Mérida, Abril Martes 21, 2026, 11:19 am
Caracas.- Satanizar el diálogo y la negociación en Venezuela es
un grave error, señaló Ricardo Cusanno, presidente de Fedecámaras, el
principal conglomerado de empresarios del país. La reunión que sostuvo
el miércoles de manera inesperada con el presidente de la Asamblea
Nacional (AN), Jorge Rodríguez, generó reacciones en los sectores
sociales y políticos venezolanos.
Cusanno aseguró, en entrevista con El Nacional,
que la invitación a Fedecámaras para reunirse con Rodríguez puede
convertirse en un primer paso para nuevamente generar confianza y
retomar el diálogo político en el país.
—Surgieron fuertes críticas desde diversos sectores de la oposición por la reunión que Fedecámaras tuvo con Jorge Rodríguez.
—Seguir
satanizando el diálogo, la negociación, el encuentro, más allá de los
actores, es un grave error. Satanizar a Fedecámaras por lo que hizo, por
recibir en su sede a estas personas que representan la política y que
ejercen funciones de gobierno, por lo menos de hecho, sería como
satanizar a los enfermeros por procurar sus contratos colectivos, a los
estudiantes por procurar que el ministro de ese mismo sistema les firme
sus títulos; y sería satanizar a los políticos que se han sentado a
negociar sus libertades, tanto dentro como fuera del país. Es
importantísimo que se resalte que esto no busca favorecer a un sistema
político o a otro, sino favorecer la paz, la negociación, el diálogo,
que nos reinserte en el camino de las plenas libertades políticas,
económicas y sociales que establece la Constitución. No es para
favorecer a un sistema político.
—Pero ha habido suficientes
intentos fallidos que han llevado a los ciudadanos a no confiar en estos
procesos. ¿En qué puede beneficiarlos otro más?
—El
principal beneficio, más allá de las diatribas institucionales, es que
la organización más representativa de la empresa privada venezolana se
está sentando con quien ostenta el poder. Eso, si se pueden construir
soluciones en el marco de la salud, de la reactivación de los procesos
económicos y que además sirva para desmontar la desconfianza para que
los actores políticos se reúnan y construyan soluciones en lo
institucional y en la restitución de garantías políticas, ya de entrada
es una buena señal.
—¿Y después?
—Hay temas muy
específicos, como las vacunas, los protocolos de bioseguridad, la
canalización de la ayuda humanitaria que tanta falta le hace a gran
parte de la sociedad venezolana; de carácter económico están los temas
de la legislación para hacer un marco regulatorio que convierta o
derogue leyes de carácter extremadamente punitivo y no de incentivo; que
además se apoye la simplificación de los procesos administrativos para
que Venezuela no siga sumergiéndose en la informalidad y que haya
formalidad de los procesos; que se favorezca el crecimiento de la
empresa venezolana competitiva en prioridad a las inversiones
extranjeras, que no vengan solo unas exclusivas porque tienen vínculos
con el modelo político; y que podamos recuperar las inversiones
extranjeras nuevas, de otros actores internacionales, también las
tradicionales y con las cuales tenemos una relación desde el punto de
vista de costumbres occidentales de hacer negocios.
—¿Cree que los sectores políticos realmente podrían sentarse a dialogar y negociar?
—Es
parte de lo que buscamos. Nosotros hemos reiterado en nuestras
posiciones públicas antes de la reunión, durante de la reunión y después
de la reunión, que queremos no solo que se reactive la economía, que es
nuestra función primaria, sino que se reactive un proceso en el que
Venezuela se reinstitucionalice; que se restituyan los preceptos de la
Constitución y las libertades políticas, económicas y sociales que están
expresados en ella. Porque nosotros aspiramos a un modelo 100%
democrático, con las características venezolanas, y no a un modelo como
el chino o el vietnamita. Que esto sirva de apoyo para el camino de las
negociaciones políticas, que tienen que hacer los políticos, no
nosotros.
—¿Conoce si Henrique Capriles forma parte de estas negociaciones, como se llegó a comentar en las redes sociales?
—No,
no tengo idea. Solo sé que llamaron a nuestra institución y nos dijeron
que oyeron las propuestas que coherentemente habíamos tenido a lo largo
de la pandemia.
—Sugirieron una ley de amnistía.
—Si
hay una verdadera voluntad de construir un proceso de diálogo, paz y
reconciliación, entendiendo que la política se concreta con acciones,
una ley de amnistía sería un gesto que pudiera sin duda alguna abrir el
juego político interno e internacional. Ahora, el contenido, el
desarrollo, la forma de construcción de la ley, eso no se planteó. Lo
que hicimos fue un enunciado porque, además, no es nuestro rol asumir
posiciones políticas partidistas. Pero sí entendemos que la salud y la
economía, para que sean las soluciones sustentables en el tiempo, pasan,
entre otras cosas, por trabajar en el tema institucional y político. Y
nuestra recomendación, en ese momento, fue esa.
—Pidió que el
parlamento chavista sea un punto de encuentro. ¿En dónde quedan las
conversaciones de Fedecámaras con la llamada presidencia encargada que
encabeza Juan Guaidó y el Plan País que presentó?
—Queda en
donde ha estado. El problema no es si hablo con uno o si hablo con el
otro. Nosotros estamos conversando y procurando con todos los actores
soluciones para el drama social, humanitario económico, institucional y
político. La situación en este país, en términos de salud, de economía y
de institucionalidad, nos obliga a los actores de la sociedad
venezolana a dialogar. La negociación con un actor no excluye al otro.
El hecho de sentarnos con los representantes de quien ha estado
gobernando durante los últimos 22 años no significa que estamos
deponiendo nuestros principios, nuestros valores, nuestras ideas. Mucho
menos que estamos cambiando a los actores con los que veníamos
trabajando. Como institución independiente y autónoma, la más
representativa de los empresarios en Venezuela, estamos construyendo
fuentes de comunicación con todos los actores que puedan generar
soluciones.
—El oro resguardado en el Banco de Inglaterra, y
que sería utilizado para la adquisición de vacunas contra el Covid-19,
quedó atrapado en medio de la disputa que tienen Guaidó y Maduro por el
poder político en Venezuela.
—Venezuela no puede seguir sin
el acceso a los fondos en el extranjero. Digo Venezuela como nación. Los
ciudadanos no pueden padecer más de lo que ya padecen, ese tema de la
diatriba política e institucional. Hay que buscarle canalización a eso y
la comunidad internacional, los organismos multilaterales, deben
construir propuestas para que los fondos se liberen, con una contraloría
muy rígida, no a favor de unos o de otros sino a favor de la ciudadanía
y se solucionen sus problemas, entre los cuales está la vacuna. También
hay oportunidades con otros activos que tiene la nación. Si pudiésemos
lograr eso, no se estaría favoreciendo ni a Maduro ni a Guaidó. Eso
favorecería a los ciudadanos y ahí es donde nosotros, como institución,
vamos a hacer todos los esfuerzos para que eso se dé.