Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:48 pm
“…a los
cuatrocientos y tantos combates que sirven de pedestal a la gloria de Bolívar,
de cuyo estallido fue como surgió la libertad de un continente, hay que agregar
el del 4 de diciembre de 1813…”
Eduardo Picón Lares, en Revelaciones de antaño,
tomo I, pág. 65
Fue
precisamente Don Eduardo Picón Lares
(n. Nueva York, EEUU 3/6/1889 - m. Caracas 9/7/1960) en memorable página historiográfica
Un gran combate por la libertad, el
primero en señalar que: “Ninguno de nuestros historiadores, ni
tampoco los de Colombia, hablan en sus crónicas del combate de que hoy venimos
a ocuparnos nosotros, cuyos detalles hemos hallado en el archivo del Registro
Público de Mérida”[1]
y también me ocuparé con la venia de ustedes. Es totalmente cierto que pocos se
han detenido en el tema por las dos razones que seguidamente explicaré.
En
primer lugar, ni Don Manuel Landaeta
Rosales (Caracas: n. 27/12/1847 - m. 13/8/1920) en su Gran recopilación geográfica, estadística e histórica de Venezuela,
publicada en dos volúmenes (1889 y 1890) y reeditada en facsimilar (1963), hace
mención al combate de Lagunillas,
a pesar que en el tomo II forja un exhaustivo recuento de cuatrocientas nueve
(409) Batallas, sitios y combates
librados en Venezuela en la Guerra de Independencia, desde 1806 a 1823, con
énfasis especial en fechas, tipo de acción, lugar, secciones, jefe patriota,
resultado y jefe realista. Al referirse Landaeta Rosales a 1813[2],
recuenta tres combates posteriores al paso y estadía de Bolívar por Mérida del
19 de mayo al 10 de junio: 1) “3 de septiembre en Bailadores, Mérida, no
menciona al jefe patriota que triunfo contra el comandante Aniceto Matute”[3],
2) “30
de noviembre en Mucuchachi, Mérida, el Pbro. José Luis Ovalles triunfa ante el
comandante N. Contreras”[4]
y 3) “5
de diciembre en Chiguará, Mérida, el coronel Juan Antonio Paredes triunfa ante
el comandante N. Contreras”[5].
Tampoco
hace ninguna referencia al combate de
Lagunillas el Dr. Vicente Dávila
(n. San Pedro de Capacho, Táchira 26/9/1874 - m. Caracas 19/4/1949), otro
erudito en el tema, en el folleto Acciones
de Guerra en Venezuela durante la Independencia (1926), en el que enumera
cuatrocientas cuarenta y ocho (448) “…escaramuzas, sorpresas, choques,
encuentros, asaltos, sitios, combates y batallas campales.”[6]
en las cuales realistas y patriotas disputaron su supremacía entre 1806 a 1823;
en el caso merideño del 19 de mayo de 1812 al 23 de enero de 1823, en acciones
acontecidas en Bailadores que constituyen el alfa y omega de la Independencia
en la Provincia de Mérida.
En
ambos historiadores se cuentan más de cuatrocientos lugares en que se combatió
en suelo venezolano, en los que figuran principalmente: Puerto Cabellos,
Valencia, San Carlos, La Puerta, Barcelona, Cumana, Maturín, San Fernando de
Apure, Barinas, Caracas, La Grita, Bailadores y Mérida, entre otros. En algunos
con más participación, con millares o pocos muertos en combate o pasados por
las armas por los vencedores. Pero, los únicos sitios de Mérida que señala el
Dr. Vicente Dávila en las 51 acciones de guerra sucedidas en la Venezuela de 1813,
al igual que Landaeta Rosales son: 1) “23)
Bailadores (Mérida): 3 de septiembre de
1813. Fuerzas republicanas de Mérida triunfan contra el comandante realista
Aniceto Matute Rubio”[7],
2) “47)
Mucuchachí (Mérida): 30 de noviembre de 1813. Los republicanos dirigidos por el
Pbro. José Luis Ovalle derrotan al Comandante realista Contreras”[8]
y 3) “49)
Chiguará (Mérida): 5 de Diciembre de 1813. El Comandante republicano Juan
Antonio Paredes triunfa contra el Comandante Contreras”[9]
Leyendo y analizando detenidamente los trabajos, podemos afirmar que uno y otro
se complementan. No obstante, queda como tarea pendiente realizar un estudio comparativo
actualizado.
