Mérida, Abril Martes 28, 2026, 11:29 pm
ZABALA DE LA
SERNA
@zabaladelaserna
Diario EL
MUNDO de Madrid
Cuando el 28 de junio de 2021 Enrique Ponce
(Chiva, Valencia, 1971) acabó con su último toro en León, con 31 años de
alternativa, 5.000 morlacos tumbados a estoque, un currículo inalcanzable y una
formidable presión mediática por su relación con Ana Soria, tomó el camino del
adiós: "Lo primero que quiero deciros es gracias por vuestro cariño y
apoyo incondicional, en especial durante este año de pandemia en el que decidí
defender la tauromaquia, tirar hacia delante y devolverle lo mucho que me ha
dado. En este momento de mi temporada taurina 2021, he decido hacer un alto en
el camino y retirarme por tiempo indefinido". Ese tiempo indefinido ya ha
tocado a su fin, y Ponce vuelve para despedirse como su carrera merece. Su
reaparición el 17 de mayo en Nîmes prenderá la gira del adiós. Tres décadas en
figura del toreo necesitaban un final acorde, no una despedida a la francesa y
sí un regreso con su grandeza. La grandeur de Francia, ese envoltorio de glamour.
- ¿Cómo ha
sido este tiempo lejos de los ruedos después de más de 30 años de alternativa?
No sabía lo que era vivir sin torear. No he hecho
otra cosa desde niño. Estoy muy feliz, muy a gusto, muy tranquilo, haciendo las
cosas que nunca he podido hacer.
- Jugar al
golf como un jubilado alemán en Almería.
Exacto, jugando al golf. Iba al campo bravo pero
de otra manera. Sobre todo, he permanecido quitado de en medio. Viviendo una
vida muy normal, acostumbrado como estaba a estar siempre en el foco, incluso
mediático. Desgraciadamente no nos pudimos zafar fácilmente. Fue una gran
tortura la que tuvimos que sufrir.
- ¿Por qué
reaparece?
Vuelvo para decir adiós. Es un hola y adiós. No
pensaba volver, lo tenía muy claro. Mi historia la tengo ya escrita. No regreso
para quitarme ninguna espina, ni porque necesite de los aplausos, ni eche de
menos lo que es torear en la plaza, ni por dinero. Alguna vez he toreado en mi
finca, pero vivía adaptado a la tranquilidad.
Me había desconectado de tal modo que cuando veía las cabezas de toros
disecadas en casa, me decía: "¿Pero yo he sido capaz de ponerme delante de
eso?". Estaba totalmente fuera. Reaparezco por la afición. Allá donde iba
me paraban por la calle para recordarme que no podía irme así, que querían
verme una última tarde y eso repetido muchas veces empezó a moverme por dentro.
Hasta plantearme una temporada corta de reaparición y despedida, algo
selectivo. No ha sido fácil. Pensaba torear menos, pero los empresarios se han
interesado y empeñado. No quería hacer más de 20 fechas, pero ya me he pasado
un poco. La intención era despedirme por zonas, sin dejar ninguna donde se me
ha querido.
- No
faltará a Bilbao, su plaza emblemática, en agosto, toreará la penúltima tarde
en Madrid allá por Otoño y la última la afrontará en su tierra, en Valencia, el
9 de octubre. ¿Y si le llaman de México para torear en la Monumental donde ha
sido Dios?
Lo pensaríamos, pero no hay nada hecho. El otro
día también me hacía reflexionar el maestro Capea cuando me animaba a despedirme
de México, recordándome que había sido mi plaza.
- ¿Es
verdad que llamó a José Tomás para torear con él esta temporada?
Sí. No tenía su teléfono y le pedí a mi apoderado,
Juan Ruiz Palomares, que lo localizara. Me hubiera gustado hacer algo muy
exclusivo con José Tomás, cuatro o cinco mano a mano. Uno cada mes. Su
apoderado, Salvador Boix, contestó que le trasladaría nuestro deseo de hablar.
Cuando volvimos a contactar, nos informó de que José Tomás no pensaba torear
este año. No nos dio la ocasión ni de hacer la proposición, pero se lo olió. Al
menos podía haberme dado el teléfono.
- De sus
más enconados rivales a lo largo de tres décadas, ¿cuál ha sido el hueso más
duro de roer? Le cito cuatro: César Rincón, Joselito, José Tomás o El Juli.
Duros han sido todos. Si la pregunta es con quién
he sentido una mayor rivalidad, le digo que con César Rincón. Por el momento en
el que fue, por cómo irrumpió a principios de los 90 con ese pelotazo [cuatro
Puertas Grandes de Madrid], por cómo coincidimos abriéndonos paso en esa
década. La rivalidad con José [Joselito] duró más, y con Juli también pero yo
estaba ya en otra posición. Y con José Tomás ha sido una rivalidad ficticia,
inventada, creada. Cuando pudimos tener una mayor rivalidad, se retiró.
