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Por Alberto José Hurtado B.

Asia Pacífico y el sistema de comercio multilateral por Alberto José Hurtado B.



Asia Pacífico y el sistema de comercio multilateral por Alberto José Hurtado B.

El comercio internacional se desarrolló históricamente alrededor de la premisa de que los Estados compiten siempre en el marco de reglas previamente acordadas, en contraposición al ejercicio de la fuerza bruta. Sin embargo, los hechos globales recientes dan cuenta de una tensión creciente debido al debilitamiento sostenido de las instituciones que tradicionalmente han creado y promovido el cumplimiento de las reglas de juego del comercio internacional. En medio de una clara inestabilidad sistémica genera por la fragmentación geopolítica, la elevada incertidumbre acerca de los efectos de los cambios tecnológicos, la vuelta del proteccionismo, entre otros, la región de Asia y el Pacífico emerge como uno de los pocos espacios geopolíticos con la capacidad y el interés estratégico para preservar la integración económica y defender un sistema comercial basado en normas, actuando como un contrapeso necesario frente a la fragmentación global.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) sigue siendo la piedra angular del sistema multilateral, pero dos de sus funciones esenciales se han erosionado de manera alarmante, por un lado, la credibilidad del mecanismo de solución de diferencias y, por el otro, la disciplina frente a la coerción arancelaria unilateral. Durante décadas, el mecanismo de solución de diferencias permitió a economías de todos los tamaños resolver disputas bajo reglas comunes, mitigando el riesgo de que los conflictos comerciales degeneraran en políticas de poder donde se impone el más poderoso políticamente hablando. No obstante, desde la parálisis del Órgano de Apelación en 2019, esta capacidad de exigibilidad jurídica ha desaparecido, desplazando al sistema comercial desde un paradigma de derecho internacional hacia uno de poder geopolítico.

Además, el reciente auge del unilateralismo agresivo y las disputas arancelarias evidencian un fuerte interés global de alejarse de los principios de la OMC. Los aranceles se han vinculado crecientemente a rivalidades geopolíticas, dinámicas de política interna y políticas industriales estratégicas. Las restricciones a las exportaciones y los subsidios refuerzan ahora la competencia estratégica en torno a la tecnología, las cadenas de suministro y el liderazgo industrial. Cuando se imponen aranceles al margen de un marco multilateral creíble, las empresas responden retrasando inversiones, diversificando proveedores y reestructurando sus redes de producción.

Ante este contexto, pocas regiones tienen un interés tan alto por preservar un orden comercial basado en normas como Asia y el Pacífico, en gran medida porque su éxito económico depende intrínsecamente del comercio abierto, las redes de producción transfronterizas y el acceso predecible a los mercados. Más allá de su importancia económica, la región posee activos institucionales que podrían contribuir a una reforma multilateral más amplia. Numerosos acuerdos comerciales, incluidos los centrados en la ASEAN y marcos regionales más amplios, se construyeron originalmente sobre los principios y disciplinas de la OMC. A través del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), la región ha acumulado décadas de experiencia en la promoción del diálogo político, la cooperación voluntaria, la convergencia regulatoria y la integración entre economías diversas, desarrollando mecanismos prácticos que pueden informar los esfuerzos para modernizar las reglas comerciales multilaterales

Ante esta erosión del multilateralismo comercial y el ascenso del unilateralismo, América Latina y Venezuela pueden potenciar su presencia internacional siguiendo el ejemplo de la región Asia-Pacífico. Para esto es fundamental reconocer que la inserción internacional no puede depender de alianzas coyunturales o de la mera explotación de recursos, sino de la construcción de capacidades institucionales sólidas y de una diversificación estratégica de socios comerciales. Se debe profundar la integración regional, no solo como bloques comerciales, sino como plataformas de convergencia regulatoria y defensa colectiva de las normas multilaterales. Y se deben potenciar mecanismos regionales e iniciativas plurilaterales para mitigar los vacíos de gobernanza global, entendiendo que la defensa de un comercio basado en reglas es la única vía sostenible para proteger autonomía estratégica, atraer inversiones de largo plazo y evitar quedar en medio de la competencia geopolítica que tiene las grandes potencias.

@ajhurtadob