Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 10:31 pm
Al racismo, terror y
muerte, tres raíces profundas en Guatemala, una debilitada economía se une a la
injusticia social que aquí alcanza niveles extraordinarios. Pero el racismo, el
terror y la muerte, que desde hace años han implantado los gobiernos militares
de turno, no han mermado el resistente deseo de cambio y libertad hacia una
democracia auténtica en el sentido valeroso y noble del pueblo guatemalteco. A
la feroz represión de la dictadura contra sus oponentes, la gran parte, es
llevada a cabo por la denominada “revolución popular” que dirigen cuatro organizaciones
guerrilleras guatemaltecas. Una de ellas, ORPA, habla para El Diario de
Caracas.
Aunque los regímenes
de generales se han amparado en la fórmula de “Gobiernos Constitucionales
surgidos de Elecciones”, sin embargo en la práctica son abiertas dictaduras.
En esta tercera y
última entrega de la Serie “Crónica de
un país, sometido por una cruel dictadura”, se habla de la plataforma política
oficial partidista de la resistencia popular, tanto urbana como guerrillera en Guatemala.
Nos la explica uno de los principales comandantes de la Organización del Pueblo
en Armas (ORPA), con quien establecimos finalmente contacto, después de cumplir
severos requisitos que impone la dura clandestinidad con la que operan los
movimientos armados revolucionarios en esta geografía plena de volcanes.
La entrevista se
realiza en algún lugar de la Zona Central de Guatemala, luego de viajar difícil
trecho desde Antigua donde fuimos contactados por dos combatientes y llevados
tres días después al sitio establecido para el encuentro.
Los que dominan tierra adentro
Actualmente el poder
formal del gobierno en Guatemala descansa sobre El Frente Amplio, que postuló a
Romeo Lucas García. Esta coalición la integran los partidos Revolucionario Institucional Democrático (PRID), la Central
Amnistía Organizada (CAO), -que acaba de cambiar de siglas- llamándose ahora
Central Auténtica Nacionalista (CAN), y el Partido Movimiento de Liberación
Nacional (MLN), el mejor organizado y el
más ultra reaccionario de todos, por su frontal apoyo a la represión.
El Frente Amplio le
negó participación. No convenía su presencia en las últimas elecciones. Así lo
determinaron tanto el CACIF como los
militares. Del Movimiento de Liberación Nacional surge recientemente el Partido
Nacionalista Renovador (PNR), con sus mismos planteamientos pero más
modernizado en su organización. Lo dirige Alejandro Maldonado Aguirre, uno de
los políticos tradicionales más jóvenes de Guatemala.
En esta enrevesada
situación de pluralismo, funciona además el llamado Frente de la Unidad Nacional
(FUN), aceptado por el gobierno de Romeo Lucas García, para dar una imagen
democrática al exterior. Pero la oposición legal la realiza en Guatemala la
Democracia Cristiana que, en este país, es acusada de izquierdista y hasta de comunista. Sus postulados,
aunque valientes para la situación, son tímidos reformismos, pero con ellos ha
dado la batalla a la dictadura. Hace poco más de dos años nació el Partido
Socialista Democrático (PSD) que ganó en las últimas elecciones algunos escaños
en el Congreso. Su líder, el progresista Alfredo Fuentes Mor, fue asesinado, en
1979, pocos días antes de haber solicitado la Inscripción de su partido en el
Registro Electoral.
Hasta la fecha nadie
sabe quién lo mató. Los guatemaltecos tienen la esperanza de que, profundizándose
la lucha contra el régimen, la sociedad de privilegios y el terror de muchos de
los sectores jóvenes y bases populares de algunas de las organizaciones
políticas que dominan la escena actual de Guatemala, desde el punto de vista
formal, puedan algún día dar un viraje y colocarse al lado de la esperanza de
lograr la paz y la libertad. Entonces se sabrá quién ordenó y quiénes
ejecutaron el vil asesinato.
La espiral del general
Desde l954, cuando
Castillo Arnas, con apoyo de los norteamericanos derroca a Jacobo Arbenz, la
represión en Guatemala, en los 27 años transcurridos desde entonces, ha cobrado
más de 50 mil víctimas entre asesinados y secuestrados o desaparecidos.
