Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 03:26 am

Inicio

Opinión



Desde el Mocotíes

Adiós Maestro y amigo: José Macario Zambrano por Néstor Abad Sánchez

Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Adiós Maestro y amigo: José Macario Zambrano por Néstor Abad Sánchez
Por Néstor Abad Sánchez


Dedicado a todos quienes fueron sus alumnos.

 

“…Su rostro sosegado, su caminar pausado, su hablar bajo, condescendiente y su alma, abandonan las inclementes furias del tiempo que lo golpearon en lo áspero del destino, para dar paso a nuevas notas en el pentagrama de lo etéreo"

 

Roció Castellano, Adiós, Maestro en Facebook 5/7/2025

 

Hay muertes que no se deben llorar, por el contrario, se deben recordar con cariño y respeto. Los grandes hombres nunca mueren, sólo cambian de vida o de oficio. Hoy despedimos físicamente a un hombre sin par, humilde, incansable y luchador como pocos por la cultura bailadorense, que se nos fue sin previo aviso y con su desaparición se cumple lo dicho por el escritor argentino Jorge Luis Borges (1899 - 1986), que: La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”, ya lo había advertido Sócrates (470 A.c. - 399 A.c.): “Morir es un cambio de existencia, y para el alma una migración de este mundo hacía otro” y recordado por el escritor francés ganador del Premio Nobel de literatura en 1952, François Mauriac (1885-1970) "La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente"

 

La vida del Maestro Macario Zambrano está íntimamente ligada a la historia musical de Bailadores, que se remonta a la sesión ordinaria del 6 de octubre de 1912, cuando mediante telegrama del general Félix Galaviz, Inspector General del Ejército, da cuenta al Concejo que los instrumentos solicitados desde el 12 de mayo han sido puestos a su disposición y estando presente en el salón de sesiones el “Sr. Luis Lupi, súbito italiano y hábil para la enseñanza de la música”(1), residente en La Grita y que había sido invitado a la sesión, se dispuso nombrar una comisión que después del receso acordó con el Maestro Luis Lupi contratar sus servicios por un año a fin que estableciera la Escuela Filarmónica que comenzaría a funcionar a partir del 15 de octubre de 1912 con el nombre de “Banda Rivas Dávila” luego Banda Bailadores hasta convertirse en la actual Banda Don Argimiro Rosales, que en sus 113 años de historia ha sido dirigida por: Luis Lupi Matacera del 15/10/1912 al 15/11/1914; Emilio Muñoz de enero a abril de 1915; Luis Arturo Arciniegas del 23/05/1925; Luis Pérez; Argimiro Rosales Maldonado (1901 - 31/05/1965) de 1940 al 13/01/1956; Omar Araque del 15/11/ al 15/12/1956; Graciano Silva del 22/12/1956 al 06/04/1957; Gilberto Carrero del 05/06/1957; Hermes Barrios del 01/08/1958 a julio de 1963; Argimiro Rosales Maldonado del 21/08/1963 al 31/05/1965; Humberto Díaz Rojas de 1965 a 1968; Vicente Ramírez de 1977 a 1983, José Macario Zambrano del 20/02/1983 al 01/04/2019 y Jesús Manuel Parada Parada a partir de noviembre del 2020.

 

Entre los directores de la Banda, sin lugar a dudas, destaca el Maestro José Macario Zambrano por sus 37 años de permanencia con la batuta, por su dedicación, por su esfuerzo y por su entrega. Nacido el 29 de noviembre de 1952, en el sector Alto del Tejar del caserío La Laguneta de Bailadores, hijo de María Silvina Zambrano y Ramón Araujo Alarcón el popular “Chocoro” oriundo de Valera estado Trujillo. A quien hoy despedimos al compás de las notas de la Banda y el sentimiento de todo un pueblo que llora su muerte y celebra su fructífera existencia dedicada en alma, vida y corazón a la formación de nuestra juventud.

 

Macario Zambrano desde muy pequeño se sintió atraído por la música, a los 12 años inicia sus estudios musicales con Don Argimiro Rosales y a su muerte ocurrida en 1965, los continúa con el profesor Humberto Díaz Rojas. La primera presentación la realizó con la Banda el 17 de diciembre de 1965 ejecutando el Cornetín en si Bemol, debut que realizó en compañía de Eliberto Pereira, Freddy de Jesús Pereira, quien en la actualidad se reintegró a la Banda y Golfredo Parada.

