Mérida, Mayo Lunes 25, 2026, 11:09 pm
Es innegable, a estas alturas, que
la película sobre Michael Jackson es un éxito de taquilla mundial, pese a que,
según mi parecer, presenta una exposición tan graneada, tan simplificada de su
vida, que termina siendo simplona.
¿Por qué entonces su éxito? Me
atrevo a decir que por el “hartazgo”. Luego de casi una década de presentarnos
constantes ataques ideológicos, de corte woke, que dejaron atrás el
entretenimiento, ideales de superación, sueños y fantasías, de destruir las
franquicias que tanto amaba la gente, para infectarlas con sus babosadas
ideológicas, pues el hartazgo habló.
La película Michael, a pesar de no
haber profundizado en algunas facetas del personaje, tal vez ampliando ideas,
como la de que ha sido, y aún es, inspiración para otros, o pionero en muchos
caminos, funciona porque nos muestra una historia feliz, sin mucha complicación.
El wokismo en el cine
infectó y empobreció todo: quiso amargarnos la existencia, nos pateó y nos dijo
que si algo no nos gustaba era por nuestra culpa, por nuestros prejuicios,
porque su mensaje presente en las tramas era lo que importaba por su supuesta
superioridad moral. Después de todo: es comprobable fácilmente que las ventas
de todo lo relacionado a él no subieron por esta película, sino después del
documental “Leaving Neverlad” de HBO.
Michael, como película,
simplemente nos presentó una historia cuasi feliz. Sí, nos dice que fue difícil
la relación con su padre, pero todo lo demás aparece rodeado de ese esplendor
hollywoodense que el cine de los ochenta y principio de los noventa nos solía
presentar.
A pesar de que el público en
general lo dice: queremos historias que entretengan, no que sermoneen, y que
empresas como Disney supuestamente hacen en la actualidad pininos de
cambio, quedan todavía algunos idiotas queriendo seguir en la misma tónica. Pruebas
de lo que digo: la nueva versión de “La Odisea”, con el protagonista trans,
Elliot Page, y la que ya hemos comentado, serie de Harry Potter con su Snape
practicante de las artes oscuras.
Señoras y señores: mientras haya
corrección política, fastidio constante, castración de la libertad de
pensamiento, y deseo de seguir creando una generación de cristal, tramas como
Michael triunfarán. Mientras se siga en esta tónica de imponer las tramas, de
no escuchar al público, cualquier otra trama simple, que no sermonee, será un
“peor es nada”, y triunfará.
Michael es una señal, para los
productores de cine, y para los irritantes promotores de ideologías alejadas de
la realidad, de que el típico “y vivieron felices por siempre” de los cuentos
de hadas, de que el tener ideales, el promover valores, el dar un espacio para
evadir lo cotidiano y contemplar un ideal, funciona, sí, funciona… y vende.
No solo es Michael, se trata de
cada producción, de cada producto de entretenimiento que se ha negado a seguir
los cánones progres. Todo lo que se ha vendido como adaptación a las “nuevas
audiencias”, aderezada con la famosa “representación”, ha fracasado, pero ellos
no parecen querer entenderlo. La lucha no ha cesado, sigamos orando, y en lo
posible, dejando de ver lo que no sea bueno. Dios con nosotros.