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Tobías Lasser: “Le tengo miedo a la política” por Orlando Oberto Urbina

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Tobías Lasser: “Le tengo miedo a la política” por Orlando Oberto Urbina


Tobías Lasser: científico, profesor, y  poeta. Se cuenta entre los fundadores del país nacido tras la larga gestación del gomecismo de esos duros 27 años en el poder. A partir de esa realidad se incubaron las versiones criollas de las grandes corrientes universales del pensamiento político: socialdemocracia, socialismo marxista y socialcristianismo, de los cuales germinaron la semilla de los sindicatos, y la democracia de los partidos que comenzó a dar sus primeros pasos en el gobierno de transición de Eleazar López Contreras.

Él es descendiente de la Venezuela que parió a Rómulo Gallegos, Miguel Otero Silva, Uslar Pietri, Inocente Carreño, Carlos Raúl Villanueva, Armando Reverón; y a los políticos que marcaron el siglo XX venezolano: Pío Tamayo, Gustavo Machado, Jóvito Villalba, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera; científicos como Jacinto Convit, Ibrahim López García, Morón, Prince Lara, así como algunos pioneros contra los males universales como Gabaldón, lideres humanistas como Rafael Pisani, De Venanci. También formadores más que políticos como el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa.

Tobías Lasser  tiene  en su productivo historial de pionero de realidades, la creación del Jardín Botánico, y la fundación de la primera Escuela Universitaria de Ciencias en Venezuela, hoy una de las más importantes facultades de la UCV. Lasser fue un excelente catedrático que escribió excelentes libros de poesía y botánica. Descubrió plantas medicinales. Fue un hombre que creía en Jesucristo, aunque no rezaba. Desde su casa, los edificios circundantes le dejaban ver precarios espacios para mirar pedazos del Ávila, espacio promovido por él para que se decretara Parque Nacional.

Este científico falconiano nacido en la población de Agua Larga, Municipio Federación del estado Falcón un 24 de Mayo de 1911, presidió la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela. Además, fue presidente de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, docente del Instituto Pedagógico de Caracas, director  del Instituto Botánico de Venezuela. Este reconocido botánico venezolano fue un pilar fundamental en la creación del Jardín Botánico de Caracas, de la Escuela de Biología y de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela.

Tobías Lasser se graduó de médico general en 1938 y como a los 10 años lo llamaron del Ministerio de Educación para ofrecerle un contrato. Lasser señalaba que esto se debió a que en el paraninfo de la universidad, dijo en el discurso que concluyó con esas palabras: “nuestra universidad es anticuada porque no tiene Facultad de Ciencias y de Filosofía, y yo estoy comprometido con la universidad nueva, con la reforma universitaria”.

Entonces sólo había Derecho, Medicina, Farmacia, Ingeniería y Odontología. El ministro de ese entonces era Tejera, y le manifestó que querían la reforma universitaria y que iban a enviar gente al exterior a estudiar Física, Química, Biología….  a él lo enviaron a estudiar Botánica, previo contrato, dice que él tenía pocos pacientes y había que vivir. Estudió dos años y medio en la Universidad de Michigan, y obtuvo el Master de Ciencias en Botánica, eximido porque no tuvo que presentar exámenes.

Cuando regresó, el ministerio no cumplió con el contrato, y se fue al Ministerio de Agricultura, donde le mandaron a ver a Henry Pittier, el cual tenía un servicio de botánica. Allí comenzó a trabajar, y en el año 1946 lo llamó el nuevo ministro Luis Manuel Peñalver y le planteó: “ mira Lasser: queremos fundar un departamento de Investigación Científica y te elegimos a ti por tu currículo”. Él le dijo “no es fácil que funcione, los científicos tampoco van a dejar lo suyo, pero hay una solución: si se funda la Escuela de Ciencias, aparecen los científicos”.

Entonces pidió un proyecto y se lo presentó tal como lo había visto en Estados Unidos. Le gustó, y fue publicado en ese entonces en el diario El Universal. Sin embargo, señalaba Tobías Lasser que un enemigo de él (seguramente  uno de esos envidiologos que nunca faltan, y que no saben el daño que le causan al país) que no sabía quién era; el mismo que conspiró para que no lo contrataran cuando regresó de Michigan. Ese enemigo mandó una carta diciendo que la escuela sería un fracaso, y hasta se hizo propaganda en los liceos para que nadie se inscribiera. Pero al final recibió apoyo del ministro de Educación y de la Academia de Ciencias donde ya era secretario. La escuela se inició con sólo diez estudiantes; creció hasta convertirse en la Facultad de Ciencias con tres mil alumnos.

