Mérida, Septiembre Jueves 17, 2026, 02:02 pm
Considerados históricamente como el corazón latente de
un pueblo, los mercados trascienden la simple compra y venta de alimentos:
resguardan la identidad, los saberes y la memoria viva de nuestra gente. Los
recintos de Mérida son el reflejo más fiel de esa riqueza cultural. Sin
embargo, para proyectar a nuestra ciudad hacia el futuro, resulta indispensable
transformar esa fuerza latente en una realidad sostenible, superando de una vez
por todas un esquema burocrático e ineficiente para migrar hacia un modelo de
Mercados Inteligentes y Sostenibles, respaldado por una gerencia técnica
profesional y una gestión descentralizada.
La Mérida posible exige asumir estos recintos como
activos económicos estratégicos y no como un dolor de cabeza presupuestario. Es
responsabilidad ineludible de la gestión municipal reconocerlos como
equipamientos urbanos y patrimoniales de primer orden. La ciudad merece
espacios limpios, seguros y dinámicos, adaptados a las exigencias de hoy
mediante infraestructura renovada, reglas claras y un ejercicio de
administración transparente.
Inversión, modernización y arraigo social
Transformar no significa privatizar ni arrebatarle el
alma a nuestras tradiciones. Esta propuesta busca convocar la inversión del
sector privado sin poner en riesgo la titularidad pública ni el profundo valor
social de estos lugares. La meta es clara: convertir recintos emblemáticos como
el Mercado Artesanal, el Mercado Periférico, el Mercado Murachí, el Mercado
Clemente Lamus y el Mercado Jacinto Plaza en modernos centros comerciales
comunitarios de proximidad.
Buscamos adaptar la oferta comercial a los nuevos
hábitos de consumo sin perder esa calidez del trato personalizado que nos
caracteriza. Con ello, estos recintos dejarán de ser simples puntos de
abastecimiento para consolidarse como motores del desarrollo local y auténticos
referentes del turismo merideño.
La co-gestión como respuesta a la ineficiencia
El cambio estructural que proponemos requiere un
enfoque integral fundado en tres pilares: modernización de infraestructura,
innovación tecnológica y una administración mixta y co-gestionada. La clave
para superar la ineficiencia histórica consiste en separar la propiedad del
bien (pública) de su operación cotidiana (comunitaria y privada).
Este modelo de gestión descentralizada se sostiene en
cuatro bases operativas:
Juntas de Administración democráticas: Cada mercado
contará con una junta integrada por los propios adjudicatarios de cada sector
(víveres, carnes, artesanía, gastronómico), elegidos democráticamente por sus
pares. Tendrán autonomía operativa para decidir sobre la logística, el
mantenimiento y la promoción comercial del recinto.
Tutela municipal y salvaguarda pública: La Alcaldía
conserva la titularidad de los inmuebles y contará con un representante con
derecho a veto, circunscrito únicamente a tres áreas estratégicas: cambios en
el uso del suelo, cumplimiento de normas de salubridad y seguridad física.
Autonomía financiera y agilidad: Los
adjudicatarios aportarán una cuota de condominio calculada según el metraje y
uso de su local, tal como opera en cualquier centro comercial. Estos recursos
irán directo a una cuenta propia de la Junta —sin pasar por la burocracia de la
tesorería municipal— para resolver de inmediato el mantenimiento, la limpieza,
la seguridad privada y el mercadeo.
Reinversión garantizada: La tasa que
perciba el Municipio por el aprovechamiento del espacio público tendrá un
destino normado: un porcentaje obligatorio deberá reinvertirse directamente en
obras de gran envergadura dentro de la misma infraestructura.
Es hora de dar el paso. Los mercados de Mérida deben
volver a ser los centros más vibrantes de nuestro comercio, cultura y vida
comunitaria, combinando la eficiencia de la empresa privada con la firme
protección del patrimonio de todos los merideños.
¡Por la Mérida que nos pertenece, lo haremos bien!