Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 09:16 pm

Inicio

Opinión



Crónicas memorables

José Manuel “El Chema Saher” por Orlando Oberto Urbina

Diario Frontera, Frontera Digital,  Orlando Oberto Urbina, Opinión, ,José Manuel “El Chema Saher” por Orlando Oberto Urbina
José Manuel “El Chema Saher” por Orlando Oberto Urbina


bajarigua@gmail.com

Dedico a Doña Rosa Eljuri de Saher, su madre, cuya familia habitaba en la calle Comercio con Maparari en Coro. Después de la muerte de su hijo, quedó en ella para siempre una tristeza en su alma y corazón. Era tan humilde y tan sencilla... en ella parecía verse todavía aquel muchacho que se hizo historia en su liceo “Cecilio Acosta”, y luego leyenda en las montañas de la sierra de Coro para morir como un mártir caído por los sueños que anhelaba. Ah mundo Coro, siempre le han troncado sus sueños y esperanzas como ciudad raíz de Venezuela. El Chema era aquel muchacho que provenía de las filas de AD, pero luego se hizo rebelde de espíritu, fuerte en tanta tempestad de las que atraviesa nuestra malograda Coro.

Coro fue donde se dio la misa en tierra firme por primera vez, donde el Generalísimo de tierra y mar, guerrero y sabio, fue entregado a los españoles por los traidores del pueblo. Francisco de Miranda ideó la bandera tricolor, quizás inspirado en los cabellos  amarillos de aquella dama rusa y en el azul de sus ojos y en el rojo de sus labios, los de Catalina de Rusia. Así diseñó la bandera tricolor que quedó en el corazón del venezolano que lucha y que desea el bien común para esta patria maltratada y saqueada por indignos que no merecen gobernarla. En Coro se produjo el grito de insurrección con el alzamiento de los negros esclavos en la hacienda “La Macanilla”, en Curimagua, con el zambo José Leonardo Chirinos en plena sierra. También en Coro se inició la Guerra Federal, y el primer frente guerrillero “José Leonardo Chirinos”.

En tiempos de cuaresma, siempre es fundamental echar la palabra contra los falsos profetas que engañan y maltratan a un pueblo en nombre de sus apetencias de poder, y sus derroches de riquezas ante tanta miseria. Por eso esta crónica sobre este joven que llenó de vida y de una estatura gigante de pensamiento al país; un joven que medía casi un metro ochenta y cuatro centímetros, de cabellos abundantes y de profundos ojos negros, que se hizo tan conocido en este suelo caquetío que dejó huellas profundas  porque combatía la injusticia y la entrega del país a intereses ajenos. Ese era José Manuel Saher Eljuri, proveniente de una familia de orígenes libaneses que fundaron Pablo Saher y Rosa Eljuri.

José Manuel Saher Eljuri “El Chema Saher”,  nació en la ciudad de Coro un 28 de junio de 1942, y murió asesinado aquel 23 de marzo de 1967 en las Montañas de “El Bachiller”, donde operaba el frente guerrillero “Ezequiel Zamora”. Su padre, Pablo Saher, fue un destacado dirigente político de Acción Democrática, en el estado Falcón, quien sufrió la represión de la Junta Militar que derrocó con un golpe de Estado al gobierno de Rómulo Gallegos aquel 18 de octubre de 1948. La formación familiar del joven José Manuel Saher Eljuri   “El Chema Saher” fue perfilando las características de un líder en las luchas sociales que se fueron cristalizando en su juventud con su participación en el inicio del desarrollo de las luchas estudiantiles en el liceo “Cecilio Acosta”, donde llegó a ser presidente del centro de estudiantes.

