Estas acciones se enmarcan en el llamado realizado por Delcy Rodríguez el 2 de agosto de 2026, cuando activó un plan de contingencia eléctrica por el impacto de sismos y el “Superniño”. Anunció la meta de sumar 4.800 megavatios de generación termoeléctrica adicionales antes de fin de año (con contratos con empresas como General Electric e IMPSA) y calificó como “el más importante” el plan masivo de ahorro de electricidad y agua en hogares y espacios de trabajo.
Representantes del Ejecutivo se reunieron además el 6 de agosto con el sector privado para evaluar reducciones de consumo en industrias, centros comerciales, supermercados y hoteles (aire acondicionado, ascensores y escaleras mecánicas).
Contexto y antecedentes: una crisis recurrente bajo el chavismo
La crisis eléctrica venezolana no es nueva. Se arrastra desde la nacionalización del sector en 2007 bajo Hugo Chávez, cuando se creó Corpoelec y se eliminó la participación privada significativa. La falta de mantenimiento, la corrupción en contratos de plantas térmicas (muchas de las cuales nunca operaron a plena capacidad) y la dependencia excesiva de la hidroeléctrica del Guri han generado déficits crónicos.

Expertos y reportes señalan que, a pesar de inversiones multimillonarias, gran parte de la capacidad térmica instalada permanece fuera de servicio.
Experiencias previas del gobierno chavista y madurista muestran un patrón similar de “ahorro” mediante recortes de jornadas y racionamientos, justificados por sequías o El Niño, mientras Caracas suele quedar relativamente protegida:
- 2009-2010: Ante un déficit por El Niño, Chávez ordenó racionamientos de 2 a 4 horas diarias (Caracas inicialmente exceptuada), redujo la jornada laboral pública hasta la 1:00 p.m. o menos, restringió horarios de centros comerciales y promovió “dietas eléctricas”. Llegó a recomendar baños de tres minutos y bromeó sobre jacuzzis incompatibles con el socialismo. el-carabobeno.com
- 2016: Racionamientos de hasta 4-8 horas diarias en casi todo el país (excepto Caracas, Vargas y Nueva Esparta en fases iniciales). Se limitó la administración pública, se suspendieron clases y se afectó la industria. El gobierno atribuyó la crisis a factores climáticos, pese a advertencias técnicas previas sobre la necesidad de recuperar generación térmica. el-carabobeno.com
- 2019: El megapagón nacional de marzo (falla en Guri) dejó a gran parte del país sin luz durante días (hasta una semana en algunas regiones). Se instauró el Plan de Administración de Carga (PAC) con cortes programados. Maduro y funcionarios hablaron de “sabotaje” y ataques, mientras la oposición y técnicos apuntaban a desinversión y deterioro estructural. diarioelregionaldelzulia.com
En marzo de 2025, bajo el gobierno de Maduro, ya se había aplicado un recorte similar de jornadas públicas (hasta mediodía, tres días a la semana) por “emergencia climática”, con la particularidad de que los empleados debían “complementar” el horario en salas de autogobierno comunal.
En 2026, tras el cambio de mando (Rodríguez como mandataria encargada luego de la intervención estadounidense que capturó a Maduro), se mantiene el enfoque en ahorro y promesas de recuperación con capital privado, al tiempo que se abre el sistema eléctrico a inversión extranjera. Sin embargo, los apagones de hasta 15 horas diarias en el interior del país contrastan con la relativa estabilidad de Caracas, y la demanda supera ampliamente la generación disponible.
Los documentos oficiales reiteran que los servicios esenciales (salud, seguridad, energía) no se ven afectados y que la medida es temporal para “garantizar la continuidad operativa” y redistribuir recursos hacia regiones con mayor déficit. No obstante, la reiteración de estas políticas a lo largo de casi dos décadas bajo administraciones chavistas ha generado escepticismo entre la población, que asocia los recortes a la incapacidad estructural del sistema para cubrir la demanda sin afectar la vida cotidiana y la economía.
Con información de Efecto Cocuyo

