de su temporada americana. El torero venezolano se encerrará el próximo domingo, 11 de octubre, con seis toros en la Monumental Plaza de Toros «Germán Contreras Jara» de Cajabamba, dentro de la Feria Internacional Virgen del Rosario, antes de afrontar otro compromiso de máxima responsabilidad en Lima, donde está anunciado el 18 de octubre en la Feria del Señor de los Milagros. Dos citas que confirman su estrecha vinculación con Perú, un país al que llegó siendo prácticamente un niño y en el que ha encontrado una de las grandes bases de su carrera.
En conversación con CULTORO, Colombo analiza ambos compromisos, reivindica el protagonismo de los toreros banderilleros y descubre una nueva faceta de su vida: la de ganadero. El venezolano ha adquirido una punta de cincuenta vacas en Colombia con la intención de trasladar en el futuro su proyecto ganadero a su país natal, donde confía en que la tauromaquia recupere el protagonismo de otras épocas.
— Después de cerrar tu temporada
europea, afrontas una encerrona con seis toros en Cajabamba. ¿Qué significa
este reto para ti?
Es una actuación muy especial y que me ilusiona muchísimo. Encerrarme con seis toros en Cajabamba es un reto muy bonito. Tengo que agradecerle a Perú todo lo que me ha dado desde niño, ese cobijo y ese cariño que siempre he encontrado allí. Y qué mejor manera de celebrarlo que encerrándome con seis toros en una plaza en la que siempre he tenido suerte y que considero una de las mejores de Perú.
— Perú se ha convertido en una
de las grandes potencias taurinas de América, con un número muy importante de
plazas y festejos. ¿Cómo has vivido esa evolución?
Mi padre fue un torero que toreó muchísimo en Perú y me llevó allí desde muy niño. Él siempre tuvo la visión de que Perú iba a convertirse en una potencia taurina, y no se equivocó… Llegué a Perú con doce años para torear y desde entonces no he dejado de volver ni un solo año. Es un país que me trata como a un torero más de allí. Tengo la fortuna de estar viviendo un momento muy bonito, de encontrarme anunciado en las mejores ferias y de sentir el cariño de los aficionados. Llevo muchos años disfrutando de esa relación y siempre me ilusiona regresar a sus plazas.
— Para la encerrona de
Cajabamba se ha planteado un encierro con toros de distintas ganaderías,
incluso con presencia de ganado español. ¿Qué puedes adelantarnos?
Sí, habrá un toro de la ganadería española de Polo Saiz y también toros de ganaderías como Paiján o Puerto de San Luis, entre otras. Estamos terminando de definir algunas de las ganaderías que participarán en la encerrona. Lo importante es que será una tarde con toros de distintas procedencias, algo que también hace más atractivo el reto de encerrarme con seis.
— Y apenas unos días después llegará
Lima, una de las plazas con mayor personalidad de toda América. Además, vienes
de conseguir allí una salida a hombros.
Llevo cinco o seis años seguidos toreando en Acho y siempre he tenido mucha suerte. La afición me quiere muchísimo. Hasta el año pasado había cortado orejas, pero todavía no había conseguido salir a hombros. El año pasado pude hacerlo por primera vez y fue algo muy importante para mí… Me ilusiona muchísimo regresar el próximo 17 de octubre. Acho es una plaza con una personalidad extraordinaria, una de esas plazas que tienen algo especial.
— ¿Qué hace tan diferente a la
plaza de Acho?
Para mí tiene una semejanza con Sevilla por el silencio, por su personalidad y por el gusto que tiene por el buen toreo. Es una plaza que siempre ha tenido muchísimo prestigio. Para los toreros antiguos era una de las preferidas de la temporada americana y sigue conservando ese carácter. Estar anunciado allí siempre es una ilusión.
— En Lima compartirás cartel
con El Fandi e Ismael Martín, recuperando un tipo de terna que históricamente
ha tenido mucho tirón en América: la de los toreros banderilleros.
Sí, vuelve el cartel de los banderilleros a Lima. Es un cartel que ya se ha dado en algunas plazas de América, pero no en Acho. Volver a coincidir con el maestro El Fandi e Ismael Martín, con toros de Montalvo, es una maravilla. Me ilusiona mucho que se recupere este tipo de carteles y, especialmente, hacerlo en una plaza con tanta personalidad. Para mí será una tarde con un mensaje especial de agradecimiento a la afición. Tengo que dar la cara y quiero volver a salir a hombros.
— Durante muchos años, los
carteles de banderilleros fueron uno de los grandes atractivos de las ferias
americanas. ¿Crees que deberían recuperar ese protagonismo?
Creo que deberían estar en casi todas las ferias. Son carteles que transmiten mucha alegría, mucha emoción y mucha verdad. Los toreros banderilleros somos toreros muy completos. Podemos hacer una gran faena de muleta, torear bien con el capote, banderillear y poner de acuerdo a todo el mundo.
Históricamente, estos carteles han tenido muchísimo éxito. Eran capaces de levantar tardes y de dar una enorme importancia a determinados festejos. Este año también se ha visto en España que siguen funcionando. He podido compartir cartel con algunos de mis compañeros y triunfar junto a ellos. Creo que merecen tener su sitio en las ferias y que es muy positivo que vuelvan a recuperarse.