El
Dr. Vicente Dávila en su condición de Director del Archivo General de la Nación
(1921 - 1933) seguramente tuvo acceso a una mayor, mejor, completa y más
ordenada información que Don Manuel Landaeta Rosales en su carácter de militar,
director de la oficina para la publicación de la Gran recopilación geográfica, estadística e histórica de Venezuela (noviembre 1889 - mayo
1890) y director de la Biblioteca Nacional (julio 1903 - agosto 1908), que le
valieron en vida los calificativos de “Huésped
venerable de los archivos caraqueños”, “Voluminoso índice viviente»,
“Biblioteca y archivo parlante y ambulante” de Venezuela. Su dedicación
tesonera a la investigación histórica del siglo XIX es inigualable, insuperable
e imperecedera, la mayor prueba de ello es que El archivo del general Manuel Landaeta Rosales reposa en Caracas,
como un tesoro bien custodiado en la Academia Nacional de la Historia, incluyendo
sus manuscritos inéditos, que en varias oportunidades he consultado.
Lamentablemente ninguno de los dos autores tuvo a mano el expediente que reposa
actualmente en el Archivo General del Estado Mérida, que más adelante referiré.
Por
su parte, Don Tulio Febres Cordero (Mérida: n. 31/5/1860 - m. 3/6/1938), que pudo
acceder a una mayor documentación de los archivos merideños para nada señala el combate de Lagunillas, en el
tomo II de su Archivo de historia y variedades que es donde se refiere al Paso
de Bolívar por Mérida en 1813 y posteriores sucesos, sólo y a su manera contabiliza
Los combates de la Independencia y los
días de la semana; desconozco si Don Tulio consultó las investigaciones de
Landaeta Rosales y Dávila, ya que para detallar las acciones de guerra por días
y meses, dice el Patriarca de las letras merideñas que se valió “…de
la lista general hecha por el notable colombiano don Manuel Briceño con este
encabezamiento: ´472 combates sirven de pedestal a la gloria de Bolívar y
constituyen la epopeya de la libertad en un mundo´”[10]
Tampoco
lo testifican, otros historiadores y cronistas coetáneos, como: José Rafael
Febres Cordero en El aporte de Mérida a
la Independencia Nacional (1955); Miguel Uzcátegui Balza en Crónicas de la Mérida procera y centenaria
(1957); Héctor García Chuecos en crónica de 1963; Héctor Bencomo Barrios en La Campaña Admirable de 1813 (1963) ni
en Mis buenos recuerdos de Lagunillas,
hoja suelta (1972); Lino Iribarren Celis en La
Campaña Admirable, compilación (1966); Armando Rojas en su Bolívar en Mérida (1983, 1989 y 1990); Rafael
Ramón Santiago al sintetizar su actividad militar en Vida y obra del general Juan Antonio Paredes Angulo (2010); Jesús
Rondón Nucete en La Campaña Admirable
1813 (2013); Hancer González Sierralta en Documentos para el estudio de Mérida durante la Campaña Admirable de
1813 (2014) y Luis Ramírez Méndez en La
tierra prometida del sur del lago de Maracaibo. Los valles de Chama, Onia,
Culigría y Guaroríes. (Siglos XVI y XIX) Tomo VI (2022) -aunque describe en
detalle el camino Lagunillas - Santa María la Colorada y la Tarabita de
Estanques-; entre muchos, que han estudiado la Guerra de Independencia en
Mérida, en especial La Campaña Admirable de 1813 y los próceres merideños.
