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Economía latinoamericana en terapia intensiva ¿Qué esperar tras el coronavirus?

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¿Qué esperar tras el coronavirus?
ECONOMÍA DE AMÉRICA LATINA


** Si la pandemia preocupa desde el punto de vista de salud de la población mundial, el coronavirus puede ser letal para la economía de todas las regiones del mundo. Sin embargo, América Latina debe estar incluso mucho más preocupada. La economía latinoamericana no es suficientemente fuerte para enfrentar una crisis de esta magnitud.

Hace apenas tres meses las perspectivas para la economía latinoamericana se consideraban tímidas. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial apostaban por un crecimiento del Producto Interno Bruto de 1,8% para 2020. La Cepal era más cautelosa en su apreciación y consideraban solo 1,3% de crecimiento. En general, la región debía enfrentar retos importantes, sin embargo lo que nadie pudo prever fue la debacle económico que acechaba en forma de virus.

Este 2020 será «la hora más oscura de la humanidad». Esta última apreciación no viene de la Organización Mundial de la Salud, sino de la máxima autoridad del FMI, Kristalina Georgieva.

En crisis económicas mundiales como la que se está viviendo, los peces pequeños son los que menos resisten. Georgieva indicó que de la misma manera que el coronavirus daña especialmente a los pacientes más vulnerables, la crisis golpeará sobre todo a los países en desarrollo y emergentes. La economía latinoamericana no será la excepción.

Ahora, la percepción de la Cepal sobre el futuro de la economía latinoamericana ha cambiado de forma exponencial. La economía latinoamericana espera por lo menos un caída entre -1,8% y -3%. Aunque todo esto puede incluso ser peor según la evolución del pandemia.

Los países piden auxilio

Desde el inicio de la pandemia, 90 mil millones de dólares en inversiones se han ido de los países con economías en desarrollo, mucho más que en la crisis económica mundial de 2008.

¿Cómo ha reaccionado el mundo? Gritando auxilio. Los países no solo están pidiendo mascarillas, antibacterial y pruebas del Covid-19. Más de 90 países ingresaron una petición formal de crédito al FMI. Esto representa el 48% de los países asociados y un pedido nunca antes visto antes por el organismo.

«Tenemos una reserva para emergencias de un billón de dólares y estamos decididos a usar toda la que haga falta para proteger de las cicatrices que causará esta crisis», han dicho desde el FMI.

El fondo de emergencia del FMI se puede traducir, según cálculos del mismo organismo, en unos 50.000 millones de dólares a países emergentes, y otros 10.000 millones de dólares para los países con bajos ingresos. Todo esto a tasas de interés cero. Sin embargo, esto está lejos de alcanzar para la tormenta económica que se acerca.

El economista Ricardo Hausmann, en entrevista con la BBC Mundo, señaló que aunque pueda parecer que un billón de dólares es mucho dinero, el último paquete fiscal para Estados Unidos fue de  2 billones.

La recesión mundial es un juego que ya está cantado, aunque la duración y el impacto es algo que puede variar según las medidas que se adopten.


FMI


Desempleo y pobreza, la grave infección del coronavirus

Con una parálisis prácticamente total de la economía mundial, lo que está por venir en términos económicos se puede traducir en profundas consecuencias sociales. Incluso, estas consecuencias pueden ser más graves en países en desarrollo como los de América Latina.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) de las Naciones Unidas, ve el desempleo y la pobreza como dos indicadores que indudablemente aumentaran y generarán graves problemas sociales.

En entrevista para la BBC Mundo, la representante de la Cepal aseguró que el organismo espera un aumento de 10 puntos porcentuales en el desempleo, tan solo con una caída de 1,8% del PIB en la región.

La Organización Internacional del Trabajo señaló que en 2019 el desempleo en la región se ubicó en 8,1%. Con la nueva proyección para el 2020, esta cifra escalaría a 18,1% de desempleo.

Esta cifra implica que alrededor de 70 millones de ciudadanos en América Latina en edad de trabajar no lo van a hacer.

Ante esta situación, la Cepal estima que con la caída del PIB y el aumento acelerado del desempleo, el número de personas en región que viven en condiciones de pobreza pasaría de 185,9 millones a 219,1 millones. Esto implica un aumento de 18% en la pobreza de la región.

Si nos vamos a los indicadores de pobreza extrema, el drama es incluso mayor. El número de personas en esta condición aumentaría 34,3%, al pasar  de 67,5 millones a 90,7 millones.

«Estamos hablando de un impacto muy fuerte en los hogares, en las personas, en las pequeñas y medianas empresas y en quienes trabajan por cuenta propia», señala Bárcena.

