Mérida, Septiembre Martes 01, 2026, 10:04 pm
La Universidad de Los Andes
(ULA) enfrenta una de las crisis más profundas de su historia así lo afirmó el
profesor Víctor Molina, actual Director de Programación y Presupuesto de la
institución y miembro de la Plataforma Impulsores de la Transformación
Universitaria, quien calificó la situación como una “asfixia presupuestaria
extrema” que amenaza la operatividad académica y administrativa.
Molina explicó que el
Ejecutivo nacional impone déficits que oscilan entre el 80 % y el 90 % de los
recursos solicitados. En cifras concretas, de los 162 millones de bolívares
mensuales requeridos para gastos básicos, la ULA apenas recibió 500 mil bolívares,
lo que equivale a operar con menos de 1.000 dólares mensuales esto, a decir del
profesor Titular de la ULA, se traduce en destrucción del salario real, becas
insuficientes, colapso del transporte, deterioro de la planta física, parálisis
de la investigación y vulnerabilidad tecnológica, subrayó.
Ante las críticas sobre la
supuesta responsabilidad de la Dirección de Presupuesto en el deterioro
institucional, Molina aclara que su rol es estrictamente técnico: elaborar el
anteproyecto, registrar y controlar la ejecución presupuestaria. “El director
no está facultado para modificar partidas de manera unilateral; esas decisiones
corresponden al Consejo Universitario o al Rector”, enfatizó.
El Gobierno nacional sólo
asignó el 10 %
de los recursos
solicitados para el año 2026
Sobre el presupuesto de
2026, detalló que la ULA solicitó más de 10 mil 591 millones 973 mil 260
bolívares, pero solo se le asignó un 10 % de esa cifra, y hasta agosto apenas
ha recibido el 8 % de lo aprobado, por tanto, la crisis es grave y responde a políticas
macro fiscales del poder central, no a la gestión interna, puntualizó.
En cuanto a la
transformación administrativa, Molina propone un modelo descentralizado que
aproveche el capital intelectual de la propia universidad aquí “no se trata de
importar recetas externas, sino de sistematizar el conocimiento de nuestro
personal docente, administrativo y técnico. Es necesario mapear procesos
abandonados, identificar cuellos de botella y digitalizar trámites para
eliminar el exceso de papel y agilizar la atención”.
El académico también cuestionó la opacidad en el manejo de los ingresos propios y los altos costos de trámites y estudios de postgrado. “Modernizar la administración universitaria significa construir una gestión ágil, centrada en resultados, con plataformas tecnológicas y transparencia en el uso de los recursos”, afirmó.
Finalmente, el Profesor activo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Los Andes (Faces – ULA), indicó su decisión de haber permanecido en el país y enfrentar las dificultades junto a su familia y la comunidad universitaria. “La ULA necesita una transformación administrativa profunda, y esa tarea debe surgir de la voluntad política y académica de quienes creemos en la universidad autónoma venezolana, hemos dado la cara por la institución y somos garantes del manejo técnico de las finanzas institucionales”, concluyó. /Prensa ITU /CNP 11842
La política
presupuestaria como mecanismo de control
El profesor Molina advierte
que la crisis no es un accidente administrativo, sino una política deliberada
de asfixia presupuestaria. La reducción sistemática de recursos se ha
convertido en un mecanismo de control político sobre las universidades autónomas,
debilitando su capacidad de investigación y formación crítica. Esta situación
coloca a la ULA en un estado de vulnerabilidad institucional que compromete su
rol histórico como referente académico nacional.