Mérida, Junio Martes 30, 2026, 11:28 pm
César Briceño/Pasante ULA
El pasado 24 de junio, un
doblete sísmico estremeció toda la zona centro-norte de Venezuela. En menos de
un minuto, la vida de millones de venezolanos cambió de forma drástica y
definitiva. Dos terremotos de gran magnitud demostraron la vulnerabilidad de
los seres humanos en su punto más crítico.
Sin embargo, el terremoto
movió mucho más que la tierra; evidenció que un pueblo unido es capaz de
movilizarse en pro del servicio de sus hermanos más necesitados.
La iglesia merideña, a
través de diversos movimientos y organizaciones, se ha abocado de forma
inmediata a este servicio a los afectados. La suma de muchas voluntades
permitió instalar una gran cantidad de centros de acopio y puntos de
recolección de donativos a lo largo de la Arquidiócesis de Mérida.
Las parroquias, capillas
y grupos de apostolados han desarrollado múltiples actividades para recaudar
insumos, enseres y materiales útiles para apoyar a los damnificados, quienes se
encuentran en un estado de vulnerabilidad absoluta.
El arzobispo
metropolitano de Mérida, Monseñor Helizandro Terán, expresó su cercanía con los
afectados desde el día uno del desastre. El pastor de la iglesia merideña elevó
una oración por los que padecen el momento de luto nacional, e invitó a los
fieles a compartir con los necesitados, desde la generosidad y el amor
fraterno.
Esta generosidad, que
apenas hace un año el país demostró por los habitantes del páramo merideño, es
devuelta en cada acción que ahora se hace por los hermanos de zonas como La
Guaira, Caracas, Falcón, Miranda y algunas de las ciudades centrales del país.
La alegría de servir
desde la mirada de Cristo
Una de las organizaciones
pioneras en el servicio por los desamparados es Cáritas, que, con el apoyo de
los voluntarios de diversas parroquias, se desplegó en varios centros de
recolección de insumos.
El padre Carlos Zambrano,
director de Cáritas Arquidiocesana de Mérida, destacó el compromiso de la
Iglesia por la acción social y la solidaridad entre los pueblos, a la que
invita la palabra de Dios.
Esta acción social es
necesaria ponerla en práctica en este momento, ya que Venezuela es un
territorio integrado y la Iglesia, desde su universalidad, reconoce el
sufrimiento común de los hermanos en Cristo.
El sacerdote exhortó a
los merideños a entregar sus talentos, dones y facultades al servicio de los
necesitados y a mantenerse en oración constante ante la tragedia.
El padre Zambrano
coordina la sede principal de Cáritas, mientras que los párrocos han hecho lo
propio con sus grupos de apostolado en cada iglesia de las diferentes zonas
pastorales de la arquidiócesis, para asegurar que las donaciones se encuentren
en buen estado y óptimas para su entrega.
Hasta los momentos, son
casi 70 grupos parroquiales los que se han sumado a la recolección de ayudas.
Desde el páramo, parroquias como Mucuchíes, San Rafael y Tabay se encuentran
con sus puntos de atención para recibir a los fieles. Mientras que en el Valle
del Mocoties, Tovar y Bailadores se han sumado a la causa por los desprotegidos
de la crisis humanitaria que atraviesa el país.
Durante largas jornadas,
los voluntarios han recibido de manos del pueblo generoso una cantidad
considerable de donativos que van desde alimentos, insumos médicos, enseres del
hogar, vestimenta, hasta herramientas para atender la emergencia social.
En la oficina principal
de Cáritas, todo un equipo multidisciplinario se encarga de la categorización y
selección de los donativos, para que su traslado sea seguro y no se deteriore
ningún insumo durante el viaje.
Mientras los servidores
hacen el esfuerzo físico, su espíritu de oración va a la par, en compañía
siempre de los sacerdotes, que son una guía esencial en este difícil proceso de
duelo que embarga a todos los venezolanos.
Ellos, les alientan
mediante la oración constante y son el soporte que, a ejemplo de Cristo, les
invita a echar las redes sin importar el dolor y la desesperanza del camino.
El padre Carlos reconoció
las bondades de la iglesia merideña y expresó que «en Mérida, la fe no se queda
en el templo; ella sale al camino para acompañar de manera solidaria al país,
que tanto necesita una palabra de aliento y un gesto amoroso».
El equipo de Cáritas
arquidiocesana continúa con la recepción de insumos para enviar a las zonas
afectadas; para ello se encuentra habilitada la sede principal en la Avenida
Las Américas, en la parroquia Santa Bárbara, donde atienden de lunes a sábado
de 8:00 a. m. a 5:00 p. m. Aquellos fieles que desean colaborar aún están a
tiempo de hacerlo, ya que la necesidad que trae consigo la tragedia no se
limita a un solo día de atención al hermano.
Se estima que el primer
cargamento sea enviado durante el fin de semana del 5 de julio, pero aún es
necesario cubrir la totalidad del espacio de los transportes habilitados; por
eso se invita a la ciudadanía merideña a contribuir con aquellos donativos que
estén dentro de su alcance.
Los principales insumos
que ameritan los centros de acopio son: hidratación, insumos médicos, alimentos
no perecederos y productos de higiene.
La gracia de la
solidaridad es el motor que anima a todo un equipo que, aun sin conocer el
rostro del hermano necesitado, es capaz de ver a Cristo en cada persona que
sufre las consecuencias devastadoras del desastre.