Igualmente
ninguna mención importante hay en las Historias
del Estado Mérida conocidas: de Magaly Burguera (1982), que es texto
oficial; de Carlos Chalbaud Zerpa (1983, 1997 y 2010) ni en sus Ensayos históricos. Mitos, verdades y
embustes (2011); de Carlos César Rodríguez Testimonios merideños (1996 y 2013). Ni en los viajeros, científicos,
funcionarios y geógrafos que narraron la época de 1810 a 1840: William Duane en
el tomo I de Viaje a la Gran Colombia en
los años 1822-1823 (1968); Richard Bache en la República de Colombia en los años 1822-1823. Notas de viaje (1982);
Boussingault, Memorias (1823) -como
cosa curiosa, los tres dedican su atención es a la extracción del Urao-; Daniel
Florencio O´Leary en Narración tomo III (1826);
Juan de Dios Picón en su Estadística y
descripción de la Provincia de Mérida (1832) y Agustín Codazzi en su Resumen de la Geografía de Venezuela. (1841),
Obras escogidas, tomo I (1960). Menos en el Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar (1988 y
1997); ni en Wikipedia y en la biblia
de nuestros días en que ha devenido la visión
general creada por la Inteligencia Artificial (IA), que a veces se
convierte en brutal, según la cual: “El
combate de Lagunillas del 4 de diciembre de 1813 no es un evento histórico conocido. La fecha de
"Lagunillas" del 4 de diciembre de 1813 es probablemente un error, ya
que las referencias históricas de esa fecha en Venezuela apuntan a la Batalla de Araure (5 de
diciembre de 1813), un enfrentamiento crucial en la Guerra de Independencia.
Por otro lado, la "Batalla de Lagunillas" más famosa ocurrió en Chile
en 1557 durante la Guerra de Arauco”[11] Sin más palabras para quienes creen que en la IA
está la respuesta a todo y de todo.
Solamente, Bernardo Celis Parra en
su libro Mérida Ciudad de Águilas
(1997, en II tomos) estampa que: “En San Miguel (Lagunillas), el 4 de
diciembre de 1813, víspera de la batalla de Araure, se da un combate en ese
lugar…” y más adelante complementa “Al tiempo que se peleaban en San Miguel
(Lagunillas) el 4 de diciembre de 1813 se llevó a cabo ´el ataque´ en
Mucuchachi donde venció el patriota jefe del Morro y Acequias, Vicente Duarte,
evitándose la ocupación realista de Mérida”[12];
José Nucete Sardi sin indicar la fecha, apunta que: “Todavía en diciembre de 1813 el
coronel Juan Antonio Paredes derrota nuevos refuerzos realistas en la acción de
Lagunillas…”[13]
y por supuesto Don Eduardo Picón Lares, como lo sustenta el epígrafe “…a los cuatrocientos y tantos combates… hay
que agregar el del 4 de diciembre de 1813…” cuando se llevó a cabo el combate o batalla de Lagunillas.
En
segundo lugar, ninguno de los investigadores e historiadores antes nombrados,
con la excepción de Don Eduardo Picón Lares, consultó el legajo número 4,
folios 25 al 33, correspondiente a 1813 de las “Averiguaciones practicadas a
varios prisioneros realistas sobre el estado del ejercito del Rey”[14]
inserto en el tomo V de 1814 y no como debe ser en el correlativo de 1813. En
el caso de Picón Lares debió estudiarlo como legajo antes que fuera
encuadernado a mediados del siglo pasado. En mi caso ocurrió algo curioso,
cuando en 1991 consultaba el Fondo de las Causas Civiles del Archivo General
del Estado Mérida (AGEM), después de revisar detalladamente los años 1812 y
1813 sin lograr encontrar nada; una mañana me desperté pensando en lo extraño de
que no existiera ningún expediente y se me vino la idea de que los legajos probablemente
estaban mal archivados, me apuré en desayunar y me fui al archivo, al llegar
pido el tomo V de 1814 y para mi sorpresa allí estaba el documento que tanto
buscaba.