Aquel 23 de enero de 1958 amaneció con una esperanza que se construyó con sacrificios, acumulación de fuerzas y unidad de los partidos políticos, clero, estudiantes, obreros, es decir, el pueblo que derrotó la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. Para la época, ya el joven “Chema Saher” contaba con 16 años de edad, y entre sus amigos y condiscípulos se da a conocer por su talento y fogosidad. En ese momento de euforia se incorpora a la Juventud del partido Acción Democrática (AD), llegando a ser en el momento de la división de AD, miembro del Buró Juvenil, participando en el debate sincero y profundo entre el sector de la derecha encabezado por Rómulo Betancourt y Raúl Leoni y el sector de izquierda representado por Domingo Alberto Rangel, Simón Sáez Mérida, Américo Martí, Moisés Moleiro y otros, los cuales fundan el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en los años 1960, lo que pareció una división ideológica que luego en la historia política de Venezuela se evidenció ante las otras divisiones del partido (AD).

El Chema Saher funda la juventud del MIR en el estado Falcón. Al culminar su bachillerato, ingresa a la Universidad Central de Venezuela, en la facultad de Economía. Abandona los estudios para incorporarse al movimiento guerrillero que se organizaba en las montañas de la sierra de Coro. Se incorpora a la guerrilla contra el gobierno de Rómulo Betancourt (1959-1964) en un destacamento que funcionaba en las montañas de la Azulita, en Mérida. Luego es trasladado a la sierra de Coro donde se incorpora al Frente Guerrillero José Leonardo Chirino, y actúa como asistente del Comandante Douglas Bravo, con quien había compartido luchas estudiantiles en el liceo “Cecilio Acosta”.

En un encuentro con el ejército, Chema Saher es capturado y trasladado a Coro y luego al Cuartel San Carlos en Caracas, en la prisión militar, donde es condenado por el Consejo Permanente de Guerra de Caracas a 18 años de prisión por Rebelión Militar junto a Fabricio Ojeda, Antonio Lunar Márquez, Luben Petkoff y nueve guerrilleros más, el 01 de diciembre de 1962. En una carta pública que da a conocer a la opinión pública (08-02-1963) expresa a su padre: “Yo siento en lo más hondo esta conducta tuya. Es claro que a Rómulo Betancourt y a Briceño Linares no les preocupa verte hundido a su lado, ello es natural, pero a mí me duele ancestralmente por ser tu hijo. Imagina el impacto en mi espíritu cuando fui esposado y amarrado y después de andar así durante más de 15 horas por desfiladeros pantanosos y bajo incesante lluvia, llevado a tu presencia en el Comando de Operaciones que me apresó, y la repugnancia que experimenté cuando el Fiscal Militar se basó contra mí en testimonios tuyos”. En este pequeño extracto le recrimina a su padre, quien para ese tiempo era gobernador del estado Falcón.

Ahí se encuentran las dos visiones y actitudes enfrentadas entre gobernador y guerrillero, lo mismo decir entre padre e hijo. Al año de estar preso en el Cuartel San Carlos, el Chema Saher es sacudido por la noticia de los fusilamientos de dos estudiantes universitarios: Víctor Manuel Quiñonez Martínez y Luís Manuel Díaz Rodríguez en la finca Jamucuparo del estado Falcón, por lo cual el periodista Raúl Zurita Daza, en su libro “Víctimas de la Democracia Representativa en Venezuela” señala que fueron asesinatos sin precedentes, que ocurrieron aquel día 3 de Octubre de 1963. Un grupo de policías pertenecientes a la Dirección General de Policía (DIGEPOL), es decir, la policía política del gobierno de Rómulo Betancourt, al mando de Antonio Acosta, jefe de la DIGEPOL en el estado Falcón, mediante un operativo detuvieron en las cercanías del fundo Jamucuparo (ubicado en la carretera Morón–Coro, a la altura del caserío Píritu) a los estudiantes universitarios Víctor Quiñonez y Luis Rodríguez Díaz. Del sitio de la detención los llevaron al fundo, y delante de la familia Rodríguez, dueños del fundo Jamucuparo, los fusilaron y los enterraron en el patio de la casa.