- Usted
cree que si en su carrera (1990-2021) hubiera hecho un alto en el camino, su
figura se habría revalorizado.
No vi el momento de hacerlo. Pero es verdad que,
cuando uno se va, se le echa de menos. Lo difícil es hacer lo que yo hice,
mantenerse ahí incluso cuando te quieren cortar la cabeza. Nunca dejé de estar
en las ferias aunque no toreara en Madrid entre 2009 y 2014 por la falta de
entendimiento con José Antonio Chopera.
- ¿Por qué
ha elegido Nîmes para volver?
Es una plaza en la que he cuajado grandes tardes.
Y donde he sentido un cariño muy especial, sobre todo en los últimos 15 años.
La fecha encajaba con lo que queríamos hacer, metidos ya en temporada.
Necesitaba un tiempo de preparación. Esto es muy bonito, pero luego sale el
toro. No es volver para cantar.
- ¿Siente
vértigo por si su tauromaquia ha perdido vigencia?
En absoluto. Ahora mismo estoy toreando como
siempre he sentido. Antes de retirarme ya estaba en ese punto. Estoy feliz y me
encuentro lleno, en plenitud para poder dar ese sentimiento que tengo. Mi toreo
es atemporal, es el toreo de toda la vida.
- ¿Y cómo
desde la desconexión absoluta se reconecta otra vez con el valor?
En el fondo porque eres torero, no puede tener
otra explicación. Es tremendamente complicado.
- ¿Se gasta
el valor?
De momento para tener valor debes tener miedo. El
verdadero valor es el valor consciente. Un valor inconsciente, pues bueno, es
que no estás muy bien de la cabeza. Mi valor ha sido consciente. A veces me he
preguntado: "¿Por qué tengo que saber tanto todo lo que me va a hacer el
toro?". Cuando tú sabes la reacción que va a tener el toro y, aun así,
tienes que ponerte, es mucho más jodido. Y has de contar con mucho más valor
que cuando no sabes lo que te va a hacer el toro. En mi caso es al revés: sé lo
que me va a hacer y tengo que dar el paso. Hay que agarrarse entonces a los
conocimientos y a la experiencia.
"Vuelvo para decir adiós. No por dinero, ni por
aplausos. Mi historia la tengo ya escrita"
- Me llama
la atención cómo a lo largo de la historia las grandes figuras se quieren
explicar por lo que no han sido: usted, que ya está en la historia, y ha pasado
a ella como un torero racional, se siente un torero profundamente sentimental.
Sí, totalmente. Muchas veces he sacrificado el
sentimiento para poder a los toros y triunfar. Le puedo poner un ejemplo con un
grandioso torero como es Morante. En los últimos años ha sacrificado su
concepto puro, de crujir más los toros por abajo, para adaptarse más a ellos. Y
pasó de cuajar dos o tres sublimes al año a hacerlo con un 80% de los toros. Lo
construye y envuelve, como yo, con una estética que sólo te da Dios.
- En México
sí lo tienen por un torero de sentimiento.
Allí hay que hacerlo todo despacio. Descubrieron
ese lado de mí antes que aquí, donde a últimas sí me lo han reconocido.
- ¿Existe
un hilo mexicano de conexión con otros maestros consentidos como Paco Camino y
El Niño de la Capea?
No sólo en México, también en Bilbao.
- Conferenció
ante la exigente afición del Tendido "7" de Las Ventas recientemente.
Sí, me encontré muy a gusto. Les dije que la mejor
afición del mundo no puede caer en la intransigencia, ni increpar al torero
cuando está en la cara del toro. Y quise desmontar algunos tópicos desde mi
humilde experiencia de haber lidiado 5.000 toros...
Enrique Ponce gasta la misma talla de hace 20
años, un traje de corto de aquella época. Cuando se lo enfunda para tentar en
la ganadería de Zacarías Moreno, le queda como hecho a medida. El cuerpo de
Ponce es un tallo. Fibra, huesos, músculos elongados que se descuelgan de sus
hombros de cartabón. Ni un átomo de grasa a sus 52 años. Sopla un vientecillo
hostil esta tarde de fresca primavera en la finca El Beato, que se asoma a las
terrazas de las áridas tierras de Chinchón. Le produce una sensación extraña volver
y que ya no esté El Juli, que se haya producido un cambio de líder en el
escalafón con Roca Rey, "el torero que está llevando más gente a la plaza,
un torero con una capacidad grande no de cuajar al bueno, sino al regular. Es
dueño de la virtud de imponerse a todo tipo de toros. Y eso da una garantía al
espectador que viene adornada por el carisma". Eso piensa del astro
peruano. Las cosas han cambiado desde que colgó el vestido de luces. Se marchó
en la frontera de un tiempo nuevo e incierto, cuando aún no se sabía si la
tauromaquia se recuperaría del embate de la pandemia, cuando él mismo resistía
otro azote, el de la prensa del corazón.