En los tiempos
actuales, la dictadura de Romeo Lucas García, el promedio de muertos
diariamente es de ocho a diez (baleados y degollados). Pero la tragedia, ya
imborrable para los guatemaltecos todos la representó la Matanza de Panzos,
donde fueron masacrados más de 100 campesinos (hombres, mujeres y niños) por el
ejército, cuando protestaban por sus derechos a la tierra y al trabajo. Todos
eran indígenas, de la raza Kechikes.
En Guatemala existen
tres clases de represión, lo suficientemente identificadas una con la otra:
La represión
abierta. La realiza en forma pública el ejército y la policía contra
manifestantes de todo tipo., Ejemplo de ello, lo sucedido en Panzos.
La represión
clandestina: Es la estrategia contrainsurgente que siembra el terror y el
desconcierto pues quienes la practican son los grupos paramilitares, que
secuestran y asesinan dirigentes, Estos bandidos integran “La mano blanca”, “El
Escuadrón de la muerte” y “El ejército secreto anticomunista”, todos sus
miembros son oficiales y clases.
La Represión
Selectiva. Es la tercera. Sus objetivos son únicamente las organizaciones
guerrilleras. La realizan las distintas Unidades Militares y Policiales
especialmente entrenadas. Actúan (“por la libre”) en caseríos, pueblos y
ciudades. Son, en la práctica, de lo más tenebrosas porque cuando fallan
emplean sus armas contra campesinos a quienes constantemente acusan de
colaborar con las guerrillas. Nadie se escapa, ni siquiera los sacerdotes.
Es tan larga y
lastimosamente escandalosa la corrupción
de estos grupos, a todos los niveles y el pillaje en pueblos grandes y
pequeños, tanto como la represión que llevan a cabo en la geografía de
Guatemala, que ya no puede negarse por su terrible evidencia.
La dictadura culpa
de tales delitos a la “Izquierda” o a la “derecha”, según la conveniencia del momento,
Quienes
combaten en Guatemala
Lo anterior se desprende de la conversación
llevada a cabo entre el Enviado Especial de El Diario de Caracas y tres de los
dirigentes de algunos de los grupos que nos reciben. Lleva la palabra un
comandante zonal, miembro de ORPA, “movimiento que aparece en septiembre de
1979, luego de ocho años de organización y depuración para formar los Cuadros
de lo que hoy constituye la columna vertical de la lucha armada guatemalteca”.
El dirigente de la
guerrilla en el sector que visitamos tendrá, a lo sumo, 34 años. Sus
acompañantes son muy jóvenes, de rasgos claramente indígenas. El líder
rememora, a instancias del periodista, el proceso de formación de ORPA y de los
restantes grupos que, en igual forma -cerrada clandestinidad, penetración en
las zonas rurales principalmente y constantes combates- enfrentan al ejército y
a la policía, “manteniendo encendida la chispa revolucionaria en este país”.
-El deterioro del
régimen ha llegado a límites inauditos, provocando el repudio y una oposición
generalizada. La dictadura, con la represión ha cortado y hecho inexistente
cualquier posibilidad de ampliación en su base de sustentación política,
cerrando toda posibilidad de maniobrar. Con la represión, la dictadura ha
abarcado a todos los sectores democráticos y progresistas. Incluso a la
Democracia Cristiana. Con ello ha ido acentuando el aislamiento interno e
internacionalmente también se está quedando sola. Es que el mundo se asombra de
tanto horror. Por eso se va quedando a tal punto que sus relaciones con Estados
Unidos están en franco deterioro…”, nos dice el comandante guerrillero
Qué es el ORPA
Relata que “la Organización
del Pueblo en Armas surge como un movimiento revolucionario a nivel nacional,
que impulsa el proceso de guerra popular en forma consciente, progresiva y
responsable”, agrega.
-Política y
militarmente se ha construido en los últimos ocho años que tiene de fundada,
tanto militar como políticamente. ORPA ha creado así las condiciones necesarias
para comenzar otra etapa de acciones públicas, entre ellas nuevas operaciones
militares, No reclama títulos ni primeros lugares de vanguardia, pero sí nacimos,
crecimos y proyectamos a todos los sectores populares del país. Respetamos a
las demás organizaciones políticas, legales o clandestinas, y estamos
dispuestos al sacrificio por la liberación de Guatemala.
