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El sismo ha sido identificado a 14 kilómetros al suroeste de Pitaloza Arriba, a 239 kilómetros de la capital panameña, en una zona poco poblada de Herrera, cerca de la costa del Pacífico, con un hipocentro situado a 13 kilómetros de profundidad

Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió Panamá

Las autoridades han anulado una alerta por posible tsunami emitida para Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y México.



Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió Panamá

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) ha registrado este viernes a las 12.56 hora local un terremoto de magnitud 7,7 en Panamá, acompañado de una alerta por posible tsunami que fue levantada horas después y sin que exista de momento información sobre víctimas. Sí se han reportado algunos daños menores en la infraestructura.

El sismo ha sido identificado a 14 kilómetros al suroeste de Pitaloza Arriba, a 239 kilómetros de la capital panameña, en una zona poco poblada de Herrera, cerca de la costa del Pacífico, con un hipocentro situado a 13 kilómetros de profundidad. Fue reportado inicialmente con una magnitud de 7,6, que luego fue actualizada a 7,7 por el USGS.

El Centro de Alerta por Tsunamis de Estados Unidos dio el aviso correspondiente a los pocos minutos del sismo para algunas zonas de las costas de Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y México. Para Panamá, preveía olas de uno a tres metros en algunas playas, pero el director del Sistema Nacional de Protección Civil, Omar Smith, lo consideró poco probable: “El epicentro estuvo en tierra y no mar adentro”, ha dicho. De hecho, el Centro estadounidense levantó tiempo después las alertas.

Durante un minuto eterno el temblor rompió vidrios, voló tejas y tiró botellas en la capital del país. En uno de esos edificios que suelen aparecer en las postales de la bahía junto al mar, el agua de la piscina se desbordaba en un chorro incontenible hacia la calle.

Las personas reaccionaron como pudieron en este lugar donde nunca nada parece moverse. “Me impresionó mucho ver a mis vecinos muy desorientados, era como un ensayo donde nadie sabía cuál era su papel”, dijo Lucas, un panameño de 41 años, sentado en el portal de su casa del centro de la ciudad de Panamá. Fueron los encargados de los edificios quienes tomaron el control de la situación, llamando uno por uno para chequear el estado y la situación: “Procedí a evacuar por seguridad. Hubo personas que necesitaron ayuda para bajar y no pueden bajar solitas, ahora está todo el mundo abajo”, contó Anderson.

Si bien los sismos son frecuentes en el país, lo que pasó este viernes fue una rareza. El sistema de fallas de Azuero-Soná, que había acumulado tensión, trastocó esa inercia. “Las señales sísmicas se han propagado por todo el territorio nacional y por eso se pudieron sentir en todas partes”, dijo Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de Panamá.

La falta de experiencia, de sistemas de emergencia y de protección civil tuvo su impacto. Hubo cortes eléctricos, de agua y del metro. El aeropuerto internacional suspendió los vuelos y la Zona Libre de Colón, sus actividades comerciales. La ciudad se trancó. “Me tomó una hora recorrer menos de tres kilómetros, así que dejé el carro y vine caminando —dijo Nehemias frente a la escuela de su hijo—. No he visto ni bomberos, ni policías, ni protección civil, ni voluntarios... La ciudad y la población a su suerte”. El Ministerio de Educación cerró las escuelas temprano en la ciudad y suspendió las clases en todo el país.

En los primeros momentos, las caras que deambulaban eran de terror y el calor, de infarto. Hubo quienes se resguardaron bajo los árboles y solares de los parques públicos. “Yo no sabía qué había que hacer si nunca pasa nada acá, pero bajamos por las escaleras desde el piso 14 y aquí nos quedamos hasta que se pueda volver”, dijo Germán, de 56 años, sentado en una de esas sillas de camping y con un bolso con agua y comida para él, su esposa y su perro en un parque sobre Vía Argentina.

