Mérida, Abril Martes 21, 2026, 09:07 am
Entre las
decisiones que tomaron las diversas facciones políticas en Venezuela, destaca
haberse lanzado a los brazos de la "comunidad internacional". Ahora,
dependen de ello. Aunque desde cada bando, se vende la idea de que están con
los mejores “aliados”. Por un lado, el chavismo-madurismo, en el eje
chino-ruso. Por el otro, la oposición de la Plataforma Unitaria, en el dominio
occidental. Pero en este segundo bando con divisiones.
El pasado mes
de octubre, previo a las elecciones primarias que organizó un sector de
opositores, se produjo un evento no esperado por muchos: la firma del
"acuerdo" en Barbados.
Se trata de un
"acuerdo", que en el fondo no es tal, o dista mucho de serlo. Pero
para efectos formales o más bien discursivos, así se le llama. Se puede
percibir más claramente como una imposición. En la práctica, es una salida que
encontraron en Washington, como parte de la resolución de la situación que
surgió, debido a la geopolítica. Veamos.
Movimiento de
piezas
El estallido
de la crisis en el Medio Oriente, trajo algunos cambios o más bien un giro en
Washington. La Casa Blanca movió piezas, entre estas, una facción de la
oposición con la cual se entendió desde 2019, a raíz de la auto proclamación de
Juan Guaidó como "presidente interino". Estos factores tuvieron bajo
su control activos venezolanos en el extranjero y cuantiosos fondos para
"ayuda humanitaria". Esos incentivos fueron suficientes para que
cuando Washington así lo requiriera, obedezcan como recientemente ocurrió en
Barbados.
Para la Casa
Blanca, la crisis del Medio Oriente es necesaria y clave para sus intereses.
Pero eso tiene un precio y es que, al no haber paz en esa región, la
volatilidad del precio del petróleo aumenta y con esta, los riesgos. Es así
como el petrodólar, es posible. No es una casualidad que los arquitectos del
mundo occidental en la década de los 70, que todavía están vivos, hoy están
dando lecciones. Fue en 1971 cuando surge el petrodólar, en aquella era del
poderoso secretario de seguridad nacional de Richard Nixon, Henry Kissinger.
Así que, al
entregar licencias al gobierno de Maduro, tras el "acuerdo",
Washington trata de compensar. Sin embargo, en vista de la situación de la
industria petrolera venezolana, se puede estimar que se trata de un proceso de
largo plazo. Es decir, hay en desarrollo una nueva configuración global y
Venezuela es una pieza fundamental.
Un señor de
100 años reordena todo
Antes de
continuar con el tema del "acuerdo" hay que hacer un paréntesis. La
semana pasada explicaba que Washington necesariamente tiene que recurrir a la
configuración del mundo en que Venezuela es uno de los más importantes
suplidores de petróleo. La reciente visita del presidente de China, Xi Jinping
a Estado Unidos, pareciera ir en esa dirección.
China intentó
acercar a Arabia Saudita e Irán en una mesa de negociaciones para la paz en el
Medio Oriente. Sin embargo, debido a la guerra que se desata entre Israel y
Hamás, esa posibilidad pareciera alejarse. Para Washington, es preferible que
el Medio Oriente se mantenga encendido y buscar acuerdos mínimos con China. Una
distensión con los chinos, puede generar perturbaciones entre chinos y rusos.
El pasado mes de julio, Henry Kissinger, de 100 años de edad, viajó a Beijing y
se reunió con el presidente chino.
Siendo
secretario de seguridad nacional, en 1972, Kissinger también viajó en secreto a
China. El autor del libro “China”, demostró enormes habilidades diplomáticas en
ese entonces. Pudo arreglar un encuentro entre los presidentes Richard Nixon y
Mao Zedong. Para esa época, Washington comprendió que el apoyo que China
brindaba a Vietnam en esa guerra, era una enorme debilidad en Asia, para los
norteamericanos. La salida de las tropas de Estados Unidos de Vietnam, fue un
triunfo diplomático de los republicanos, que trajo como consecuencias reconocer
a China y que entrara a la ONU. Esto evitó que, en la época de la Guerra Fría,
los rusos y chinos terminaran aliados. Pero los demócratas, con la actual
política de sanciones, en este tiempo, finalmente produjeron lo contrario.
Kissinger, respetado en China, pudo arreglar el encuentro de Joe Biden y Xi
Jinping, recientemente realizado en San Francisco.
En aquella
histórica reunión, Mao le dijo a Nixon, que llegaba a acuerdos con los
republicanos y que, si los demócratas ganaban, China buscaría conversaciones
con estos también.
Los tontos
útiles
Con el
"acuerdo", la Casa Blanca, tiene una coartada perfecta ante el
Congreso y ante los republicanos. Estos últimos le reclamaron al presidente Joe
Biden sobre el alivio de las sanciones a Venezuela y a Pdvsa. La respuesta es
sencilla: "fue un acuerdo entre el gobierno y la oposición
venezolanos".
Lo anterior
indica que la oposición venezolana, esa que se agrupa en los partidos políticos
tradicionales y que obedece a Washington, no tiene autonomía.
En el gobierno
de Nicolás Maduro, tienen un poco más claro que Washington no va a retirar las
sanciones. En ese largo plazo que ahora se avecina, solamente habrá licencias,
unas más, otras menos, hasta que quizá las circunstancias cambien. Sin embargo,
las sanciones no fueron suficientes para sacarlo del poder. Con las licencias,
seguirá la retórica y tendrá ahora mayores ventajas.
Con respecto a
la escisión que ha surgido recientemente en la oposición, en torno a las
elecciones primarias. El factor que resultó triunfador, no forma parte formal
de este "acuerdo", porque no firmó. Sin embargo, resulta útil para Washington
como otra de las tantas amenazas qué tienen sobre Maduro, acusado de diversos
crímenes y delitos, lo que lo obliga también a negociar en condiciones
desfavorables. Además, para la retórica norteamericana, frente a los
republicanos, también funciona.
Se inició
nuevamente una política de micrófonos. Maduro echa mano al tema del Esequibo
que le interesa tanto a Washington. Y los norteamericanos lanzan de nuevo la
narrativa de que “todas las sanciones siguen sobre la mesa”, en esta ocasión
con la excusa de las inhabilitaciones políticas. Para China resulta bueno que
Pdvsa surta petróleo a Estados Unidos nuevamente, ya que funciona como una
válvula de escape y quita presiones en Asia.
Para el
próximo año, se comenzarán a ver los primeros resultados, de esta nueva
distensión entre Joe Biden y Xi Jinping, sobre todo, lo que harán en Venezuela.