Mérida, Junio Martes 16, 2026, 01:54 pm
Ante un mundo cada día más polarizado en materia
economía, política y comercial, los gobiernos de India y Vietnam se consolidan
como ejemplos de diplomacia contemporánea. Donde la firma y consolidación de la
Enhanced Comprehensive Strategic Partnership (ECSP) entre los dos países redefine
el vínculo bilateral, prioriza el desarrollo nacional coordinado sobre sólo el equilibrio
de poder regional y abre la puerta de una era de asociaciones estratégicas
integrales que muchos países están interesados en replicar.
Sustentada en un vínculo comercial en ascenso, compromisos
públicos-privados de inversión y nuevos mecanismos de defensa, este tipo de
asociación firmadas por los gobiernos de India y Vietnam refleja un modelo
emergente de diplomacia. Para unos la nueva de versión de la diplomacia del desarrollo,
impulsado por una dirección estratégica compartida y fortalezas económicas
complementarias. Mientras que para otros es el reflejo de una nueva etapa de la
diplomacia Sur-Sur en un mundo fragmentado en el ámbito geopolítico. Es la
respuesta de los países que no quieren tomar posición, a favor o en contra, de
las potencias que quieren liderar el mundo.
A pesar que esta diplomacia contemporánea no tiene la
capacidad de reconfigurar el orden internacional, da la oportunidad de pensar
de manera alternativa las relaciones internacionales. En este sentido, la
declaración conjunta que formalizó la ECSP da cuenta de una relación que se
define menos por las ansiedades compartidas frente a la asertividad de China o
la irrestricta posición estadounidense, sino que enfatiza en metas comunes de
progreso nacional. En otras palabras, es un ejercicio de cooperación proactiva
y constructiva que ambos países inician a partir de este año.
Tanto Vietnam como India cuentan con objetivos claros a
largo plazo, como la meta de Vietnam de alcanzar el estatus de altos ingresos
para 2045, y la visión Viksit Bharat de India para consolidarse como nación
desarrollada en 2047. A partir de estos, la ECSP pretende potenciar las fortalezas
complementarias que exhiben ambas economías. Vietnam ofrece una plataforma
manufacturera disciplinada en exportaciones, que demanda insumos tecnológicos
de alto valor. Su economía digital alcanzó aproximadamente 45.000 millones de
dólares en 2025, creciendo un 20 por ciento interanual, el ritmo más acelerado
del sudeste asiático. Por su parte, India aporta sólidas capacidades en la
industria farmacéutica, servicios de tecnología de la información, tecnología
espacial y una creciente capacidad industrial de defensa.
Además, esta asociación opera dentro de una arquitectura
regional que ambas naciones buscan influenciar. El Plan de Acción 2024-2028
compromete a fortalecer la cooperación en el Indo-Pacífico basada en el derecho
internacional, particularmente la Convención de la ONU sobre el Derecho del
Mar. Es decir, para evitar sucumbir en la competencia entre grandes potencias,
India y Vietnam practican la co-conformación (o co-shaping), generando
precedentes institucionales que amplían el espacio autónomo tanto para ellos
como para otros Estados en desarrollo.
De esta manera, la diplomacia contemporánea emerge como
un paradigma más sostenible que sólo el equilibrio geopolítico, al anclar las
alianzas en objetivos de progreso interno tangibles y mutuamente beneficiosos. Se
apoya en la complementariedad económica, mediante una adecuada
institucionalización para trascender las dinámicas tradicionales de
desconfianza, y promover un interdependencia positiva y resiliente. Y es el
reflejo de la capacidad de los Estados de ingresos medios y bajos para tomar
una posición en el actual orden internacional, demostrando que las posiciones
estratégicas no son asunto exclusivo de de las grandes potencias. La cooperación
bilateral estratégica es una oportunidad para que los países incrementen su
margen de maniobra autónomo y alcancen mayor bienestar.