"A Ana no le hace gracia que vuelva, pero apoya mi
decisión. Sabe quién soy en el toreo"
- Cuando
trato de repasar en Google los infinitos datos de su carrera -10 años
consecutivos superando las 100 corridas, más de 50 toros indultados, Medalla de
las Bellas Artes, Premio Nacional de Tauromaquia-, un tsunami de noticias con
Ana Soria, su ex mujer, Paloma Cuevas, y Luis Miguel, sepulta la gloriosa parte
profesional.
Desgraciadamente vivimos en una sociedad que se
interesa más por esas cosas que por lo que hagas importante de verdad. Es una
pena que suframos este tipo de prensa acosadora. Uno tiene que aprender a
sobrellevarlo. A Ana le costó mucho. No le gusta, y mucho menos las tonterías y
falsedades que han contado. Fueron unos tiempos en los que lo pasamos mal,
porque era muy injusto. Al final el tiempo pone todo en su sitio. Pero en
ningún momento nada de eso me influyó para que yo dejase de torear.
- ¿No fue
un motivo la presión mediática?
Nunca. No me influía. Lo hice porque sentí que era
el momento de hacerlo, no quería torear más.
- ¿No le
descentró en la cara del toro?
No. Pero me jodía mucho. Que hablaran de Ana como
si la conocieran. Eso me dolía más que lo mío. De los inventos para hacernos
daño. No me descentraba, pero no esperaba tanta maldad. Afortunadamente
desconecto bien, y cuando salía el toro sólo pensaba en el toro.
- Se llegó
a escuchar que al finalizar su última corrida de León sufrió un ataque de
ansiedad.
Todo mentira. ¡Qué me va a dar un ataque ansiedad!
Nosotros estábamos muy seguros de nosotros mismos y de nuestro amor pese a toda
la mierda mediática que metían.
"Mis hijas tienen lógicamente sus miedos, pero, por otra
parte, les hace ilusión verme torear"
- También
es cierto que no se taparon nunca, muy expuestos a los focos, quizá con una
naturalidad adolescente, incluso dibujando las iniciales de Ana Soria en el
ruedo antes de hacer el paseíllo. Quiero decir que no sé si todo eso no
alimentó lo que luego se vino encima.
Las fotografías que se publicaban en la playa, en
el mar o en el barco, las hacían paparazzis de un modo ajeno a nosotros y, por
supuesto, a nuestro consentimiento. Contra eso es muy difícil luchar.
- Pusieron
algunas demandas.
Es la única manera de protegerse, sobre todo
frente a informaciones que carecen de veracidad.
- ¿Cómo se
ha tomado Ana su reaparición?
A ella no le gustaba la idea, pero también
entiende quién soy en el toreo y mi decisión. Me apoya. Pero cuando se lo dije
no le hizo gracia.
- En esa
asunción de su vuelta imagino que también cuenta que es para decir adiós. Que
el próximo invierno ya estará jugando al golf en Almería...
Sí, sin duda. Alguna vez me recuerda que yo le
dije que torearía 10... Bueno, me voy a pasar un poquito [risas].
- Y cómo se
han tomado sus hijas, Palomita y Bianca, su regreso a los ruedos.
Tienen lógicamente sus miedos, pero, por otra
parte, les hace ilusión. La preocupación viene porque son más conscientes de lo
que eran antes. Bianquita me dice que antes, cuando me iba a torear, no pensaba
en que podía no volver. Y ahora pues sí lo piensa. A las dos les gustan los
toros. Para Reyes pidieron un abono de la feria de San Isidro en Las Ventas.
Imagínese el nivel de afición.
- ¿Y usted
cuando mira a sus hijas piensa que puede no volver?
Esas cosas no se pueden pensar. Hay que salir ahí
a hacer feliz a toda la gente que me quiere, y esa forma es toreando bien.
- Va a
coincidir su gira con la de Luis Miguel.
Ese tema no lo vamos a tocar. [Y se ríe haciendo
con los brazos el gesto de los árbitros cuando finalizan el partido].
- Ortega y
Gasset decía que para conocer el estado de un país no hay como asomarse a una
plaza de toros. ¿Cómo ve España?
Veo mejor las plazas de toros.