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La informalidad pasa factura en cuarentena

Además del índice de desempleo que se espera en 2020, el trabajo informal es un gran problema que arrastra la región desde hace muchos años y que pasa factura en un momento tan crítico como el actual.

Según la Organización Internacional del Trabajo, la informalidad en América Latina alcanza a más de 140 millones de personas. En promedio, 56% de latinoamericanos no tienen un trabajo formal. Esto implica que más de 70 millones de latinoamericanos que no cuentan con un salario formal y un seguro de salud están completamente desprotegidos.

Con el aislamiento social recomendado por la Organización Mundial de la Salud y la cuarentena obligatoria impuesta en la mayoría de los países de la región, muchas familias están vulnerables al no tener ingresos para quedarse en casa y poder cubrir los gastos que ello implica.

Aunque algunos países han tomado medidas, como la prohibición de desalojo o aplazamiento del pago de alquileres y servicios, la realidad es que muchas personas se encuentran en la disyuntiva sobre salir a violar la cuarentena para trabajar o quedarse en casa para no correr el riesgo de contagiarse con un virus que ya, hasta este momento, ha alcanzado a más de 1,2 millones de personas y generado 67 mil muertos en todo el mundo.

El economista Ricardo Hausmann ha sido muy claro respecto a esto. «Han dado órdenes a la gente de quedarse en la casa y obviamente la gente tiene el incentivo de que se sienten más seguros de no enfermarse si se quedan encerrados. Pero si quedarse en la casa significa no comer, se complica. Alguien en el hogar va a estar dispuesto a sacrificarse para ganar algo de dinero para salir a abastecer de las necesidades… El remedio no puede ser peor que la enfermedad«.

Para el especialista, los sectores formales de la economía latinoamericana son privilegiados con respecto a los sectores informales, porque además la población más pobre y el sector informal tienen más difícil el acceso a las políticas públicas.

«Una reducción salarial de los salarios públicos en medio de la crisis es una forma de compartir los costos de esta emergencia», señala a la BBC.


Apenas China estornudó, América Latina ya tuvo problemas


Incluso antes de que el primer caso de Covid-19 apareciera en América Latina, la región ya estaba contagiada económicamente.

Al iniciar el brote en China, la disminución de la actividad económica en el gigante asiático hizo temblar a la región. Al ser el principal cliente latinoamericano, la caída en el consumo chino desplomó los precios de las materias primas.

Sin embargo, la representante de la Cepal señala que el problema vino no solo por la disminución de la demanda China, sino también por la reducción en la importación de manufacturas que se hacen en este país.

«Casi todo el mundo estaba importando partes y bienes intermedios de China. O sea, ha habido una ruptura o una interrupción de las cadenas de valor globales y volver a rearmar estas cadenas va a ser muy difícil», señaló.

La caída en el precio del petróleo también afecta enormemente a países de la región. Con unos costos para producir que incluso pueden llegar a ser mayores que el precio de venta, los países petroleros están angustiados ante la situación.

El panorama no es alentador. Los especialistas del FMI han señalado que estamos ante una situación similar al de una economía de guerra o incluso peor.

«Hay una expectativa de que esta crisis sea temporal, de que dure alrededor de seis meses. Ojalá y así sea. Pero la verdad es que hay aspectos de la economía que, efectivamente, van a ser muy difíciles de recuperar«, señaló Alicia Bárcena.

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Hector RETAMAL / AFP

¿Se están tomando las medidas correctas en América Latina?

Cada país está tomando medidas, aunque no todas son las acertadas, en gran medida porque no hay mucho margen para maniobrar.

Uno de los países que mejor ha manejado la situación en América Latina es Perú. Poder salir a anunciar un paquete fiscal de 12% del PIB es un lujo que muchos de sus vecinos no pueden darse. A diferencia de otros miembros de la región, Perú cuenta con cuentas fiscales sólidas.

«Eso es lo que logran los países gracias a décadas de disciplina fiscal», asegura Hausmann.

La salida para la economía latinoamericana, según Hausmann, es que ante la situación fiscal precaria, se acceda al financiamiento oficial, en este caso del FMI. Sin embargo, el acceso a estos fondos ahora tienen una alta demanda.

La solución es la cooperación

La pandemia es mundial y la solución también debe serlo. Hausmann señala que aunque algunos países puedan decir que se libraron del virus, esto no sirve de nada si el mundo entero no logra salir del problema.

En un mundo globalizado, ningún país podrá abrir fronteras sin quedar expuesto a ser contagiado nuevamente. Es por eso que la cooperación es mundial y los países deben entenderlo. Para la economía latinoamericana también es vital recibir ayuda en este momento.

Con información de agencias






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