Detalla el expediente el
interrogatorio y las declaraciones de los prisioneros de guerra en busca de
constatar “el verdadero estado de las fuerzas del enemigo en Bailadores y sus
operaciones hacia Cúcuta” (f. 25r): El primero en ser
interrogado fue Vidal Molina[15],
el 6 de diciembre, después de ser apresado y remitido a Mérida “por el comandante del Morro y acequias ciudadano Vicente Dugarte” (f. 25v), quien afirmó que se ocultó “mientras pasaban las tropas que comandaba el ciudadano General
Bolívar” (f. 26r) por miedo
de la derrota de Ramón Correa y fue “reclutado para reforzar el destacamento de
Mucuchachí por orden del insurgente Ignacio Ramírez …muerto en la guerrilla del
día dos” (f. 26v). A pesar de
tener un mes sin ir a Bailadores, informó que: “supo al principio la revolución
que Don Aniceto Matute había venido a Maracaibo a protegerla con sesenta
hombres de fusil y arma blanca, y posteriormente tuvo noticia… que el español
Lison había desembarcado por el Puerto de Escalante con trescientos hombres de
Maracaibo y había marchado para La Grita inmediatamente, sin llevar soldados de
Bayladores” (f. 26v)
El segundo en declarar el 7 ante el licenciado Unda y el escribano Rafael
de Almarza fue “Casimiro Buytrago[16] vecino de Bayladores quien se presentó a nuestras tropas después de la
derrota que consiguieron del enemigo en Lagunillas la noche del 4
último…” (f. 28r) afirmando que fueron “díes y ocho prisioneros que se hicieron al enemigo en la referida acción y
se hallan también asegurados en los quarteles de esta ciudad” (f. 28v) Además, pormenorizó “el estado de las fuerzas derrotadas en Lagunillas
la noche del quatro último de las que marcharon contra Cúcuta… dixo que…
se halló en el sitio de la quebrada de San Miguel a tiempo que se dio la
acción del día quatro, …allí se separó de la compañía para ocultarse… en
la laguna donde permaneció durante el tiroteo sin saber de la dirección que
tomaron las tropas derrotadas por lo que no puede dar razón de su estado, …pero
que antes se componía la fuerza enemiga de cerca de quinientos hombres de todas
clases y edades entre los quales venían veinte y ocho (f. 29r) fusileros de Maracaibo mandados por José
María Cangas y Joaquín Villasmil, que trahían como ciento y cincuenta armas de
fuego, treinta sables con vainas de asero, y otras armas blancas, tres
pedreros, y un cañón, dos cargas de cartucho y como cincuenta hombres de
caballería” (f. 29v) también informó que “el español Lison llegó a La Grita con ochenta hombres de Puerto Rico, que
allí recluto como doscientos hombres para marchar para San Cristóbal; que no
sabe quanto armamento y petrechos trajo… Lison, y este marchó contra Cúcuta y
que se vatió en el Llano de Carrillo con las tropas de la Unión” (f. 29v) y manifestó que “en
Bayladores… había ganado la acción, …hecho prisioneros al tambor y al Capellán
y …habiéndose presentado al jefe español algunos patriotas protestaron los
españoles abonar a su comandante si perdonaba aun a los presentados; pero …después
de haber corrido esta noticia, se dijo que había vuelto Lison a San Cristóbal y
…decían que había ganado la acción el exercito de la unión, y que la venida de
este a San Cristóbal podía ser efecto de la derrota indicada que desde octubre
no ha vuelto a saber noticia alguna de las operaciones de Lison ni del estado
de Cúcuta porque nadie iba, ni venía de allá, y en estos últimos días se corrió
en la parroquia que habían venido tropas (f. 29v) de Reinosos a Pamplona en este estado ha traido a la memoria el declarante
que Lison se vatió más allá de Capacho con las tropas republicanas que perdió
dieciocho hombres que las hizo retirar y se mantuvo en Capacho hasta que marchó
para Cúcuta …al entrar a la villa del Rosario, se corrió en Bayladores que
habían replicado las campanas en aquella villa que en Bayladores no quedó tropa
ninguna quando venía la expedición que hemos derrotado en lagunillas,
que el camino del monte de Bayladores cita expedito” (f. 30r) No obstante, que sólo había “en
la Mesa de Romero un destacamento y dos emboscadas que vinieron en la
expedición enemiga, algunos negros de Estanques con sus armas, que oyó decir en
Bayladores que en Exido había muchos adictos al Partido español pero que no
sabe si escribían algo allí” (f. 30r)
El mismo 7, compareció el tercer prisionero Damián García,[17] y al ser interrogado aseveró que “observó allí la …precipitación con que
corrían los derrotados de quienes no sabe dar más razón que la fuga que vino a lagunillas
pasada de quatrocientos hombres que trahían como doscientas armas de fuego,
treinta sables de vayna de acero, tres caxones grandes, y tres pequeños de
pertrecho” (f. 30v), dijo tener conocimiento “que en Bayladores no quedó gente …los caminos están expeditos, …el español
Lison después de haverse batido con las tropas de la Unión en Capacho y Valle
