Mérida, Junio Lunes 22, 2026, 08:25 pm

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Por Fortunato González

Por la calle Real

¿Plaza Bolívar o Mercado Jacinto Plaza? por Fortunato González



Por la calle Real

¿Plaza Bolívar o Mercado Jacinto Plaza? por Fortunato González

El pasado jueves pasé por la Plaza Bolívar de la ciudad de Mérida, turística y estudiantil le dicen, y encontré un espectáculo bochornoso: Varios puestos de venta de pescado fresco, pollos, huevos y verduras. Me recordó el Mercado “Jacinto Plaza” que creamos el Concejo Municipal y yo Administrador Municipal en el período 2.01/2.003.

Lo insólito es que alrededor de la Plaza construida en honor al Libertador Simón, quien allí fue aclamado por el pueblo merideño y sus autoridades el 23 de mayo de 1.813 como Libertador, están las sedes de todas las autoridades: El Gobernador del Estado, el Consejo Legislativo, el Alcalde y el Concejo Municipal, las autoridades rectorales de la Universidad de Los Andes, el Poder Judicial y la Arquidiócesis. Seguramente sus trabajadoras domésticas compran allí esos productos.

Ante semejante espectáculo la gente pasa por allí sin inmutarse y muchos se acercan a comprar algo. Es increíble cómo la mayoría de los merideños y sus autoridades pasan por allí sin inmutarse. ¿Hemos caído en la desidia? ¿Estamos hartos de tanto luchar sin resultados? ¿Aceptamos gobernantes recién llegados que no sienten nada por la ciudad ni el Estado, indiferentes ante las desgracias que padecemos? Creo que esa es la verdad porque ninguno de ellos, ni gobernantes, ni las autoridades universitarias fueron elegidos por los merideños. Tampoco los jueces fueron designados por concurso sino por si militancia en el PSUV.

La otrora ciudad más bella de Venezuela hoy expone sus vergüenzas: huecos, maraña de cables aéreos, buhoneros, motorizados irresponsables que son los primeros responsables de los accidentes de tráfico, semáforos mal programados que contribuyen al alto número de accidentes. Por contraste, todos los gobernantes lucen sus mansiones, sus vehículos de lujo y su vida fastuosa frente a un pueblo en la miseria.

¿Qué podemos hacer los merideños? Mucho, comenzando por dejar de ser indiferentes y contribuir con el cambio que ya se asoma. Será el regalo del Niño Jesús y de  María en la próxima Navidad.