Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:49 pm

Inicio

Opinión



El Israel de Netanyahu es un peligro para los judíos por Akbar Fuenmayor

Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,El Israel de Netanyahu es un peligro para los judíos por Akbar Fuenmayor
Por Akbar Fuenmayor


Dennis Rader era el diácono de una iglesia luterana en Kansas, pero también un asesino en serie; en 2005 fue arrestado, enjuiciado y sentenciado a 178 años de prisión, ¿el tribunal que lo sentenció era “antiluterano”? Louis "Lepke" Buchalter fue un gánster estadounidense de origen judío que creó una organización (Murder Inc.) responsable de asesinar entre 400 a 800 personas; fue juzgado y ejecutado en la silla eléctrica, ¿su sentencia fue una expresión de antisemitismo? Carlos López Valdéz fue un sacerdote pederasta, un tribunal mejicano lo sentenció a 63 años de cárcel y murió en prisión, ¿México anticatolicista? Saeed Hanaei asesinó a 16 mujeres en Mashhad, Irán; era musulmán y en su defensa expuso que con su “obra”, aprobada por Alá, limpiaba a la ciudad de la corrupción moral: fue enjuiciado y condenado a muerte en la horca, ¿islamofobia en Irán?

Nadie en su sano juicio diría que las sentencias dictadas a estos criminales eran manifestaciones de racismo o ataques a las creencias religiosas de los delincuentes. Cada individuo tiene múltiples atributos, y aunque solemos asumir que hay coherencia entre estos, generalmente no es el caso. La realidad es que alguien puede ser un perfecto padre de familia, feligrés devoto, trabajador disciplinado y meticuloso y un asesino sanguinario. Sobran los ejemplos. Cuando alguien es juzgado por un delito, no se juzga la totalidad de sus rasgos, sino el crimen que ha cometido. Los atributos personales del criminal solo cuentan como atenuantes o agravantes, dependiendo del crimen y de los atributos.

Los criminales de guerra de Israel ─y también sus cómplices estadounidenses y europeos─ acusan de antisemitismo a quienes denuncian los crímenes de lesa humanidad en la Palestina ocupada. Además del uso inadecuado de este término («Semita» describe a los pueblos que hablan lenguas de la familia semítica, que incluye el árabe, el hebreo y el arameo, entre otras; así que los palestinos también son semitas), Netanyahu y los demás genocidas de Gaza se valen de la falacia ad hominem para desvirtuar la justa lucha por la paz y la reconstrucción de Palestina: criminalizan las denuncias y acciones de quienes procuran detenerles en su campaña militar de tierra arrasada. Los criminales de guerra acusan de antisemitas a los denunciantes, a los fiscales y a los jueces, y en su arrogancia infinita no se molestan en demostrar inocencia. Son, literalmente, sádicos infanticidas que se autodenominan víctimas, tanto de los niños que asesinan como del tribunal que los juzga.

Estos rufianes, que usan el exterminio de palestinos para evadir la cárcel por sus actos de corrupción, pretenden que el mundo les vea como la encarnación misma del pueblo judío y esto conlleva un grave riesgo para los judíos. ¿Cómo? Miles de personas, organizaciones y gobiernos, perciben el belicismo genocida del estado de Israel como una seria amenaza para la humanidad. En consecuencia, no pocos terminarán creyendo que el judaísmo es una amenaza para la humanidad al incurrir en la falacia de la “afirmación del consecuente”: puesto que una característica está presente en un grupo particular ─el Estado Judío de Israel es genocida─, se deduce que esa característica debe ser inherente a todo el grupo ─«todos los judíos son genocidas». Las experiencias del pasado y del presente demuestran que los silogismos falsos pueden convencer a multitudes cuando se trata de avivar el odio hacia un grupo humano señalado como encarnación del mal.

Así pues, el uso malévolo que estos monstruos dan a la religión judaica es un peligro para los mismos judíos: los incautos, que pueden ser millares, terminarán creyendo que el judaísmo es una religión que aprueba la matanza de niños y mujeres indefensos, o que entre sus tradiciones está el exterminar pueblos “no elegidos” privándolos de alimentos, de agua, cobijo y atención sanitaria. Emparentar judaísmo con el sadismo de las deshonrosas fuerzas militares de Israel es lo más “antisemita” que se puede concebir, no solo por la falsedad de la conexión, sino también por la ola de odio que ya está desatando. Todo el sentimiento de admiración y empatía que había despertado el pueblo hebreo a raíz del holocausto se ha hecho trizas por culpa de estos engendros del sionismo radical de ultraderecha.

Judíos de varios países del mundo —aunque lamentablemente muy pocos en el mismo Israel— han organizado protestas para repudiar los crímenes de Netanyahu y su gobierno. La consigna de los manifestantes, «No en nuestro nombre», refleja su temor a que el judaísmo quede asociado al genocidio. Cabe destacar que, en algunos casos, las policías de EE.UU. y Alemania han detenido con extrema violencia a manifestantes judíos, quienes incluso han sido procesados bajo la acusación de... ¡antisemitismo!"

No he leído la Torá, pero al escuchar y leer las opiniones de judíos cultos sobre estos hechos, me queda claro que la Torá enseña que la vida humana es sagrada y que el asesinato, especialmente el de inocentes, es un acto gravemente pecaminoso que debe ser condenado. La Torá, al igual que los demás textos sagrados de las principales religiones, llama a la justicia, la protección de los débiles y el respeto por la vida en todas sus formas. Quien denuncia y trata de detener los actos criminales de Netanyahu y su banda de psicópatas sanguinarios, actúa conforme a los principios éticos de las grandes religiones, incluido el judaísmo.

 





Contenido Relacionado