de Carrillo ahora dos meses se hallaba en San José de Cúcuta, y …se decía que
la tropa del Reyno era mucha que habían hecho retirar (f. 30v) a Lison y que se reunían en
Pamplona muchas tropas republicanas, que no sabe nada en Venezuela ni de las
tropas españolas venidas a Puerto Cabello y que solo oyó decir que Barinas
estaba tomada por Yanes y que Monteverde había muerto” (f. 31r), de la misma manera comparecieron Miguel Colmenares y Luis Chacón[18], quienes coincidieron sustancialmente con el anterior declarante “por
lo qual se omite extenderla para abreviar la diligencia” (f. 31r) También comparecieron Dámaso Pineda de Chiguará, Juan
de Dios Guerrero vecino del pueblo de Bailadores y Gregorio Pineda de Chiguará
quienes “una vez examinados sobre todos los puntos antecedentes y habiendo
contestado en los mismos términos en quanto a lo sustancial se concluyó con el …fin
de evitar trabajo inútil” (f. 31v) el resto del expediente
contiene la declaración sobre un asunto ajeno al caso de “José del
Rosario Falcón vecino …de Chabasquen jurisdicción del Tocullo que ha sido
tomado prisionero en las Mesitas de Niquitao por el estacamento de las Piedras” (f. 32r, en adelante)
Estas son en apretada síntesis, las declaraciones de
ocho testigos que no dejan lugar para la duda acerca de la existencia en el
tiempo y espacio señalados del combate
de Lagunillas en el sitio de
la quebrada de San Miguel. Ahora bien, ¿Qué ocurrió realmente?, ¿Cómo
se desarrolló el combate? y ¿Cuál es su importancia y trascendencia?
De acuerdo con Don Eduardo Picón Lares
en su escrito Un gran combate por la
libertad, después del paso y permanencia de Bolívar durante 18 días en
Mérida, la Provincia al mando de Don Antonio Ignacio Rodríguez Picón estaba
desguarnecida con una población dividida como era el caso de Bailadores, según
lo afirma Rafael María Baralt en su Historia de Venezuela y al acecho de las
continuas incursiones desde Maracaibo. Además, con Pamplona en manos de los
realistas por la ineptitud militar de Santander. En otras palabras, Mérida
estaba asediada y a tiro de los realistas, por otra parte, Bailadores era la
puerta de entrada o salida de o hacia Mérida. De allí la importancia del combate de Lagunillas, en vísperas de
la batalla de Araure (5 de diciembre), que devolvió la tranquilidad a la región
y permitió a Rodríguez Picón establecer dos cuarteles: uno de lanceros “en
el edificio viejo que servía de depósito de Urao” y otro de artillería “en
una de las casas de los alrededores de la Laguna”, en la parte que se
conoce como La Trinchera.
Señala
Picón Lares que “…las fuerzas realistas, organizadas en Bailadores bajo el mando del
comandante Matute, de los Tenientes Cangas y Villasmil y del temible José María
Sánchez, que conducía los negros de Estanques, avanzaron hacia Mérida en
actitud de conquista”[19],
lo cual coincide con las declaraciones de los prisioneros. Pero, Rodríguez
Picón avisado del avance y consciente de la gravedad de la situación “se
apercibió a la defensa y espero confiado, tomando antes todas las medidas que
el caso… imponía, entre las que sobresale la de haber encomendado el mando de
las tropas al General Juan Antonio Paredes…”[20]
militar de grandes capacidades y prestigio, que ideo un plan de defensa tomando
posiciones importantes en las afueras de Lagunillas “…hacía las cabeceras de La
Huerta, en el camino de San Juan, …por creerlas ventajosas”[21]
Por su parte, los realistas “…llegaron al campo de la tragedia el día
4 en la tarde, y al tropezarse con las avanzadas republicanas y
posesionarse de la realidad de las cosas, organizaron el plan de combate y
aguardaron serenos la acometida merideña” [22]
¿Cómo fue el combate?,
en horas de la noche “Los patriotas asaltaron, con rapidez y
bizarría, la primera compañía realista que estaba situada en la cuesta de
San Miguel, y con un empujón esforzado, valiente y arrollador, desalojaron a
los españoles de sus posiciones y coronaron la mesa del poblado.”[23] La estrategia del general
Juan Antonio Paredes funcionó al compás del fuego de cañón cuyo eco retumbaba luminoso
sobre las montañas. Continuando con la narración de Picón Lares “…después
de varias horas de reñida pelea y encarnizada lucha”[24] al llegar la madrugada se
dejó oír “…el vocerío desesperado de la derrota sin remedio. Las armas del rey
se habían declarado en vergonzosa fuga. Los lamentos de los heridos, las
súplicas de los prisioneros, el tropel ruidoso de la carrera incontenible y la
algazara de los legionarios merideños enardecidos, inundaban el campo de
batalla.”[25] Con este triunfo
concluyente Mérida quedaba a salvo del acecho por el momento y seguro saqueo al
que indudablemente iba a ser sometida la ciudad. Bolívar ya no tenía nada que
temer a sus espaldas, a pesar del fatídico año de 1814 que le esperaba.
