Mérida, Septiembre Miércoles 09, 2026, 06:26 am
Después de 18 años sin elecciones universitarias, la Universidad de Los
Andes (ULA) enfrenta el reto de redefinir su rumbo académico. El Dr. Ángel
Andara, Ingeniero Geólogo formado en la ULA con doctorado en la Universidad de
Oviedo y actual representante profesoral ante el Consejo Universitario, propone
una renovación que preserve la tradición, pero que al mismo tiempo responda a
los desafíos científicos, tecnológicos y sociales del presente.
Un Vicerrectorado agotado y la necesidad de cambio
Para Andara, el Vicerrectorado Académico ha quedado rezagado tras casi
dos décadas sin renovación de autoridades. Lo describe como “agotado,
repetitivo y sin evaluación permanente”, incapaz de adaptarse a un mundo
globalizado y competitivo. Su propuesta es convertirlo en una instancia
dinámica, capaz de dirigir y evaluar políticas académicas con pertinencia y
calidad, recuperando la confianza de la comunidad universitaria.
La política académica como obra colectiva
El académico subraya que liderar la política universitaria no es un
ejercicio individual, sino una tarea compartida. “La universidad es una
conciencia crítica de la sociedad”, afirma, y por ello plantea escuchar a la
comunidad, construir consensos y establecer prioridades claras: elevar la
docencia, fortalecer la investigación, modernizar los currículos y abrir
caminos para la innovación educativa. Para él, preservar la tradición no
significa inmovilizarse en ella, sino renovarla con visión de futuro.
Modernización de los estudios y competencias del futuro
Andara insiste en que los pensum deben dejar de ser estructuras rígidas y
enciclopédicas. Propone currículos flexibles, organizados en torno a
competencias verificables y problemas reales. Entre las habilidades
indispensables menciona las digitales, el análisis de datos, la inteligencia
artificial ética, la comunicación efectiva y el emprendimiento. “La formación
no termina con el título”, recalca, defendiendo la educación continua mediante credenciales
alternativas, entre las que destacan las microcredenciales, que permitan a los
egresados adaptarse a un mundo laboral en constante transformación.
Tecnología y pedagogía: más allá de la apariencia
El candidato plantea que la incorporación tecnológica debe tener sentido
pedagógico. No se trata de una universidad “sofisticada por apariencia”, sino
de una institución inclusiva y flexible. Propone aulas híbridas, aprendizaje
basado en proyectos y metodologías activas, siempre con acompañamiento docente
y evaluación permanente. La innovación, asegura, debe ser ética, crítica y
transparente, orientada a mejorar la enseñanza y ampliar el acceso.
El perfil del egresado ULA
El egresado que imagina Andara combina excelencia disciplinar con
criterio ético, pensamiento crítico y compromiso social. Debe ser capaz de
competir en cualquier escenario, pero sin perder su identidad universitaria. La
vinculación con sectores productivos, gremios y comunidades es clave para
mejorar la empleabilidad y fomentar el emprendimiento de base científica y
tecnológica. La universidad, afirma, debe ser un puente entre la formación
académica y la solución de problemas reales del país.
Retos institucionales y confianza en el futuro
Entre los desafíos más urgentes menciona la recuperación de condiciones
dignas para la docencia e investigación, la actualización de planes de estudio
y el acompañamiento estudiantil. “La ULA no se transforma únicamente con normas
o estructuras; se transforma cuando su comunidad vuelve a sentir que sus ideas
son escuchadas”, afirma. Su visión es movilizar a toda la comunidad
universitaria en un plan de acción académico que combine liderazgo,
participación y evaluación permanente.
Valores y liderazgo en tiempos de crisis
Integridad, rigor, libertad académica, excelencia, participación y
compromiso social son los valores que guían su visión. Para él, el liderazgo
universitario en tiempo de crisis debe ser colectivo, basado en la escucha y en
la construcción de confianza. “Un líder universitario debe, ante todo,
escuchar”, sostiene, convencido de que la conducción de la ULA debe surgir del
diálogo con profesores, estudiantes y trabajadores.
La ULA en diez años: abierta y comprometida
Su visión es una universidad que recupere condiciones básicas, pero que
también se modernice y se vincule más estrechamente con la región y el país.
“Aspiro a una ULA abierta al mundo, conectada con redes internacionales, pero
profundamente comprometida con su entorno”, asegura. La apuesta es por una
transformación seria, participativa y evaluable, sin demagogia ni resignación.
Mensaje final a la comunidad universitaria
Tras 18 años sin elecciones, Andara considera que este proceso es histórico: “No resolverá todos los problemas, pero devolverá lo indispensable: una comunidad movilizada y autoridades legítimas”.