Mérida, Junio Sábado 27, 2026, 05:17 pm
En medio de la compleja situación de emergencia generada por los devastadores terremotos en el país, la exploradora y conservacionista venezolana Karen Brewer-Carías hizo un llamado a la población y a los voluntarios para asumir protocolos internacionales estrictos de asistencia.
Según advirtió, el principal reto no radica únicamente en los daños estructurales, sino en la aguda falta de coordinación en el terreno y la escasez de directrices claras para la distribución de insumos.
«La desesperación está aumentando porque la ayuda no está llegando de forma eficiente», señaló Brewer-Carías, detallando que la situación se agrava por fallas en las comunicaciones, la falta de maquinaria pesada y la urgente necesidad de personal capacitado. Asimismo, alertó sobre los riesgos sanitarios en la denominada ‘Zona Cero’, donde la acumulación de escombros amenaza con convertirse en un foco peligroso de contaminación biológica.
Para optimizar las labores de rescate y asistencia humanitaria de manera segura y efectiva, enfatizó que la comunidad internacional exige segmentar las acciones en dos espacios totalmente diferenciados.
La Zona Cero o área de impacto son los lugares directos donde colapsaron las estructuras. Brewer-Carías fue enfática en que no se debe llevar comida ni ropa a este perímetro, y pidió el retiro de civiles que no vayan a labores de asistencia directa para evitar obstaculizar los trabajos.
Dijo que los requerimientos urgentes en este espacio son herramientas fuertes (palas, picos, tobos, cuerdas pesadas), linternas con pilas, herramientas de corte, bolsas para cadáveres y equipos de protección sanitaria como guantes de carnaza y mascarillas, debido a que el polvo de las estructuras colapsadas es altamente tóxico. Además, el personal requerido es exclusivamente de rescatistas certificados y equipos médicos de emergencia avanzada en trauma.
La Zona de Soporte que incluye los centros de acopio y refugios, destinados a la atención de la crisis humanitaria y de las personas que perdieron sus hogares. Es el lugar idóneo donde los civiles sin experiencia en rescate resultan de mayor utilidad.
Explicó que en estos espacios los requerimientos principales son agua potable, suministros de refugio (mantas, colchonetas, sábanas limpias) y kits de higiene (jabón, papel higiénico, pañales). Aclaró que deben proporcionarse exclusivamente alimentos no perecederos listos para el consumo. El personal requerido incluye a médicos generales, enfermeros, psicólogos de emergencia para contención emocional y voluntarios para clasificar insumos.
«Ayudar no siempre es ir a donde ocurrió el desastre; ayudar también es llevar el recurso correcto al lugar adecuado. Si queremos seguir salvando vidas, nos tenemos que organizar», concluyó Brewer-Carías.
Con información de El Impulso