Mérida, Julio Miércoles 08, 2026, 11:00 pm
Detrás de cada cifra de retorno hay una historia de valentía y un nuevo comienzo. Para Ana Pérez y Yaira Rojas, el estruendo de los sismos del 24 de junio en el litoral y la capital, se ha transformado, en pocos días, en el silencio sanador de las montañas andinas. Ambas mujeres, hoy acogidas por sus familias bajo la modalidad de "refugios solidarios", son el testimonio vivo de una Mérida que no deja solo a nadie.
La sobreviviente Ana Pérez regresó a su tierra tras 22 años en Caraballeda-La Guaira, cargando con la pérdida de su hogar y empleo, pero con la gratitud de estar viva. "Mi hermana me tendió la mano y aquí me siento más tranquila. Apenas tres días después de buscar apoyo, siento que el equipo del gobernador Arnaldo Sánchez está realmente pendiente de nosotros. No me siento sola", relata Ana, quien ve en este regreso una oportunidad para reconstruir su historia.
En otro rincón del estado, Yaira Rojas comparte un sentimiento similar. Tras inspecciones en su vivienda, Rojas huyó del riesgo de derrumbe en La Bombilla-Petare, junto a sus dos hijas, una de ellas con discapacidad. "Llegamos el jueves pasado a casa de mi mamá y la respuesta fue inmediata. Ya recibimos colchones, medicamentos y el control médico necesario para mi niña. El apoyo de la alcaldía y la gobernación ha sido fundamental", destaca con alivio.
Ambas historias coinciden en un mensaje de gratitud profunda hacia la mano amiga extendida por el gobernador y la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Esta atención integral, que abarca desde lo emocional hasta lo material, ha permitido que la angustia de perderlo todo se convierta en la esperanza de un mejor futuro. Para Ana y Yaira, el apoyo institucional ha sido el puente necesario para que el retorno a casa sea un acto de verdadera dignidad y amor. /Prensa Gobernación de Mérida /Jesenia Rondón