Para Don Eduardo Picón Lares
el triunfo en el combate de Lagunillas
constituye uno de nuestros blasones merideños,
que sigue brillando, aunque permanezca oculto. Ahora bien, analizando las
circunstancias del momento y el contexto histórico que rodearon el Combate, el 4 de diciembre de 1813 merece estar a
la misma altura de las otras fechas encumbradas en el Monumento a Los Próceres
en Caracas y debe ser incorporada a la lista de las 409 acciones de guerra de Manuel
Landaeta Rosales, las 448 de Vicente Dávila y las 472 del colombiano Manuel Briceño.
¡Que no quede lugar a dudas sobre la importancia, transcendencia y pertinencia
del combate de Lagunillas ayer, hoy
y siempre! ¡Que viva este pueblo guerrero, Oriflama Heroico de la Libertad y Guirnalda
de la Mérida procesa y combatiente de 1813!
Lamentablemente los hechos
heroicos ocurridos al interior del Estado como la batalla de Lagunillas del 4 de diciembre de 1813 o la batalla de Mariño, Tovar del 23 de enero
de 1823 para nada interesan o poco importan a nuestras autoridades, quienes
por complacencia o por ignorancia prefieren hacerse la vista gorda, antes de
detallar en su importancia y trascendencia. A no ser por estos pequeños pero
significativos esfuerzos institucionales, hechos notables como la batalla de Lagunillas pasarían
desapercibidos.
En este sentido, el insigne
escritor y diplomático tovareño Don
Armando Rojas, afirmó categóricamente en 1990 que: “La historia es, ante todo, la
memoria que van dejando las generaciones a través del tiempo. Los hechos que se
van acumulando en una memoria colectiva configura la historia de las naciones.
No puede existir el concepto de nación sin esta memoria del pasado. Cuando los
pueblos se empeñan en ponerse de espaldas a su historia, o la ignoran, o lo que
es más grave, la eliminan o tergiversan en los programas de educación, se están
dando los pasos que conducirán indefectiblemente a la disolución de una
sociedad organizada, con conciencia de su continuidad”[26] agregaría, con la mirada
puesta en el presente: ¿Acaso no es eso
lo que estamos viviendo o no es esta desmemoria y desinterés los que terminarán
desapareciéndonos como nación? Ante ello, es inaplazable regresar a
la enseñanza de la Catedra Bolivariana y de la Historia en forma cronológica
desde nuestros antepasados indígenas y sus culturas primitivas, pasando por la
conquista, colonización, fundación o poblamientos de blancos o de doctrinas, las
luchas por la Independencia y guerras civiles, hasta llegar a la aparición del
rey petróleo y el advenimiento de la democracia, que se reafirma en nuestros
días. Eso sí, una historia narrada como un cuento que no aburra, sino que
enamore y enseñe a los niños, jóvenes y estudiantes.
Concluyo con palabras
tomadas del Libro de la risa y el olvido
del novelista checo Milán Kundera: “El
futuro es un vacío indiferente que no le interesa a nadie mientras el pasado
está lleno de vida y su rostro nos excita, nos invita, nos ofende y por eso
queremos destruirlo o retocarlo. Los hombres quieren ser dueños del futuro sólo
para poder cambiar el pasado” La invitación es a retrotraer el pasado
con la mirada del historiador y no del novelista, “sin destruirlo o retocarlo” sino con conciencia, no para cambiarlo
cuando nuestro compromiso debe ser proyectarlo en toda su esencia, mientras
tanto seguiremos en deuda con esos héroes anónimos que el 4 de diciembre de
1813 arriesgaron sus vidas por nuestra Libertad. Es ahora o nunca, la tarea
apenas empieza.
Néstor Abad Sánchez
Centro
de Saberes de Tovar, diciembre 4, 2025
centrodesaberesdetovar@gmail.com