Mérida, Octubre Miércoles 21, 2026, 09:15 am
@puntossobrelau
La comunidad de la Universidad de Los Andes parece celebrar el proceso
electoral con la misma inconsciencia festiva con la que la UCV celebró el suyo.
Hubo abrazos, fiesta y un orgullo superficial de ser pioneros en renovar
autoridades. Mientras tanto, desde mi trinchera, me pregunto cómo hacer para
omitir esa estrofa del Himno Nacional que reza: "Seguid el ejemplo que
Caracas dio"; pues lo que en realidad se selló ese día fue la imposición
de una nariguera a la UCV por parte del régimen, convirtiéndola en un triste
acrónimo: 'Unanimismo Central Volivariano', con su error ortográfico
deliberado, mostrando su cualidad de autonomía sometida al poder central. Sin
un solo espíritu crítico luchando en sentido contrario, “están todos ocupados
en lo suyo”. Al mismo ritmo, en la ULA continúa la violación de la autonomía
universitaria como lo han hecho reiteradamente durante más de 18
años, con la venia de Consejos Universitarios desprovistos de rigor ético, de
principios y de rigor académico. No solo en el ámbito electoral, sino en todo
lo que han entregado: las nóminas para la persecución de nuestro estatus, la
sumisión de requerir permiso de la Vicepresidencia para gastos suntuarios, la
entrega del manejo total de nuestras finanzas, etc. Han sido cómplices y
constructores de la nariguera que alinea a la ULA en esa transformación que
continúan prometiendo: convertirla en una universidad bolivariana más. El
populismo enterró a la Central, y el populismo enterrará a la de Los Andes.
En mi condición de Candidato a
Rector, he recibido reiteradas llamadas y dos convocatorias oficiales por parte
de la cartera ministerial de educación del régimen para ser simplemente ‘informados’
sobre el destino de la ULA ya decidido por ellos, y para aclararnos quién manda
a quien y qué piensan del Artículo 109 de la Constitución. Ambas convocatorias
y todas las notificaciones posteriores de mi parte han sido rechazadas
categóricamente. No convalidaré con mi presencia a una instancia que ha
perseguido y torturado a miembros de nuestra comunidad, destruido el salario
digno de nuestra gente, ha asfixiado financieramente a la academia, ha
desconocido la voluntad popular nacional y pretende instaurar un tutelaje
externo sobre nuestro destino. Es urgente que nos empecemos a cuadrar.
¿Qué más necesita sufrir el
individuo con sed de poder para despertar la ética y los principios en sus
decisiones? No nos llamaron para decidir el futuro de las elecciones; nos
llamaron para darnos pautas. Los candidatos asistentes han validado la transformación
de la universidad en una estructura bolivariana más, convirtiéndose en sus
voceros útiles, regalando legitimidad y proselitismo político a los usurpadores
del ministerio. Ya estamos condenados... a menos que hagamos una
huelga general en la Universidad de Los Andes. ¡Todos!, iniciemos por un día.
A los hombres éticos y de
principios no nos estalla la verdad en la cara; eso solo le ocurre a los ciegos
de ambición y ansiosos de poder. Pregunto a la comunidad universitaria: ¿cuándo vamos a
activar de verdad la autonomía que nos obliga y nos protege? Mantenernos firmes
no es obstinación; es coherencia ética y respeto inquebrantable a la Autonomía
Universitaria, consagrada en el Artículo 109 de nuestra Constitución. La
autonomía no se negocia ni se pacta en despachos gubernamentales, recintos
militares o sedes políticas porque es la sangre fundamental de la creación.
Es deber de todos señalar que el
Consejo Universitario se adelantó al régimen al imponernos el aro de la
nariguera a través del actual reglamento electoral elaborado por la Casa de
Estudios y aprobada en el año 2023, alineándose a las leyes universitarias
bolivarianas. Ha sido el paso más grave después de la Ley de Universidad de
1970 que abrió la puerta al populismo en las Universidades Autónomas de
Venezuela, y la nueva Ley de Universidad que se impondrá no a la fuerza, sino
simplemente abrazada por hipnosis del populismo que ya nos inundó la mente
universitaria. La cuerda para halar ese aro es la razón por la cual los
voceros del régimen vinieron a Mérida a contactar a los candidatos. La
pretensión de convertirnos en otra institución sumisa es tan burda que el
dilema es evidente: si las elecciones se dan, será porque aceptamos sus
condiciones, soldaron el aro y entretejieron la cuerda; y si no se dan, será
porque prefieren imponernos el aro y la cuerda ellos mismos en su debido
momento, sin ningún permiso. Por lo que nos queda una última carta que nos
la reclamarán nuestros hijos si no la aplicamos. En caso de que se den la
elecciones, tiene que ser un Rector con ética y principios por lo consecuente
no chavista y no proselitista; en caso contrario que no se den las elecciones,
está en manos de todos nosotros unidos a imponer el Artículo 109 por primera
vez a los frágiles del régimen y sus secuaces.
Nos estamos jugando la existencia
misma de la Universidad de Los Andes autónoma. O respondemos con rigor,
autogestión, independencia y valentía intelectual, o la entregará el judas
emocional del populismo universitario para convertir a la ULA en el ‘Unanimismo
de Los Andes’.
¡Esto también es Poner los Puntos
Sobre La Ü!
@puntossobrelau