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“Centenario El Vigilante: decano de la prensa merideña” por Padre Edduar Molina Escalona

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“Centenario El Vigilante: decano de la prensa merideña” por Padre Edduar Molina Escalona


En mis memorias de infancia, pervive el recuerdo de mi primer trabajo, distribuir la venta del primer periódico que llegó a mi pueblo por la década de los 80, el decano de la prensa merideña era leído y comentado por los vecinos del sur merideño. Siempre suponía para mí el leer el titular de la página principal para pregonar por sus calles el último acontecimiento de la lejana Mérida serrana.

 

El pasado 20 de abril celebramos el centenario de su primera aparición al público (1924-2024). Gracias a la iniciativa del arzobispo “evangelizador de la cultura”, Monseñor Antonio Ramón Silva, acompañado por los ilustres sacerdotes Enrique María Dubuc y José Clemente Mejía, Proto notario Apostólico y Deán de la Santa Iglesia Catedral de Mérida, asesorados por los hombres y mujeres amantes de la buena prensa de nuestra ciudad universitaria.

 

La primitiva rotativa Guhembery dio a luz la primera edición impresa de “El Vigilante Católico”. El nombre elegido para el periódico es sinónimo de centinela, el guardián de los principios de las sabias enseñanzas del Evangelio. En su primer número da fe del discurso de bienvenida al entonces vicario Provisor y Vicario General de Mérida, Monseñor Chacón a la población de Zea, quien recorría a lomo de mula el extenso territorio arquidiocesano, dados los postreros años del Arzobispo Silva, pronunciado por el periodista tovareño J. M. Rondón Márquez.

 

Desde que empezó la vida de este pequeño vocero merideño, pasaron por sus oficinas y talleres hombres de gran vocación periodística y de Iglesia que anuncia el Evangelio de la Vida en todos los ambientes, ya sea como directores, redactores, administradores y colaboradores espontáneos. Entre sus primeros directores figuran los Ilmos. Señores José María Aletritti D' Empaire, Escolástico Duque, con su voz de profeta, en 1932, se vio envuelto en un incidente que casi le cuesta la prisión al denunciar la mala calidad de los materiales utilizados en la construcción del acueducto de Mérida. También forman el elenco directores José Antonio Sánchez, Monseñor Antonio Ignacio Camargo, luego Obispo de Calabozo, Luis Alejandro Rodríguez, el Presbítero y doctor en derecho Luis Negrón Dubuc, quien fuera posteriormente Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes. Junto a Jesús Manuel Maggiorani, quienes tuvieron en sus manos la Dirección de El Vigilante desde 1924 hasta diciembre de 1947, fecha en la que el Arzobispo Chacón, nombra como Director de El Vigilante al padre Eccio Rojo Paredes, a sus 23 años de edad y dos meses antes de ser ordenado sacerdote, estuvo al frente del periódico hasta el 25 de enero de 1987, donde no solo fue su Director sino linotipista, administrador y hasta distribuidor del periódico. Fueron 39 fecundos años en los cuales escribió de todo y para todos. También estuvieron su dirección a cargo del Padre León Sánchez Febres, el Dr. Fortunato González y Eurípides Moreno Tineo, entre otros.

 

El diario El Vigilante “periódico de la curia merideña” tuvo su primera sede en la calle Vargas, hoy calle 23, en unos locales del viejo Seminario cuyo frente daba a la calle Zerpa, hoy avenida 5, con una vereda de pinos que servía de vía peatonal y también de ancha acera. Allí estaban las máquinas impresoras y las oficinas administrativas. Luego El Vigilante se mudó, muchos años después, para su nueva sede en la avenida 5, en un edificio construido en los terrenos de la casa donde vivió Monseñor Mejía, quien fuera durante muchos años Deán de la Santa Iglesia Catedral de Mérida. Las viejas prensas fueron sustituidas por modernos equipos durante el arzobispado de Monseñor Miguel Antonio Salas y el periódico pasó del tamaño standard al tamaño tabloide.

 

Para 1986 las páginas del diario El Vigilante fueron aumentando hasta llegar a 24, así mismo sucedió con las sesiones, nueva titulación: información, regional, nacionales, internacional, especial, universidad, publicidad, deporte, Sur del Lago, comunidad, iglesia, opinión, cuentos infantiles, clasificados, historia, política, sociales, arte, gente, juveniles, cine, literatura, cultura y farándula. Cabe recordar el precio del diario para 1989 cambió a tres bolívares y el 12 de diciembre del mismo año aumentó a cinco bolívares. También se hicieron ediciones especiales del periódico con suplementos, por ejemplo el suplemento de la Feria del Sol, el suplemento de Turismo Mérida, lo cual aumentaba las páginas y hacía más amena su lectura.

 

Con motivo de sus 63 años de existencia, el venerable Arzobispo Miguel Antonio Salas dejaba claro el objetivo del Diario El Vigilante, con estas palabras: “no hacer propaganda de licores ni otra clase de instrumentos de vicios, ni de sus páginas a la pornografía que algunos medios de comunicación producen dinero. Para nosotros por encima del dinero está la honestidad y la moral de los diez mandamientos. No podemos, ni siquiera con el silencio injusticias ni cohonestar abuso de poder sean económicos o políticos”.

 

Nuestro actual Arzobispo Helizandro Terán, en su afán de promover el dialogo entre la fe y la cultura, ha tenido a bien lanzar el proyecto del rescate de nuestro centenario diario El Vigilante, con la puesta en marcha el proyecto de “El Vigilante Católico Digital”, ya en preparación en nuestro Archivo Arquidiocesano, para continuar tan meritorio labor periodística y evangelizadora. Así como la pronta exposición “un centenario Vigilantes de la fe y la humanidad”, con la que se quiere dar a conocer los más memorables números editados que forman parte de los retazos de historia imborrables en la memoria de la mereñidad.

 

Termino con las palabras del Papa Francisco, dirigida a los miembros de Asociación de Prensa Católica, en Conferencia de forma virtual, el pasado 2 de julio 2020, envió este importante mensaje: “necesitamos medios de comunicación capaces de construir puentes, defender la vida y abatir los muros, visibles e invisibles, que impiden el diálogo sincero y la comunicación verdadera entre personas y comunidades. Pero también se necesitan medios de comunicación que puedan ayudar a las personas, especialmente a los jóvenes, a distinguir el bien del mal; a desarrollar juicios sólidos basados en una presentación clara e imparcial de los hechos; y a comprender la importancia de trabajar por la justicia, la concordia social y el respeto a nuestra casa común”.

 

Mérida, 28 de abril de 2024





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