 

Su afán y deseos de superación lo llevaron a continuar estudios de teoría y solfeo con los maestros: Luis Epifanio Lizcano, Luis Eduardo Yáñez y Alfonso Sánchez en la Banda Don Emilio Muñoz de Tovar. Luego de tener un tiempo en el oficio recibió estudios de dirección de bandas con los profesores: Luis Hernández Contreras, José Agustín Maldonado, Juan Bautista Carreño y en la Banda Sinfónica del estado Mérida con el profesor Antonio Rangel. Participó en cursos de actualización de lenguaje musical con los profesores Karen Plaza, Ángel Domador, Gilberto Rebolledo y Alejandro Pulido. Siempre preocupado en actualizarse para enseñar a sus alumnos.

 

Se desempeñó como profesor de la Asociación Filarmónica Escuela Banda de Rivas Dávila (AFEBARDA), de la cual también fue su presidente, hoy Escuela de Música Don Luis Lupi Matacera, que fue la niña de sus ojos y le dedicó sus mayores desvelos. Profesor de música en la Escuela Br. Apolonio Rosales y de las cátedras de viento metal en el Núcleo de la Orquesta Sinfónica juvenil e infantil de Bailadores (FOSJIB). Recuerdo que apenas me encargue del IMUCU en 2005, fue el primero en visitarme para contarme que la Escuela de Música estaba cerrada y que su deseo era continuar, convenimos en que lo incorporaría a la plantilla de facilitadores y seguiría con su labor incansable. Siempre era el primero en llegar y el último en irse, me impresionaba profundamente su atención personalizada a cada alumno, para él no existían los imposibles y de cada muchacho que llegaba a sus manos sacaba un músico, a quien de inmediato incorporaba a la Banda Experimental como motivación para que se ganará un puesto en la Banda Municipal. Muchas veces discrepamos, pero siempre dentro del mayor de los respetos. Su actuación como facilitador no tiene comparación, era un Maestro -con mayúscula- de vocación natural y condiciones excepcionales que nunca le dijo a un alumno usted no sirve, por el contrario se esmeraba en ayudarlo a lograr su sueño de ser músico.

 El 20 de febrero de 1983, asumió la dirección de la Banda Rivas Dávila por designación del Concejo hasta el 22 de julio de 1994 cuando se oficializó el epónimo de Don Argimiro Rosales, extendiendo esa labor hasta su merecida jubilación el 01 de abril del 2019. A la par de desempeñarse como profesor de todas las cátedras e instrumentos en la Escuela de Música Luis Lupi Matacera, semillero que le brindó la oportunidad a muchos jóvenes de formarse cómo músicos y ahora ser parte activa de diferentes bandas y agrupaciones musicales de la región y del Estado. Es digno de admirar su interés por lograr la enseñanza de la música a sus hijos: Carmen Fidelina, Zahira Zuleima, Tonny Ramón y sus nietos, destacando Eduardo Enrique Ceballos, a quien convirtió en trompetista principal de la Banda y quien tuvo la oportunidad de representar a Bailadores con la Orquesta Sinfónica juvenil e infantil de Venezuela bajo la dirección del destacado director de orquestas Gustavo Dudamel en Salburgo - Austria y Alemania.

El Maestro Macario Zambrano fue integrante de varias agrupaciones de música popular y de orquestas de música bailable, fundador como trompeta primera de la Banda Inocentes Carreño de El Vigía y de 1974 al 2001 se desempeñó como trompeta principal en la Banda Don Emilio Muñoz de Tovar.

El profesor Macario Zambrano fue jurado calificador en el encuentro de conjuntos campesinos y canciones de protesta promocionado por Radio Occidente, en el festival de música venezolana, en el festival Cantaclaro y voz liceísta.

Como director de la Banda participó y obtuvo en el municipio Jáuregui del estado Táchira: el 4to. lugar en el Primer Festival de Bandas Municipales, realizado en octubre de 1993, el III lugar en el Tercer Festival Nacional de Bandas Municipales el 29 de octubre de 1995 y el 1er. lugar en el Cuarto Festival de Bandas Municipales el 24 de noviembre de 1996, convirtiéndola a la Banda Don Argimiro Rosales en una de las mejores bandas de la región. Ese era uno de sus mayores orgullos.

En reconocimiento a su denodado esfuerzo y destacada carrera musical le fue conferida por la Asamblea Legislativa del estado Mérida la condecoración Orden Don Tulio Febres Cordero en su segunda clase en 1992, Mejor Director de Bandas otorgado por la alcaldía del municipio Jáuregui del estado Táchira durante el Tercer Festival Nacional de Bandas Municipales realizado el 29 de octubre de 1995 y ganador del concurso de la letra y música del Himno de la Ciudad de Bailadores oficializado el 14 de septiembre de 1998. El 2 de febrero del 2016 recibió la Bendición Jubilar de S.S. el Papa Francisco de manos del Nuncio Apostólico Mons. Aldo Giordani. Aunque con merecimientos de sobra nunca le fue otorgada la condecoración Orden Ciudad de Bailadores.