Cuando el gobierno de Medina Angarita compró la hacienda Ibarra que tenía como límite el río, e iba hasta donde están las Tres Gracias, se respetó la opinión de los arquitectos de que en la parte que daba hacia el río no se podían construir edificios educacionales por el ruido que producían los vehículos en la Plaza Venezuela. Acerca de esto, Lasser manifestó “ que la manera de salvar plantas en extinción son los jardines botánicos". La idea del jardín próspero, y se comenzó con los obreros a sembrar árboles. Lasser se sintió triste al saber que después de su retiro en 1980 como director fundador del jardín, no habían sembrado más un árbol, y señalaba que el jardín debería ser un Centro de Biodiversidad en coordinación con el Ministerio de Ambiente. Este ilustre personaje estuvo en el jardín 34 años, desde 1946 hasta 1980.

Además decía que Caracas tenía dos parques diseñados por la mano del hombre: el parque del Este y del Oeste, pero que no eran suficientes, hacía falta más parques porque ahora estaban invadidos de ranchos. Tobías Lasser expresaba que cuando Marcos Pérez Jiménez se fue, apenas quedaban unos cuatro mil habitantes, y ahora con los políticos que vinieron más adelante, los cerros viven llenos de ranchos y en condiciones llenas de carencias muchas veces infrahumanas. El Valle de Caracas no aguanta un vehículo ni un habitante más, -decía- para el año 2003. Y también llegó a decir que el mayor problema ecológico de Venezuela es el conuco, porque el hombre derriba árboles, quema, siembra en partes inclinadas, eso se ve en la Panamericana, en la zona de Tejerías, ante los ojos de la Guardia Nacional y en el interior del país ni se diga. Después ¿qué queda? Erosión, desierto, muerte de fuentes de agua y deslaves.

Así pensaba este ilustre personaje del siglo XX, quien seguramente muy pocos conocieron y quien en vida señalaba que éramos seis mil 200 millones de personas en el planeta y que seríamos 10 mil millones en el año 2050, que el agua potable está disminuyendo porque está contaminada , y eso traería grandes conflictos mundiales. Al referirse al Lago de Maracaibo, decía que era el mayor reservorio de agua dulce de América Latina, y ahora hay una creciente salinización y contaminación de esta agua; y que sí es posible corregirla. De esto se ha hablado desde hace años y la desgracia de Venezuela es que somos ricos en agua dulce en el sur, pero en el norte y el centro no. El país debería llenarse de pequeñas represas. En Falcón, una región con mucho desierto, pudiera hacerse eso en la Sierra de San Luis: pequeños embalses para poblaciones de 700 a mil habitantes con un buen programa o actividad agrícola para consumo interno.

Lasser tuvo una gran experiencia de trabajar con el científico suizo Henry Pittier (1857-1960) y sus aportes traspasaron fronteras. Logró un valioso aporte al descubrir en Panamá una nueva especie de planta a la que en su honor se llaamó Coccoloba Lasseri.

La vida de este ilustre científico parece tener cierta similitud con el Dr. José María Vargas quien fue presidente de la República de Venezuela entre 1834 y 1836, ya que ambos nacieron  en el interior del país, culminaron sus estudios de Medicina en la UCV, y tuvieron un extraordinario interés por el estudio de las plantas. De igual manera, ocuparon espacios y honrosos cargos desde los que impulsaron reformas educativas y activaron mecanismos para introducir a nivel universitario la enseñanza de nuevas disciplinas científicas, en particular la Botánica.

Tobías Lasser falleció un día después de haber cumplido 95 años en la ciudad de Caracas un 25 de Mayo de 2006.

Entre sus obras e innumerables publicaciones, sólo voy a citar estas por el espacio en las crónicas memorables: Botánica General, Nuestro destino frente a la naturaleza, Materia prima, Clave analítica de las familias. En literatura y poesía publicó dos libros: Sombras del recuerdo,y Poemas en flor.

Para la presente crónica se revisaron algunas entrevistas y biografías, entre ellas algunos textos de Últimas Noticias del año 2003.





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