Mérida, Abril Sábado 18, 2026, 04:28 am
RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ
@rubenvillafraz
Fotos: RDV
TOVAR, Mérida (Enviado Especial).- Vino, vio y convenció.
Así se pudiera definir la tarde de ayer del diestro debutante Alberto Lamelas,
quien aplicando la máxima mencionada, ayer cuajó en el ruedo de El Llano de
Tovar una tarde importante, tras el corte de cuatro orejas y un rabo, triunfo
que lo catapulta de antemano a serio aspirante a triunfador de la feria, a
tenor de lo demostrado por el mencionado coleta.
Por su parte la alternativa del joven valenciano Leonardo
Buenaño ha servido para colocar en escena un nuevo espada nacional, al que le
falta el rodaje requerido pero dejando en el ambiente destellos buenos, que
bien pudieran abrirle oportunidades futuras.
De su parte, el sevillano Daniel Luque, un poco displicente con
su lote, ha estado fácil en ambos, y si no es por la espada de seguro hubiese
salida acompañando a Lamelas de los costaleros.
El toricantano Buenaño ha dejado su mejor tarjeta de presentación
con el que abrió plaza, el de la ceremonia, un poco atenazado por los nervios
propios del compromiso. Con la muleta el anovillado ejemplar dejaría estar
entonado al novel espada, en especial por la mano zurda, pitón por donde más a
gusto se estiró Buenaño. Su paso por la mano diestra por su parte no lo fue
así, con lagunas propias del no darle sitio y distancias requeridas por el
animal. Dos viajes con el acero dejaron su actuación en ovacionada vuelta al
ruedo.
En el que cerró plaza, ante un ejemplar que tuvo sus resquicios
de lucimiento, de nuevo Buenaño ha dejado muletazos intermitentes, nuevamente
por la zocata, frente a un astado noble y con recorrido al que se le pudo haber
aprovechado mejor, si hubiese sacado a relucir el rodaje y tablas necesarias
para este tipo de embestidas inciertas para quien no ve pitones a menudo. Al
segundo viaje de estocada baja le despenó al tiro de mulillas.
Daniel Luque ha estado fácil, e incluso sobrado frente al
género bovino que tuvo enfrente.
Con el que pecho en primer lugar de su lote, lo mejor vendría
en una serie de muletazos sobre la mano diestra, ofreciéndole espacio, tiempos
y alturas para aliviar las flojas embestidas del burel, al que llevo a su aire
para recrearse en series jaleadas por los presentes, más por el decorado que
por el contenido de las mismas. Un pinchazo antes del descabello fue lo
necesario con las espadas para el corte de la oreja, la misma que no pudo
redituar en su segundo, tras una labor ejecutada bajo la base de su desparpajo
y relajo de brazos y cintura para pasar con torería las dóciles embestidas del
morlaco. El viaje en dos ocasiones, ambas con defecto en su colocación, con el
acero, dejaron en silencio su actuación.
Su primero del lote le permitió par de tandas de gran calado,
temple y disposición, lo que hizo que desde el primer momento se metiera al
público “en el bolsillo”. El variado repertorio para la con la que se vino
luego más a la galería hizo más del agrado al conclave su trasteo, donde los
molinetes y lasernistas serían fundamento para que tras el fulminante espadazo
le valiera para la unánime petición y concesión de las dos orejas que el palco
debió dejar en una sola.
Pero lo cumbre vino ante el quinto, animal generoso en su
nobleza y bondad, el cual cuidaría en los tercios previos al de muleta Lamelas,
para con la sarga darse un banquete de toreo para la galería, con algunos que
otro muletazos templados, mandones y regusto, como lo fueron los primeros de
labor, para desatar una inaudita petición de indulto por parte de unos
exultantes “taurinos” de bajos de presidencia, haciendo dudas en más de una
ocasión al propio palco y al resto de la plaza por tal aberración, incluso con
la Aprobación del ganadero.
Al final, nuevamente
con la espada Lamelas se fue con toda la fe, para despachar al astado de
fulminante espadazo ligeramente desprendido que tiró “patas pa´arriba” la res y
con ello la desaforada pañolada con la concesión de los máximos trofeos y la
vuelta al ruedo a la res.
FICHA DEL FESTEJO
Con poco menos de media
plaza (aproximadamente 2500 personas) en tarde soleada y calurosa, se han
lidiado toros de las ganaderías tachirenses de El Prado (1º, 4º, 5º y 6º) y Rancho
Grande (2º y 3º) ambos hierros propiedad de Hugo Domingo Molina, en su conjunto
discretos de presentación, escurridos de carnes; en los engaños han sacado a relucir
nobleza en distintos grados, se rajaron y buscaron defenderse en las
postrimerías de labor, destacando el corrido en 5º lugar de nombre «Birulillo»
N° 11 de 429 kilos, premiado con la vuelta al ruedo.
Daniel Luque, de verde olivo y oro con cabos blancos, oreja
y silencio. Alberto Lamelas, de blanco y oro, dos orejas y dos orejas y rabo. Leonardo
Buenaño, de malva y oro con cabos blancos, vuelta al ruedo y palmas.
Buenaño tomó la alternativa con el toro «Gasolina» N° 127 de
427 kilos, negro mulato. Destacaron en la brega Gersón Guerrero y en las banderillas
Ramón Contreras, Carlos Pizutto y Francisco “Chico” Paredes.
Plaza de Toros Coliseo El Llano de Tovar. Primera corrida la
Feria de la Virgen de Regla
2018. *** La corrida comenzó con un retraso de 25 min a lo
estipulado. *** Previo al festejo se guardó un minuto de aplausos en memoria de
los taurinos fallecidos Carlos
Rico, Kike Rosales, Luis Alberto Colls y Jorge Luis Duran.