— Sin embargo, en ocasiones
parece que al torero que pone banderillas se le encasilla en un concepto
determinado, cuando cada uno tiene su propia personalidad artística. ¿Crees que
existe cierta infravaloración?
Es algo muy complejo. Cada torero tiene su manera de torear con el capote, con la muleta y también con las banderillas. Es una suerte muy personal y muy difícil. Banderillear todos los toros y conseguir que haya espectáculo en cada uno de ellos es algo tremendamente complicado. Con la muleta puedes encontrarte un toro que se venga abajo y tienes que buscar la manera de mantenerlo, o uno que suelte la cara y debes corregir esa embestida. Pero con las banderillas tienes que intentar ofrecer siempre la misma pulcritud y el mismo espectáculo, independientemente de cómo sea el toro.
A veces eso se infravalora. Cuando un torero que ha dejado de banderillear vuelve a hacerlo, normalmente busca un toro que reúna las condiciones adecuadas. Nosotros, en cambio, tenemos que banderillear todos los toros, embistan como embistan.
Ahí está la verdadera dificultad: buscar el lucimiento con cualquier tipo de toro. No todos embisten igual y no siempre es fácil conseguirlo. Pero estamos preparados y mentalizados para sobreponernos a esas circunstancias.
— Además de tu carrera como
matador, has iniciado un proyecto ganadero en Colombia. ¿Cómo surge esa nueva
inquietud?
Hace unos meses pude comprar una punta de cincuenta vacas y empezar esta locura tan bonita de ser ganadero. Es algo que me hace muchísima ilusión. Para un torero, tener una punta de vacas representa una satisfacción enorme. Ahora estoy intentando organizar la camada que queda de este año y seguir avanzando con el proyecto.
— ¿Por qué decidiste comenzar
precisamente en Colombia?
Fue algo bastante improvisado. La ganadería pertenecía a un amigo en Colombia, en cuya casa había tentado muchas veces. Él quería venderla porque había decidido dedicar su finca a otra actividad. Cuando me lo comentó, vi la oportunidad y decidí quedármela. Ahora estoy buscando la manera de preparar mi finca en Venezuela para poder trasladar allí el ganado en el futuro. Mi ilusión es tener una ganadería en mi país.
— ¿Te gustaría que ese
proyecto pudiera contribuir también a la recuperación de la tauromaquia
venezolana?
Por supuesto. Venezuela tiene actualmente pocas ganaderías y me gustaría que la mía fuera una más. Quiero intentar hacer las cosas bien para que, en el futuro, podamos lidiar nuestros propios toros en Venezuela. Es un proyecto que me hace mucha ilusión y que también está relacionado con mi deseo de que la fiesta vuelva a tener fuerza en mi país.
— ¿Cómo está viviendo la
tauromaquia venezolana este momento? ¿Hay posibilidades de recuperar plazas y
ferias?
Ahora mismo está todo en una especie de pausa, esperando que pueda reactivarse. Hubo un momento en el que estaban volviendo los toros a pueblos que llevaban cinco o diez años sin celebrar festejos. Se estaban recuperando muchas corridas, pero después llegaron circunstancias muy complicadas que obligaron a suspender varias ferias. Tenemos la esperanza de que vuelvan a celebrarse con normalidad San Cristóbal y Mérida, que son dos de nuestras ferias más importantes. También nos gustaría recuperar plazas como Maracay, Maracaibo o Valencia, aunque esta última es especialmente complicada por sus dimensiones. Todo dependerá de que el país siga mejorando y de que podamos volver a apostar por la tauromaquia. Sabemos que existe afición porque plazas como San Cristóbal y Mérida siguen teniendo una respuesta importante del público.
— La aparición de figuras
americanas capaces de triunfar en Europa también puede ser decisiva para mantener
viva esa afición. ¿Cómo valoras lo que ha supuesto Roca Rey para la tauromaquia
americana?
Ha sido importantísimo. Después del maestro César Rincón, lo de Andrés ha tenido una repercusión mundial enorme. Que un torero americano esté dando la cara todos los días al máximo nivel es un orgullo para todos nosotros. Conozco a Andrés desde que éramos pequeños y prácticamente nos hemos criado juntos en el mundo del toro. Lo que ha conseguido ha sido muy importante para Perú, pero también para toda América… Los toreros americanos que seguimos viniendo a Europa tenemos la ilusión de conseguir triunfos que después podamos trasladar a nuestros países. Es muy importante que sigan saliendo toreros en México, Venezuela, Colombia o Perú.
En mi caso, siento que la afición venezolana sigue mi trayectoria con muchísimo cariño. Poder conseguir cosas importantes en Europa y llevar esa ilusión a Venezuela me ha ayudado también a crecer profesionalmente y a mantener una presencia importante en las ferias americanas.
— Por último, ¿qué esperas de
estas dos tardes tan especiales en Cajabamba y Lima?
Son dos compromisos que me ilusionan muchísimo. La encerrona de Cajabamba es un reto muy bonito, una manera de agradecerle a Perú todo lo que me ha dado durante tantos años. Y Lima es una plaza a la que siempre quiero volver. Tengo una relación muy especial con su afición y me gustaría repetir la salida a hombros del año pasado.
Son dos tardes muy importantes,
prácticamente al final de mi temporada, y quiero afrontarlas con la máxima
ilusión para después empezar a pensar con claridad en la próxima.