Los tiempos en cada gobierno cambian de imperio, y se colocan al servicio de las naciones. En aquella carta pública que José Manuel Saher “El Chema Saher” le envía a su padre, denuncia la presencia del imperialismo norteamericano y la CIA en suelo venezolano. (Hoy son más actores los que actúan en la patria de Bolívar). Su padre el gobernador Pablo Saher realiza gestiones ante el presidente Betancourt, y logra que indulten al Chema Saher aquel 10 de Marzo de 1964 con la condición de salir del país rumbo al exilio. Saher huye a a Inglaterra y reanuda estudios universitarios. En 1965, el Chema se aparece en la Habana para participar en la “Conferencia Tricontinental”, donde se reúnen revolucionarios de América, Asia, África a fin de coordinar estrategias de lucha. Su padre, el gobernador Pablo Saher, trata de convencerlo de lo “estéril de su lucha”, pero la convicción y fortaleza ideológica de Chema es consciente y firme. Regresa a Venezuela en un desembarco clandestino que se realiza entre las costas de Chichiriviche y Tucacas en 1966 para internarse e incorporarse a la lucha guerrillera en la sierra de Falcón.

Ya en otra carta pública desde la prisión, fechada el 8 de febrero de 1963, donde le expone su convicción de lucha: ”Querido Papá: Quizas pueda extrañarte que ahora te escriba públicamente. No deseaba que la gente se enterara de un problema desgarrante como éste. Créeme que es muy duro tener que hacerlo así, pero tú me has obligado a ello. Me había prohibido no hacer público ningún planteamiento que pudiera entenderse como un reclamo específicamente contra ti, porque eres mi padre y porque no había querido mezclar mi lucha con la forma personalista que tan funesta ha sido en la política nacional. Y lo que había sido un propósito personal se ha convertido en tortura permanente que corre en lo más profundo de mis pensamientos”. Este es un fragmento de esa carta que a cualquier persona debe doler en lo más profundo del sentimiento.

Chema Saher pasó del frente guerillero “José Leonardo Chirino” al frente “Ezequiel Zamora”, después del desembarco en la costa de Falcón, y se enrumba a la sierra, donde en Iracara está la jefatura del frente guerrillero “José Leonardo Chirino”. Allí se le encomienda y se le asigna la tarea de fundar el frente “Ezequiel Zamora”, asumiendo la responsabilidad de tercer comandante, y la jefatura del destacamento “Heriberto Cartagena” en las montañas de el Bachiller entre los estados Miranda y Guárico. En los primeros días del mes de marzo de 1967, Chema resulta herido en un enfrentamiento con el ejército, y sus camaradas envían correos para que reciba la atención médica requerida. La dirección revolucionaria comisiona al médico y combatiente “Chino Ovalles”, quien se traslada a la montaña el Bachiller y consigue al Chema protegido por los campesinos. Le presta los primeros auxilios médicos, se queda con él y envía a Julio Romero Anselmi, mejor conocido como “Sivira” para buscar ayuda y trasladar al Chema a Caracas.

Julio Romero Anselmi es detenido en Caracas, delata a los compañeros al enemigo, y los guía hacia donde se encontraban el Chema Saher y el médico Ovalles, siendo asesinados ambos el 23 de marzo de 1967. En un Jueves Santo, los compañeros fueron martirizados por las fuerzas de la oscuridad al servicio del poder. El cadáver, según algunos biógrafos, le fue entregado a su padre. El pueblo falconiano, así como sus familiares y amigos, y algunos dirigentes revolucionarios acompañaron al Chema. En aquella oportunidad existía Unión Para Avanzar (UPA), y el joven Jose Vicente Beujon dio aquel discurso de despedida. En el camino al cementerio se cruzó el féretro de Chema Saher con la procesión del Nazareno, y otros dicen que apareció una avioneta lanzando una cantidad de panfletos que decían: Comandante, ten la plena seguridad que te acompañamos hasta tu última morada.

A 57 años del vil asesinato de José Manuel Saher Eljuri, todavía suena el campanario contra los que asesinan y torturan al pueblo por denunciar y decir la verdad, mientras los que lo saquean andan libres entre la impunidad y la complacencia del poder. El poeta Luis Alfonso Bueno señaló, entre muchas cosas bellas: “No debemos confundir este dolor con la tristeza; Chema, si viviste por la alegría del que ha soñado con estrellas muy altas, que la tristeza no sea asociada jamás a tu nombre".





Contenido Relacionado