Mérida, Abril Martes 21, 2026, 09:39 am
En la mañana, antes de la apertura del Magic Kingdom, que recibió al
público junto con Animal Kingdom, cientos de personas hicieron filas
junto a los accesos.
EPCOT y Hollywood Studios volvieron a
recibir visitantes a partir del pasado miércoles, en el complejo que ocupa un
área de casi 103 km2, prácticamente el doble de la superficie de la isla
de Manhattan.
Todos
los que se hicieron presentes el sábado habían reservado sus entradas,
requisito de Disney para controlar la cantidad de personas en el parque,
teniendo en cuenta el distanciamiento físico. Los accesos para julio ya
se han agotado.
El gigante del entretenimiento ha establecido un
protocolo adaptado a los riesgos de propagación del coronavirus, que
incluye medición de temperatura en el ingreso, uso de tapabocas
obligatorio, dispensadores de gel hidroalcohólico y distancia de dos
metros en cada atracción el parque o dentro de las tiendas.
Disney
ha lanzado una campaña preventiva con los personajes de la película
"Los Increíbles" y ha suspendido, hasta nuevo aviso, los famosos
desfiles en los que chicos y grandes se encuentran con los personajes de
sus producciones cinematográficas, así como los fuegos artificiales
nocturnos.
En redes sociales, muchos criticaron la decisión de
reabrir el parque mientras Florida experimenta una aceleración de la
pandemia.
El estado del sureste de los Estados Unidos registró
10.383 casos nuevos en las últimas 24 horas, no muy lejos del pico
alcanzado el 4 de julio (11.458), y sumó 95 muertes.
El
gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis, decidió iniciar la
salida del confinamiento el 4 de mayo, antes que la mayoría de los
estados del país.
El jueves, el director del Instituto
Estadounidense de Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci, dijo que
Florida había salido de la contención antes de que los indicadores de
salud pública permitieran dar luz verde.
DeSantis cuestionó ese diagnóstico, y dijo que su decisión estaba justificada por las cifras de infecciones de la época.
A
fines de junio, el gobernador dio marcha atrás y ordenó cerrar los
bares en el estado, en un intento por limitar la propagación del virus,
pero las cifras de contaminación continuaron aumentando.