Mérida, Agosto Domingo 30, 2026, 01:26 am
El economista Asdrúbal Oliveros consideró que el acuerdo petrolero anunciado por los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos representa una oportunidad relevante para el país, aunque advirtió que su éxito dependerá de que se garanticen condiciones estables, seguridad jurídica y un régimen fiscal competitivo capaz de atraer la inversión que requiere la recuperación de la industria.
A través de su cuenta en la red social X, Oliveros comenzó por señalar la magnitud del acuerdo y el papel que, a su juicio, está llamado a jugar Estados Unidos en la reactivación del sector petrolero venezolano.
"He estado leyendo con atención lo que se conoce hasta ahora del acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos. Por su magnitud, es imposible verlo como un asunto menor. Venezuela necesita muchísimo capital para recuperar su industria petrolera, además de tecnología, empresas con capacidad de ejecución y acceso estable a los mercados. Y en ese proceso, por razones económicas, geográficas e históricas, Estados Unidos está llamado a jugar un papel importante", señaló.
El economista matizó, sin embargo, que anunciar inversiones no equivale a materializarlas, y subrayó que ese proceso exige condiciones que Venezuela no siempre ha podido ofrecer, sobre todo, en los últimos años.
"Ahora bien, tengo muchas preguntas. Porque una cosa es anunciar inversiones mil millonarias y otra bastante distinta es lograr que ese dinero efectivamente llegue y se convierta en pozos, infraestructura y producción. Estamos hablando de inversiones que necesitan años para madurar y, por tanto, requieren algo que Venezuela ha tenido dificultades para ofrecer: reglas claras y previsibles en el tiempo. Seguridad jurídica, contratos que se respeten, mecanismos de arbitraje y una institucionalidad que no dependa de quién gobierne en Caracas o en Washington", agregó.
Otro de los puntos que, según anticipó, será motivo de debate es el diseño del régimen fiscal aplicable a las nuevas inversiones.
"Hay otro tema que seguramente generará discusión: el régimen fiscal. Venezuela va a tener que ser muy competitiva. Nuestro petróleo está en el subsuelo, pero sacarlo requiere capital y ese capital tiene muchas alternativas en el mundo. Con el nivel de riesgo que todavía representa Venezuela, pretender una carga fiscal demasiado elevada puede terminar haciendo inviables proyectos que sobre el papel lucen muy atractivos", apuntó.
Finalmente, Oliveros llamó a evaluar el acuerdo con cautela, sin optimismo desmedido ni "rechazo automático", e insistió en que lo decisivo estará en las condiciones bajo las cuales se ejecute.
"Por eso prefiero no caer ni en la celebración anticipada ni en el rechazo automático. Me parece una oportunidad importante y creo que una alianza energética entre Venezuela y Estados Unidos puede tener efectos muy positivos para el país. Pero el anuncio es apenas el comienzo. Lo verdaderamente importante será ver bajo qué reglas se hará, quién pondrá el capital, cómo se protegerá esa inversión y, sobre todo, qué instituciones vamos a construir para que esta vez el petróleo ayude a sostener una economía más estable y no simplemente otro ciclo de ingresos extraordinarios", sostuvo.
Faltan muchos detalles del trato que Trump ha denominado "el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial", pero la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, precisó que supondrá el desarrollo de 17 campos estratégicos en el país con las mayores reservas de crudo probadas del mundo y una inversión de más de 100.000 millones de dólares.
El millonario acuerdo anunciado, tras meses de negociaciones, en torno a un sector estratégico clave, cimenta la relación entre las dos Administraciones sobre la que Trump ha declarado en varias ocasiones que Estados Unidos "está a cargo" de Venezuela.
Lo que se precisó, es que empresas estadounidenses explotarán la mayor parte de unas reservas con un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo, lo que, según Trump, supondrá duplicar con creces las reservas probadas petroleras de Estados Unidos que contaba con 46.400 millones de barriles de crudo y condensado al cierre de 2023, según la Administración de Información Energética (EIA).
Venezuela, cuya industria petrolera representa el corazón de su economía, cuenta con reservas de 303.806 millones de barriles, según el Ministerio de Hidrocarburos.
Por tanto, el volumen acordado entre ambos países, de unos 65.000 millones de barriles, representa más del 21 % del total de reservas del país.
Según Rodríguez, las operaciones aportarán más de 209.000 millones de dólares en tributos para el Estado, mientras que Trump destacó que el acuerdo no tendrá coste para el contribuyente estadounidense y reducirá los precios de la gasolina en medio de un aumento por la guerra de Irán.
Según medios estadounidenses, Chevron, que opera en Venezuela, sería una de las petroleras implicadas en el acuerdo. /EN