Advierte que
“nuestra lucha tiene como central objetivo el de establecer un poder
revolucionario y popular arrebatándole a los enemigos del pueblo el poder
económico, político y militar; en terminar con todo tipo de explotación y
establecer también un nuevo formulario de relaciones de trabajo, para alcanzar
el bienestar colectivo y construir la nueva sociedad que elimine la pobreza, la
injusticia y el racismo. En fin, acabar
con la tortura y el crimen”,
-Luchamos por todo
lo señalado como un movimiento bien organizado dispuestos hasta la victoria
final. Porque vivimos para luchar y luchamos para triunfar, sentencia.
Indica que “ORPA la
componen en su mayoría profesionales y
gente del pueblo”, añade el declarante. “Está preparada para marchar hacia la
gran confrontación”. Y cuando le preguntamos fecha alguna, respondió:
“Esperamos sea en unos pocos meses. Entonces viviremos momentos especiales,
decisivos”.
-La situación
guatemalteca, la posición oficialista, la de la oligarquía y la militar, es francamente
intolerable. El movimiento armado, en abierto desarrollo pero con firme determinación, está a la espera. Sabemos que
la época por venir será turbulenta, dura y combativa. Guatemala se jugará su
destino, pero triunfará el movimiento armado,
-¿Por qué tanta
seguridad?, insistimos.
-Por la existencia
de tres elementos fundamentales: Primero: las contradicciones entre la
oficialidad y la oligarquía, que mutuamente se culpan del auge de la Revolución
y ambos se saben impotentes para combatirnos. Segundo: la incidencia que ha
tenido en los dos ejes de poder el triunfo de Reagan, que les devolvió, si se
quiere, ferocidad y seguridad para continuar impunemente su genocidio y,
Tercero: Los amplios compromisos establecidos, de régimen a régimen, con la
Junta gobernante en El Salvador. Toda esta peligrosa situación estallará en
cualquier momento. Y nosotros desde ya estamos preparados.
Una hermandad de lucha y propósitos
El periodista nota
la insistencia del jefe guerrillero en destacar la vigencia e importancia del
resto de agrupaciones que integran el Frente Revolucionario. Es el marcado
muestrario de una unidad pocas veces existente en grupos de izquierda o de
derecha armados dentro y fuera del continente. Buena señal, pensamos. Es una
hermandad de lucha y propósitos que
expone una línea de conducta dirigida hacia la consecución del gran fin,
obtener la paz y la libertad de Guatemala. Se lo hacemos notar al comandante guerrillero.
-Mucho le agrademos
esa visión que usted tiene de nosotros, amigo periodista. Nos complace, nos
enorgullece y anima. Tenemos en ustedes, los señores periodistas, al mejor de
los aliados para trasmitir nuestra verdad al mundo entero. Guatemala, bajo
distintas dictaduras se ha desangrado. Basta ya de tanto asesinato. El pueblo
quiere la paz, quiere la libertad. Y las conseguiremos.
Dice que en su país,
además de ORPA, existen tres organizaciones, “hermanadas y en pie de lucha, que
buscan salir de la situación de terror y espanto; un terror enloquecido, que
lleva a cabo el ejército en contra de nuestro pueblo. Son: el Ejército
Guerrillero de los pobres, (EGP); las Fuerzas armada Rebeldes (FAR) y el
Partido Guatemalteco del Trabajo, este ultimo de filiación comunista”.
