Mérida, Julio Martes 14, 2026, 02:56 am
Con todo el resquemor del mundo, para no usar la expresión común más apropiada en estos casos y en respeto a los lectores, me permito darle las gracias a Corpoelect, ya que a ella, le debemos el haber cambiado el modo de vivir y calidad de vida, que hoy día, afrontamos y confrontamos, todos en esta urbe andina, sin distingos de clase y posición alguna.
Gracias a los maléficos inmisericordes incontrolables, a destiempo, cortes de luz, los merideños y los que no lo son, en medio de la pasividad en la que están sumergidos, no pueden disfrutar, entre otras cosas, de escuchar radio, ver televisión, conservar en buen estado los productos comestibles refrigerados, usar equipos de computación, puntos de venta, equipos electrónicos, tener acceso a internet, telefonía fija y móvil, servicio bancario, en fin, gozar de un servicio básico indispensable en una ciudad turístico comercial residencial estudiantil, como la nuestra.
Haciéndome eco del pasivo sentir merideño, transmito a Corpoelect todos los no deseables parabienes por ese ineficiente servicio que presta a Mérida y localidades del interior de esta entidad andina venezolana, que han contribuido al desastre, declive, quiebra socio económica de la capital y Estado en sí, cuyos habitantes ya no hallan como devolverle, como debiera ser, el favor por ese incansable y enorme esfuerzo que hacen por el desmejoramiento del suministro de la energía eléctrica y como bien dirían en mi tierra natal “a estos los espero donde menos me esperan, no sentirán el garrotazo que les daré por ser tan buenos malos”, a más ver, con Dios y punto.