Son innumerables los arreglos musicales que el Maestro Macario Zambrano dejó para la Banda y la colección de piezas que atesoró, además de ser el compositor de los valses: Soy de la Villa, Neblinas, El Olimpo, Flor de los montes, Carmencita, Eduardo Enrique, Homenaje a los músicos, Manos brujas, Música y lágrimas, Bajo el cielo de Bailadores y Zharitg. Los pasodobles: Serrana bailadorense, Lidia, Edicta del Carmen, Rejoneando, Gracias a Dios, El chocorito, En un balcón de la villa, Tocar Mazaed (con las iniciales de su entorno familiar: Macario, Zahíra y Edicta) y Alegrías de mi pueblo. Las marchas: 14 de septiembre, Bailadores, Rivas Dávila, Melodía y color. El merengue: mi fracaso.(2) ¡Acaso este último merengue su una premonición del final aciago de su vida!

El Maestro José Macario Zambrano constituye un patrimonio musical insustituible del municipio Rivas Dávila por su legado transcendente y una obra invalorable signada por su dedicación, esfuerzo y férrea voluntad por mantener y acrecentar nuestro acervo cultural y musical que merece ser decretada Patrimonio Cultural de Bailadores.

El excelso poeta Gustavo Adolfo Bécquer (1836 - 1870) en su Rima LXXIII nos define muy bien esa sensación helada que sentimos no sólo ante la muerte, sino ante los muertos que nos anteceden “¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!”, después que son cargados a hombros, presentados ante el Señor y llevados al campo santo… allí empieza el olvido, ya no hay más acuerdos de rigor, las instituciones relegan los favores recibidos y el muerto ya no hace milagros. Esa es la verdad por cruel que suene y me disculpan que así lo exprese. Por eso, es impostergable perpetuar la memoria del Maestro José Macario Zambrano y la mejor manera de hacerlo es esforzándonos en hacer realidad su sueño mayor: que la Banda Don Argimiro Rosales tenga sede propia, que debe ser la misma de FOSJIB, de la Escuela de Música y que ese espacio de vida lleve su nombre en letras doradas. Basta que las artes auditivas en el municipio Rivas Dávila estén del tumbo al tambo o que estén hacinadas en la sede del Instituto Municipal de la Cultura. También es loable rescatar la antigua sede de la UPTM y dedicarla con este fin. Dicho por más influyente filósofo y ensayista español del siglo XX José Ortega y Gasset (1883 - 1955): “El nivel Cultural de un pueblo se mide por el tratamiento que da a sus músicos”

Para el filósofo, político, orador y escritor romano Séneca (4 a.C. - 65 d.C.) "La muerte es… un regalo, y para muchos un favor" para el Maestro Macario Zambrano fue ambas cosas. Sus últimos años de vida no mereció vivirlos como los vivió, dio tanto que mereció mucho más por parte de todos nosotros, me incluyo, definitivamente los pueblos son ingratos con sus benefactores y las instituciones peor. Esto nos debe llevar a pensar profundamente en la necesidad de consolidar una fuente de apoyo que garantice la seguridad social de nuestros creadores, que les permita vivir en comodidad y enfrentar las adversidades de la vida.

Maestro Macario, aunque tu batuta no pueda marcar los compases de tu partida, seguirá señalando el camino a seguir para hacer de Bailadores una ciudad musical de excelencia, dejaste un semillero esparcido en suelo fértil que dará continuidad a tu obra, la Banda que te despide es y deberá seguir siendo tu mayor legado. Tu invitación sigue latente en la II estrofa del himno que te hace inmortal, y no es otra que seguir: “Adelante la pala y el pico/ al trabajo con toda pasión/ que tenemos la tierra más rica/ Que nos dio con amor el Creador” Gracias Maestro Macario Zambrano por existir, por haber querido tanto y haber dado tanto por Bailadores y su juventud. Descanse en paz Maestro y amigo. Hoy donde estés debes de sentirte contento al escuchar en tu honor las notas musicales de la Banda que fue tu vida.

Centro de Saberes Tovar, julio 4 y 5, 2025

nestorabadsanchez@gmail.com

 

Notas:

(1)   Libro de Actas del Concejo Municipal de Rivas Dávila, correspondiente al año 1912. Acta Nº 57 del 6 de octubre de 1912, f. 50 y 51 con sus respectivos vueltos.

(2)   Datos extraídos de la reseña biográfica escrita por el mismo Prof. Macario Zambrano.





Contenido Relacionado