El orador científico por Carlos Guillermo Cárdenas D.
Por Carlos Guillermo Cárdenas D.
Escuché hablar del orador de la tribuna pública a líderes como Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Luis Herrera Campíns, a oradores de púlpito como el Cardenal José Humberto Quintero y el P. Luis Ugalde, a oradores académicos como Roberto Picón Lares, Pedro Rincón Gutiérrez, Justo Miguel Bonomie, German Briceño Ferrigni y Luís Caraballo Vivas, pero oradores científicos no ha sido usual.
El profesor Diego Dávila Spinetti, médico cardiólogo, tuvo el don de la palabra cuando exponía en el podio de los congresos científicos nacionales y latinoamericanos. Su verbo fluido, directo, conciso, con una sindéresis poco usual, hicieron de él un orador científico reconocido en los escenarios y latitudes más diversas.
“El profesor enseña, el conferencista persuade y el orador entusiasma el espíritu”.
La dualidad de conferencista y orador estuvo presente en el doctor Dávila Spinetti. Defendiendo la teoría del tratamiento neuro modulador de la insuficiencia cardíaca que sostuvo en su vida científica, persuadía y emocionaba.
En el debate del Congreso Venezolano de Cardiología (2012) con el investigador argentino sobre las bondades y limitaciones de la investigación, Diego fue ovacionado por un auditorio de pie con palmas como reconocimiento al trabajo junto con el equipo médico que lo acompañó.
Al final, se convirtió en el conferencista invitado para distintos eventos regionales y nacionales, siempre promoviendo el tratamiento que había demostrado resultados beneficiosos en la compleja patología de la insuficiencia cardíaca.
Al cumplirse el décimo aniversario de su viaje a la eternidad el jueves 17 de julio de 2025, el recuerdo del doctor Dávila Spinetti está presente a diario en nuestro desempeño docente y asistencial en el Instituto de Investigaciones Cardiovasculares de la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes y la Unidad de Cardiología del Hospital Universitario de Los Andes, Mérida.
Su obra perdurará en el tiempo y en el corazón de centenas de pacientes que se han beneficiado de sus investigaciones. Invocamos su memoria como ejemplo del hombre que con devoción y con abnegación, engrandeció la vida universitaria y hospitalaria.```