Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 10:35 pm
Si hay algún movimiento
organizado que sabe de grandes desafíos son las mujeres. Solo hay que mirar al
pasado en los últimos cien años para atestiguar su lucha infatigable por acabar
con los acosos, asesinatos, violencia de género, brecha salarial y las
desigualdades en todas sus formas.
El 8 de marzo es
un día en el que todos estamos invitados a una profunda reflexión sobre las
mujeres y su participación en esta sociedad de cambios y nuevas oportunidades a
nuestras damas, pioneras del desarrollo de toda nación. Frente a una realidad
histórica de explotación laboral femenina, en especial las obreras textiles en
los países industrializados, marca el inicio de la lucha de la mujer en el
mundo a finales del siglo XIX.
Desde la
Convención de Copenhague, Dinamarca, realizada en 1910, donde se aprobó la
proposición de Clara Zetkin de decretar el Día Internacional de la Mujer, el 8
de marzo. Sin dejar de mencionar la
Sociedad Patriótica de Mujeres Venezolanas (1928) con la denuncia profética de
las atrocidades de la dictadura gomencista.
Otras
organizaciones feministas se han incorporado a esta lucha como la son la Agrupación
Cultural Femenina, la Asociación Venezolana de Mujeres en pro de los derechos
políticos y sociales que le eran negados. Junto a los importantes logros como
el de la reforma al Código Civil en 1942, permitiendo el ejercicio de la patria
potestad de modo igualitario al padre frente a la responsabilidad de la madre con
sus hijos. También, en 1944 se logró el derecho a ocupar cargos políticos las
mujeres, mediante sufragios electorales.
En el año de 1975,
la ONU lo establece como el Año Internacional de la Mujer, materializando
muchas iniciativas en defensa de sus derechos, como el caso de la reforma del
Código Civil en 1982, producto del trabajo de todas las mujeres venezolanas,
que elimina la subordinación de la mujer en el matrimonio, constituyendo la
reforma más radical del derecho venezolano en ese momento. Asimismo, en 1993 se
promulga la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer y, en ella, se crea
el Instituto Nacional de la Mujer. Hasta llegar a 1999, con la nueva Constitución
de Venezuela se consagra la plena igualdad jurídica de las mujeres.
Este año 2026,
la ONU ha puesto como lema para el Día Internacional de la Mujer: “Derechos, justicia y acción: para todas las mujeres
y niñas”.
Sobre tres pilares fundamentales se abre todo un debate
para la jornada de este 8M, comenzando por la revisión de “derechos” fundamentales,
como el acceso a la educación, la igualdad salarial y el derecho a una vida
libre de violencia. Junto a la “justicia”,
que pretende desmantelar las barreras estructurales y los prejuicios
dentro de los sistemas judiciales. El objetivo es que la justicia sea
accesible, asequible y esté centrada en las supervivientes, eliminando la
impunidad ante el abuso, como lo explican los fines de esta celebración anual.
Para llegar
así a la “acción”, como el llamado urgente a pasar de la legislación a la
implementación, lo que implica aplicar las leyes existentes, acabar con el
matrimonio infantil y transformar las normas sociales nocivas que frenan el
progreso.
Quisiera
terminar este homenaje con palabras de agradecimiento de san Juan Pablo II, en
su carta dirigida a las mujeres en junio de 1995, cito: “Te doy gracias, mujer madre, que
te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de
una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a
la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de
referencia en el posterior camino de la vida. Te doy gracias, mujer esposa, que
unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de
recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.
Te doy gracias, mujer hija y mujer
hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida
social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia. Te
doy gracias, mujer trabajadora, que participas en todos los ámbitos de
la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la
indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de
conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al
sentido del “misterio”, a la edificación de estructuras económicas y políticas
más ricas de humanidad.
Te doy gracias, mujer consagrada, quien
a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de Cristo, Verbo encarnado,
te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a
toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta “esponsal”, que expresa
maravillosamente la comunión que Él quiere establecer con su criatura.
Te doy gracias, mujer, ¡por el
hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad
enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las
relaciones humanas”.
Mérida,
8 de marzo 2026