Mérida, Diciembre Martes 16, 2025, 02:07 pm
ZABALA DE LA SERNA
Diario EL MUNDO de Madrid
La raza de Marco Pérez no fue suficiente contra todos los elementos, la suerte esquiva y su mala espada. La cruda tarde se estrelló contra el muro del acero destemplado, cuando la Puerta Grande se entreabría por la vía de la épica. Ningún novillo le regaló la gloria en esta compleja cita. Que era un gesto mayúsculo y no sé si necesario para el último prodigio del toreo que dos horas y media después era más hombre y menos prodigio. MP se entregó por completo contra su sino -por tres veces a porta gayola-, a la tragedia -por dos veces volteado-, y a un destino juzgado con extrema dureza. Un hostigamiento sangrante. Una vuelta al ruedo es un escaso balance para todas las expectativas que había depositadas. La ansiedad también se sintió en su espíritu.
Venía Marco Pérez a matar seis novillos a Madrid y algunos -los menos o los de siempre- se lo tomaron como si les fuese a quitar a la hija, la casa y el coche. En esto había también algo de similitud con aquella tarde en solitario de El Juli (13 de septiembre de 1998, fuera de abono) cuando colgó el no hay billetes en Las Ventas una semana antes de convertirse, como Marco, en matador de toros en Nimes. Traían esa precocidad que tantos recelos y sospechas despierta, y diferentes grados de fuerza: el efecto arrastre del Juli en taquilla ya desde novillero -lo de México fue una locura; lo de España también- no se ha vuelto a repetir. Y sus 25 años de máxima figura tampoco.
La apuesta de Marco se hacía estratégicamente muy arriesgada. Como para coger ante la alternativa el impulso popular que hasta la fecha no le envuelve. Hay un porcentaje elevadísimo de fracasos con seis toros en Madrid. Esto se asumía por su gente y su apoderado: Juan Bautista. A una semana de Nimes. Y ahora toca encajarlo.
Aquel domingo 13 de septiembre compartió con este 30 de mayo el hándicap tener que remontar, esa barrera psicológica de no derrumbarse cuando las cosas no salen. Un triunfo in extremis con el novillo Afanes, de Alcurrucén, catapultó a El Juli por la Puerta Grande con todo en contra. Pudo ser con Boquiflojo pero la espada lo frustró. Lo de Juli fueron seis estocadas, por cierto.
Impresionaba la imagen de Marco Pérez, tan menudo, apareciendo solo en ruedo, mirando los tendidos llenos mientras se desmonteraba. Finalizado el paseíllo, una ovación de aliento, como dicta la educación taurina más elemental en estos gestos, lo sacó al tercio a saludar. A algunos también les parecía mal.
Los mismos protestaron el novillo de apertura, de El Freixo, o sea El Juli otra vez a escena. Un novillo normal, simploncete. Lo que pasa es que en Madrid no están acostumbrados. Ojalá todas las novilladas así. Sin maldad, noblón, pero sin ritmo y muy parado, obligó pronto a MP a tirar de todos los recursos que le adornan para buscarle las vueltas -lo medían como a una figura- y sacarle lo poco que le ofrecía. Hasta que se rajó el utrero. La espada ya fue un preocupante aviso.
De nuevo se encasquilló con el acero en la hora de la verdad con un novillo colorado de FY, que tapó bocas al derribar con violencia y fuerza dos veces el caballo. Y es que era fuerte el bicho bajo su capa armónica. Un torito de cualquier plaza. Marco se mostró fácil con un enemigo que no lo era tanto, tan fácil, digo, y alcanzó los mejores registros sobre la mano derecha, paciente y en espera, siempre por abajo. Tiene el chaval algo de Capea, del maestro en sus inicios niños, esa listeza. Demasiada facilidad para una plaza en la que gusta la tragedia. A izquierdas no se frenó el fuenteymbro que fue más de casta que de bravura.
Saltó otro de Gallardo, fino y flexible, que fue una prenda. Avisado, geniudo, un depredador y toda regla. Cuando asomaron sus nefastas condiciones, lo dejaron de protestar. En un quite por chicuelinas, basculando hacia chiqueros. Subrayé entonces, por su abuso, el remate efectista mirando al tendido, repetido a estas alturas de la tarde demasiadas veces. Fue el fuenteymbro un imposible. No podía Marco ni ponerse. Ni Gallito resucitado. Un cabrón.
Un novillo francamente feo de El Juli, desordenado no sólo de físico sino en principio también de movimientos, se dio bien cuando Marcó Pérez lo ordenó después de un principio con su aquel. Pero el fondo del toro apenas duró dos series sobre la mano derecha, encajado el púber salmantino y resuelto. Le buscó el pitón contrario y lo mató bien ahora.
Ya se había ido a porta gayola en éste y volvió a la puerta de chiqueros con un quinto ensillado, con tipo de caballo. Un toro de cualquier lado. Y además con transmisión. Marco Pérez prendió la llama de la emoción con un quite por gaoneras, tan ceñido. Para volcar la plaza y el ánimo. Como el principio de faena por cambiados. Trepidante como todo lo que sucedería. Arreaba el fuenteymbro y arreaba Marco, veloz, sin encontrar el reposo. Ni tampoco la paz entre los hostiles. En pleno hostigamiento por su colocación, por el trazo, surgieron dos volteretas estremecedoras, cuando el chaval apostaba todo en su izquierda. Se desató el clima de guerra civil. Pero la tragedia, el valor, la raza y, en definitiva, la épica le tenían la Puerta Grande abierta. Otra vez el acero atravesado como barrera infranqueable. Le protestaron al chaval, con la expresión desencajada, hasta la vuelta al ruedo. Había chicos de su edad que participaban en el linchamiento.
Faltaba una última bala, también de El Juli. Marco marchó por última vez a porta gayola. Se le vino al pecho. Rafa González estuvo perfecto toda la tarde. También ahora al quite. Podía valer el novillo. Pero no fue tan bueno como apuntaba y el MP planteó un principio de faena de rodillas poco conveniente. No hubo final feliz para un crío de 17 años que salió más hombre y menos prodigio de esta dura tarde.
FICHA DEL FESTEJO
MONUMENTAL DE LAS VENTAS. Viernes, 30 de mayo de 2025. Décima novena de feria. Lleno de «no hay billetes».
Novillos de EL FREIXO (1º, 4º y 6º) y FUENTE YMBRO (2º, 3º y 5º); correctos de presentación; de menos a más en su seriedad; de juego desigual y poco propicio.
MARCO PÉREZ, de grana y oro. Tres pinchazos y estocada desprendida (silencio); pinchazo, media estocada trasera tendida y estocada delantera desprendida (silencio); pinchazo, estocada y descabello (silencio); estocada tendida (ovación tras aviso y petición de oreja insuficiente); pinchazo, estocada corta y dos descabellos (vuelta al ruedo tras aviso); estocada trasera tendida y dos descabellos (silencio).