-La lucha
guatemalteca no es nueva. Comienza en los inicios de los años 60 y en 1961 se
desarrolla el primer surgimiento de esa saga en la Zona del Norte, vecina a la
capital, el 13 de septiembre, dirigido el movimiento por el comandante Marco
Antonio Hoyos. Después, con Turcios Lima,, oficial del ejército, se comienza a
combatir con éxito del 65 al 67, cuando llega el repliegue, afirma el
entrevistado. El oficialismo, con apoyo del imperialismo nos reprime hasta que, en 1969, reiniciamos la
lucha, sobre todo en la parte selvática del Petén. Entre los años 71 y 72 nos
reestructuramos y en base a la experiencia modificamos nuestros planteamientos
hasta hoy en día. Reconocimos que esa lucha no se desarrolló a todos los niveles
Había mucho de espontaneidad, existía ausencia de una visión profunda de lo que
es el desarrollo de una estrategia de guerra de guerrillas popular y
revolucionaria. Pero nada fue en vano. Las cuatro organizaciones buscamos la
unidad total, a través de una lucha que, mes por mes, se consolida y entiende
que está logrando controlar grandes zonas,
descontrolar al ejército y violentar el sistema de represión reinante.
El comandante
guerrillero añade que “el PGT surge a fines de la década del 50, como partido
comunista, Tiene vieja larga trayectoria”, dice. “Se consolida en la capital y
en zonas rurales, especialmente en la Costa del Sur. Las FAR, después de duros
golpes recibidos a comienzos de los 70, se reestructura y replantea una nueva
forma de lucha”.
-El EGP, con
antiguos dirigentes de las FAR, luego de un período de análisis y de ardua y
dura preparación, comienza su trabajo revolucionario en 1972. Nuestra
Organización (ORPA) nace en 1971, en la Zona Suroccidental. El EGP, las FAR y
ORPA tienen una misma nutriente tanto como el PCT. Hay diferencias, claro, pero
todas buscan el mismo objetivo: la libertad, la justicia social y la paz. De
los 22 Departamentos que conforman a la Guatemala física, 18 están en guerra,
afirma.
El líder de la
guerrilla en la Zona despliega el mapa y señala al periodista la confrontación
más reciente llevada a cabo contra el ejército en los distintos frentes. Luego
agrega:
-Más del 50 por
ciento del territorio y más del 50 por ciento de la población se encuentran en
el escenario de nuestras actuaciones, donde gozamos de un efectivo respaldo.
El silencio oficial es una tumba
Responsable,
sostiene: “Nosotros sí confirmamos las victorias y también las derrotas. No
mentimos”, Y muestra un cuadro estadístico donde se determina que, “entre
febrero y marzo de este año 1981, ORPA ha realizado 25 emboscadas, 10 ataques,
40 ocupaciones de fincas y causado bajas al ejército, con la pérdida de tan
solo un guerrillero”.
-El ejército nos
ataca constantemente diciendo que nuestras “pérdidas en combates son muchas”.
Pero son cientos de cadáveres de campesinos que el ejército degüella en las
aldeas. Lo hemos retado a que demuestren alguna evidencia de lo que ellos
califican de verdaderas acusaciones. Pero el silencio oficial es el de una
tumba.
NOTA: A escasos siete minutos del despegue, el avión
que nos conduciría desde el aeropuerto de Guatemala a Ciudad de México, un
viejo cuatrimotor, presentó un problema en su parte eléctrica. De inmediato
regresó y aterrizó en medio del miedo de los pasajeros, la angustia de los
pilotos y la posibilidad de un accidente, según la Torre de Control. Afortunadamente
nada sucedió, El avión fue chequeado y nuevamente despegó, Pero a los cinco
minutos otra vez apareció la falla. Regresamos, aterrizamos y estuvimos cuatro
horas en la Terminal esperando otro avión, procedente de San José de Costa Rica
que, sanos y salvos, nos dejó finalmente en la capital mexicana. En mi vida de
corresponsal, en América, Europa, parte de África y de Asia, no había vivido un
susto o algo semejante. Ni siquiera en las guerras de liberación del Pueblo
Polisario, en el este occidental del Desierto del Sahara; por el
norte limitando con Marruecos, por el oeste, con Argelia, por el sur con
Mauritania y por el este con El Atlántico; y de
Nicaragua y de El Salvador a donde me llevaron mis andanzas de
periodista, por 53 países de este mundo. Por cierto, el dictador Fernando Romeo
Lucas García, nacido en San Juan Chamalco, el 4 de julio de 1925, al abandonar Guatemala, busca refugio en los
familiares de su esposa, en Puerto La Cruz, Venezuela, donde finalmente muere
el 27 de mayo de 2006, hace ya exactamente 19 años.