Mérida, Julio Domingo 19, 2026, 02:12 am
Los que entregaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores son tan cínicos e hipócritas que anclaron una etiqueta y ordenaron forrar el país con vallas que dicen: “los queremos de vuelta”. Mentiras, a quienes menos les conviene que la pareja procesada en New York por ser jefes del cartel, regrese a Venezuela son a los que ahora tienen la administración del gobierno. Es muy sencillo, si Nico y Cilia llegaran y reasumieran el gobierno, lo primero que harían sería meter presos a los que los traicionaron, es decir a Delcy Rodríguez, a Jorge Rodríguez, a Diosdado Cabello, a Gustavo González López y a unos cuantos que les juraron amor eterno y no aguantaron dos pedidas de Donald Trump. Pero no solo es que los entregaron, sino que se pasaron por donde te conté todo lo que Hugo Chávez pregonó y lo que Nicolás Maduro venía haciendo: la “revolución”, que quedó más enterrada que las casas y edificios que construyera la empresa turca Summa, al final convertidas en trampas mortales. La traición, más que a Chávez, Maduro y Cilia, es a aquellos que a lo largo y ancho de Venezuela creyeron que efectivamente se haría una revolución que lograría igualdad, justicia social, progreso y nos convertiría en una potencia mundial. Al final, la enorme mayoría se siente engañada, estafada, decepcionada y desorientada, pero con la convicción de que lo peor que les pudo ocurrir fue haber creído en el socialismo del siglo XXI y no saben si darle las gracias al presidente Trump por haberse llevado a la pareja siniestra o reclamarle por no habérselos llevado a todos.
La gran mayoría de compatriotas, coincide en que deben ser procesados y sentenciados en Estados Unidos, porque allá hay penas severas como cadena perpetua, ya que, si se extraditan, en nuestra legislación penal la pena máxima es de 30 años y pasaría lo que sucedió con Marcos Pérez Jiménez, que luego de cumplir la sentencia se fue a España a disfrutar de todo lo robado. Es tan grande la hipocresía, que no hemos visto la primera protesta, ni siquiera de los colectivos ahora llamados en Petare policolectivos, frente a la embajada de los Estados Unidos, exigiendo que los traigan de vuelta.
Los que sí queremos que retornen
La inmensa mayoría de venezolanos queremos y exigimos al tutor y a los tutelados que permitan el regreso de nuestra líder María Corina Machado y de todos los compatriotas que por alguna razón tuvieron que abandonar nuestra patria. No se trata de aprovechar la tragedia producida por el doblete sísmico para que se les permita de nuevo estar con nosotros, sino que todo aquel que ha nacido en esta tierra tiene el sagrado derecho de entrar cada vez que lo desee y más cuando se trata de quien de manera legítima y legal fue elegida como la candidata y por ende la líder de la Venezuela democrática, decente, plural, trabajadora, solidaria, que somos la descomunal mayoría de quienes nos quedamos aquí y los que aún están afuera. Así como los cínicos e hipócritas continúan usurpando espacios, María Corina Machado, debe tener las garantías necesarias para recorrer toda nuestra geografía, organizando, orientando y liderando por lo menos a ese 80% de la población que demandamos lo antes posible unas elecciones libres, justas, transparentes y auditables, que nos conduzcan por un sendero de reencuentro, concordia, progreso y bienestar para todas las familias venezolanas. Como estoy seguro, María Corina está próxima a regresar, invito a todos a ser protagonistas en el recibimiento que le brindaremos en cada pueblo de Venezuela, que será lo más apoteósico que se haya visto.
Los 200 apartamentos
No tengo dudas que a más de uno de los que durante estos 27 años de desgracia ha votado por la “revolución” con la esperanza de tener una casita o un apartamentico, le hirvió la sangre al enterarse que, a 200 diputados de la Asamblea Nacional del 2021, les habían entregado un apartamento en fuerte Tiuna. ¿Por qué a ellos sí y a él o a ella no? Todavía no entienden que si estos aprovechadores dejaron de ser diputados en el 2025, todavía a estas alturas continuaban habitando los mismos y, que si no es por la tragedia del doblete sísmico no los habrían desalojado, y peor aún, dijo el presidente de la casi extinta Asamblea Nacional, que esos exdiputados vivían en el interior del país, es decir que donde viven tienen casa y también tienen apartamento en fuerte Tiuna. Esta confesión confirma que la “revolución”, por donde usted mire, es una caja negra de negocios, en su mayoría superoscuros. Pregunto, ¿a los damnificados les entregarán los apartamentos con todo lo que tienen adentro, incluidas las caletas?
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