Sin embargo, las estructuras aguantaron el cimbronazo: no hubo reportes de destrozos de magnitud en la capital y los buques cruzaron por el Canal de Panamá durante todo el día. Incluso con las más de 100 réplicas que siguieron hasta las seis de la tarde, según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá.

En el interior el panorama fue diferente. A 100 kilómetros de la capital, en Coclé, un hotel, la gobernación y una iglesia se vinieron abajo. Una ruta se agujereó en una provincia vecina, donde la sacudida resquebrajó la Catedral y oficinas municipales. Para entonces, los grupos de WhatsApp ardían: “Fue demasiado fuerte”, “Yo estoy en Azuero, se sintió súper fuerte”, “Yo estoy en David y fue muy muy fuerte”, decían. El Servicio Geológico de Estados Unidos estimó que las pérdidas económicas podrían ascender a entre el 1% y el 10% del producto interno bruto de Panamá. “Es importante mantener la calma y actuar con precaución”, repetían mientras tanto desde el Sistema Nacional de Protección Civil.

“Sin personas heridas reportadas”, dijo el Ministerio de Gobierno por la tarde en un comunicado donde también confirmó “el colapso de fachadas en locales comerciales y afectaciones en iglesias”, además de la evacuación preventiva de hospitales. El balance preliminar del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) Nacional indicó que había 15 estudiantes con lesiones menores y una persona rescatada.

El presidente de la República, José Raúl Mulino, hizo un recorrido por algunas áreas afectadas. “Primero vamos a levantar bien un inventario de las cosas que realmente se necesitan para que lleguen donde tienen que llegar”, dijo desde la capital de Coclé. Sus pares de Colombia, Guatemala y Venezuela, entre otros, ya ofrecieron ayuda. Lo mismo el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Por X, CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe prometió una donación de 250.000 dólares para atender la emergencia.

Durante su gira, Mulino se dedicó a agradecer la solidaridad de cada uno de ellos y, por la misma red social, anunció la activación de un plan de evaluación estructural y de apoyo a todas las personas damnificadas.

Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de Panamá, explicó que el sismo fue provocado por el Sistema de Fallas de Azuero Sona, que durante mucho tiempo ha contenido una acumulación de presión. “Es un sistema de fallas activas que, ocasionalmente, debido a la acumulación de tensión, liberan esta cantidad de energía”, afirmó. Las señales sísmicas se propagaron por todo el territorio nacional, y por eso se sintieron en todas partes. En la capital, Luke dijo haber contado 40 segundos de vibraciones, aunque en otras zonas es posible que se hayan sentido temblores aún más prolongados.

Desde Colombia, las autoridades descartaron una posible amenaza de tsunami en su costa pacífica. El terremoto se sintió en ciudades colombianas como Medellín y Cartagena de Indias. “De acuerdo con la Dirección General Marítima (Dimar), no existe amenaza de tsunami para la costa del Pacífico de Colombia tras el seísmo de magnitud 7,6 en Panamá”, señaló la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en sus redes sociales.

El alcalde de Cartagena de Indias, Dumek Turbay, manifestó que el sismo “se sintió en varios sectores” de la ciudad y el “protocolo de evacuación se activó en varios edificios”. El terremoto ocurre un día antes de que se cumplan dos meses del seísmo de magnitud 7,4 que devastó el centro-oeste de Colombia y dejó 335 muertos.

En Chile, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (Shoa) había declarado el estado de “precaución” para la Isla de Pascua, en el océano Pacífico Sur. La Isla de Pascua, también conocida como la Isla de Rapanui y ubicada a unos 3.700 kilómetros al oeste de la costa continental del país austral, esperaba recibir el impacto del fenómeno, indicaron las autoridades, sobre las 22.41 hora continental de Chile. Pero la alerta fue levantada por el Shoa luego de que el Centro de Alertamiento de Tsunamis del Pacífico (PTWC) corrigiera la magnitud del sismo en el país centroamericano de 8,0 a 7,7. Las autoridades navales notificaron que las demás zonas de Chile no tienen alerta alguna vigente. /EL PAÍS