Mérida, Agosto Lunes 17, 2026, 08:51 pm
El comercio internacional se desarrolló históricamente alrededor
de la premisa de que los Estados compiten siempre en el marco de reglas
previamente acordadas, en contraposición al ejercicio de la fuerza bruta. Sin
embargo, los hechos globales recientes dan cuenta de una tensión creciente
debido al debilitamiento sostenido de las instituciones que tradicionalmente
han creado y promovido el cumplimiento de las reglas de juego del comercio
internacional. En medio de una clara inestabilidad sistémica genera por la
fragmentación geopolítica, la elevada incertidumbre acerca de los efectos de
los cambios tecnológicos, la vuelta del proteccionismo, entre otros, la región
de Asia y el Pacífico emerge como uno de los pocos espacios geopolíticos con la
capacidad y el interés estratégico para preservar la integración económica y
defender un sistema comercial basado en normas, actuando como un contrapeso
necesario frente a la fragmentación global.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) sigue siendo
la piedra angular del sistema multilateral, pero dos de sus funciones
esenciales se han erosionado de manera alarmante, por un lado, la credibilidad
del mecanismo de solución de diferencias y, por el otro, la disciplina frente a
la coerción arancelaria unilateral. Durante décadas, el mecanismo de solución
de diferencias permitió a economías de todos los tamaños resolver disputas bajo
reglas comunes, mitigando el riesgo de que los conflictos comerciales degeneraran
en políticas de poder donde se impone el más poderoso políticamente hablando.
No obstante, desde la parálisis del Órgano de Apelación en 2019, esta capacidad
de exigibilidad jurídica ha desaparecido, desplazando al sistema comercial
desde un paradigma de derecho internacional hacia uno de poder geopolítico.
Además, el reciente auge del unilateralismo agresivo y
las disputas arancelarias evidencian un fuerte interés global de alejarse de
los principios de la OMC. Los aranceles se han vinculado crecientemente a
rivalidades geopolíticas, dinámicas de política interna y políticas
industriales estratégicas. Las restricciones a las exportaciones y los
subsidios refuerzan ahora la competencia estratégica en torno a la tecnología,
las cadenas de suministro y el liderazgo industrial. Cuando se imponen
aranceles al margen de un marco multilateral creíble, las empresas responden
retrasando inversiones, diversificando proveedores y reestructurando sus redes
de producción.
Ante este contexto, pocas regiones tienen un interés tan
alto por preservar un orden comercial basado en normas como Asia y el Pacífico,
en gran medida porque su éxito económico depende intrínsecamente del comercio
abierto, las redes de producción transfronterizas y el acceso predecible a los
mercados. Más allá de su importancia económica, la región posee activos
institucionales que podrían contribuir a una reforma multilateral más amplia.
Numerosos acuerdos comerciales, incluidos los centrados en la ASEAN y marcos
regionales más amplios, se construyeron originalmente sobre los principios y
disciplinas de la OMC. A través del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico
(APEC), la región ha acumulado décadas de experiencia en la promoción del
diálogo político, la cooperación voluntaria, la convergencia regulatoria y la
integración entre economías diversas, desarrollando mecanismos prácticos que
pueden informar los esfuerzos para modernizar las reglas comerciales
multilaterales
Ante esta erosión del multilateralismo comercial y el
ascenso del unilateralismo, América Latina y Venezuela pueden potenciar su
presencia internacional siguiendo el ejemplo de la región Asia-Pacífico. Para
esto es fundamental reconocer que la inserción internacional no puede depender
de alianzas coyunturales o de la mera explotación de recursos, sino de la
construcción de capacidades institucionales sólidas y de una diversificación
estratégica de socios comerciales. Se debe profundar la integración regional, no
solo como bloques comerciales, sino como plataformas de convergencia
regulatoria y defensa colectiva de las normas multilaterales. Y se deben
potenciar mecanismos regionales e iniciativas plurilaterales para mitigar los
vacíos de gobernanza global, entendiendo que la defensa de un comercio basado
en reglas es la única vía sostenible para proteger autonomía estratégica,
atraer inversiones de largo plazo y evitar quedar en medio de la competencia
geopolítica que tiene las grandes potencias.
@ajhurtadob