Mérida, Enero Sábado 17, 2026, 10:11 pm
La entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, celebrada el pasado miércoles 10 de diciembre en la ciudad de Oslo, ha permitido mostrar al mundo el rostro verdadero de Venezuela: el de una nación decente, luchadora, honesta y profundamente democrática. El evento permitió, igualmente, dar a conocer a la opinión pública global, una vez más y con mayor profundidad, la magnitud de la tragedia que padecemos tras 26 años de régimen castro-chavista.
En efecto, el rostro de María Corina, y el de su hija al recibir el galardón y leer el discurso de su madre, revelaron la verdadera dimensión de una nación que resiste estoicamente la barbarie instalada en el poder. Una nación de gente buena, trabajadora, educada y valiente. Frente a la camarilla de holgazanes, violentos y criminales que ejercen arbitrariamente el poder, el mundo pudo apreciar también a una legión de venezolanos responsables y resilientes.
La entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, celebrada el pasado miércoles 10 de diciembre en la ciudad de Oslo, ha permitido mostrar al mundo el rostro verdadero de Venezuela: el de una nación decente, luchadora, honesta y profundamente democrática. El evento permitió, igualmente, dar a conocer a la opinión pública global, una vez más y con mayor profundidad, la magnitud de la tragedia que padecemos tras 26 años de régimen castro-chavista.
En efecto, el rostro de María Corina, y el de su hija al recibir el galardón y leer el discurso de su madre, revelaron la verdadera dimensión de una nación que resiste estoicamente la barbarie instalada en el poder. Una nación de gente buena, trabajadora, educada y valiente. Frente a la camarilla de holgazanes, violentos y criminales que ejercen arbitrariamente el poder, el mundo pudo apreciar también a una legión de venezolanos responsables y resilientes.