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EXTINCIÓN DE GLACIARES por Isaías A. Márquez Díaz

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Isaías A. Márquez Díaz



Los pronósticos anunciados entre 2000-2010 inherentes a la situación medioambiental y energética, causan inquietud y nerviosismo.


La densidad poblacional sumada a la distribución errática –nómada- con alrededor, según la Unesco, de unos 30 a 40 millones de personas pertenecientes a pueblos nómadas, provocarán mayores demandas de mayores niveles de servicios básicos, tales como: agua, electricidad, transporte, biomasa, combustibles para automotores, calefacción y refrigeración, vivienda, hábitats naturales para la recreación y esparcimiento, estimándose una presión fuerte sobre los recursos naturales (mucho mayor a la actual), lo que originaría escasez de biomasa, inseguridad energética y hasta geopolítica, además de una degradación ambiental irreversible.


Al ritmo vertiginoso de “desarrollo” actual la sociedad actúa como si la madre natura fuese un apéndice expandible, infinitamente, de la economía, a través de lo cual incrementa sus fronteras consumiendo, extraordinariamente, sinnúmero de recursos y fósiles, alterando ecosistemas, cuyas secuelas se acumulan hasta que la naturaleza da al traste por los usos y abusos descontrolados de sus bondades.


Otro asunto es  la consecuencia a los efectos ambientales desatados por la liberación  de los gases de efecto invernadero (GEI), el calentamiento global con tendencia a incrementarse, fenómeno que ya está causando el desequilibrio climatológico de regiones enteras.


Hoy por hoy, en los países tropicales se acelera, severamente, la retroceso de los glaciares (desglaciación), así como la presencia cada vez mayor, de lluvias torrenciales con inundaciones devastadoras, tal y como ha ocurrido este año en la cuenca Orinoquia. No obstante, se presentan sequías prolongadas en  bastas regiones de África y Europa. Ínterin, en los países más industrializados se presentan trastornos climatológicos graves en sus cuatro estaciones y la ocurrencia de la temible lluvia ácida.


Cabe destacar que las consecuencias del cambio climático que vienen ocurriendo en los Andes tropicales. Específicamente, en nuestro PN  “Sierra Nevada”. Sin duda alguna, las grandes capas de hielo sobre las cumbres andinas, son, hoy día, vestigios de glaciares  -componentes de la criósfera- que luchan (sobreviven) al calentamiento global.


Según  estudio de la ULA, en 2004, se demostró que en los últimos 40 años (desde 1970), se estima una esperanza de vida promedio de nueve a 10 años, casi hasta 2019 para aquel momento, con promedio de retroceso de unos nueve m/año.


Para los dos únicos glaciares andinos existentes aún, se estima que el glaciar norte (glaciar suspendido) del pico Bolívar, desaparecerá en tres a cuatro años, mientras que el glaciar permanente de La Corona (picos Humboldt y Bompland) se extinguirá e unos 12 años y solo conserva 0,2 km cuadrados de nieve (unas 20 ha). Y, es el último de los glaciares venezolanos.


 


isaimar@gmail.com






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