Mérida, Abril Miércoles 15, 2026, 08:28 am
En mis memorias de infancia, pervive el recuerdo de mi primer trabajo,
distribuir la venta del primer periódico que llegó a mi pueblo por la década de
los 80, el decano de la prensa merideña era leído y comentado por los vecinos
del sur merideño. Siempre suponía para mí el leer el titular de la página
principal para pregonar por sus calles el último acontecimiento de la lejana
Mérida serrana.
El pasado 20 de abril celebramos el centenario de su primera aparición
al público (1924-2024). Gracias a la iniciativa del arzobispo “evangelizador de
la cultura”, Monseñor Antonio Ramón Silva, acompañado por los ilustres
sacerdotes Enrique María Dubuc y José Clemente Mejía, Proto notario Apostólico
y Deán de la Santa Iglesia Catedral de Mérida, asesorados por los hombres y
mujeres amantes de la buena prensa de nuestra ciudad universitaria.
La primitiva rotativa Guhembery dio a luz la primera edición impresa de “El
Vigilante Católico”. El nombre elegido para el periódico es sinónimo de centinela,
el guardián de los principios de las sabias enseñanzas del Evangelio. En su primer número da fe del
discurso de bienvenida al entonces vicario Provisor y Vicario General de
Mérida, Monseñor Chacón a la población de Zea, quien recorría a lomo de mula el
extenso territorio arquidiocesano, dados los postreros años del Arzobispo
Silva, pronunciado por el periodista tovareño J. M. Rondón Márquez.
Desde
que empezó la vida de este pequeño vocero merideño, pasaron por sus oficinas y
talleres hombres de gran vocación periodística y de Iglesia que anuncia el
Evangelio de la Vida en todos los ambientes, ya sea como directores, redactores,
administradores y colaboradores espontáneos. Entre sus primeros directores
figuran los Ilmos. Señores José María Aletritti D' Empaire, Escolástico Duque,
con su voz de profeta, en 1932,
se vio envuelto en un incidente que casi le cuesta la prisión al denunciar la
mala calidad de los materiales utilizados en la construcción del acueducto de
Mérida. También forman el elenco directores José Antonio Sánchez, Monseñor Antonio Ignacio Camargo, luego Obispo de
Calabozo, Luis
Alejandro Rodríguez, el Presbítero y doctor en
derecho Luis Negrón Dubuc, quien fuera posteriormente Decano de la Facultad de
Derecho de la Universidad de los Andes. Junto a Jesús Manuel Maggiorani, quienes tuvieron en sus manos la Dirección de
El Vigilante desde 1924 hasta diciembre de 1947, fecha en la que el Arzobispo
Chacón, nombra como Director de El Vigilante al padre Eccio Rojo Paredes, a sus 23 años de edad y dos meses antes de ser ordenado
sacerdote, estuvo al frente del periódico hasta el 25 de enero de 1987, donde
no solo fue su Director sino linotipista, administrador y hasta distribuidor
del periódico. Fueron 39 fecundos años en los cuales escribió de todo y para
todos. También estuvieron su dirección a cargo del Padre León Sánchez Febres,
el Dr. Fortunato González y Eurípides Moreno Tineo, entre otros.
El diario El Vigilante “periódico
de la curia merideña” tuvo su primera sede en la calle Vargas, hoy calle 23, en
unos locales del viejo Seminario cuyo frente daba a la calle Zerpa, hoy avenida
5, con una vereda de pinos que servía de vía peatonal y también de ancha acera.
Allí estaban las máquinas impresoras y las oficinas administrativas. Luego El
Vigilante se mudó, muchos años después, para su nueva sede en la avenida 5, en un
edificio construido en los terrenos de la casa donde vivió Monseñor Mejía,
quien fuera durante muchos años Deán de la Santa Iglesia Catedral de Mérida.
Las viejas prensas fueron sustituidas por modernos equipos durante el
arzobispado de Monseñor Miguel Antonio Salas y el periódico pasó del tamaño standard
al tamaño tabloide.
Para 1986 las páginas del diario El Vigilante
fueron aumentando hasta llegar a 24, así mismo sucedió con las sesiones, nueva
titulación: información, regional, nacionales, internacional, especial,
universidad, publicidad, deporte, Sur del Lago, comunidad, iglesia, opinión,
cuentos infantiles, clasificados, historia, política, sociales, arte, gente,
juveniles, cine, literatura, cultura y farándula. Cabe recordar el precio del
diario para 1989 cambió a tres bolívares y el 12 de diciembre del mismo año
aumentó a cinco bolívares. También se hicieron ediciones especiales del
periódico con suplementos, por ejemplo el suplemento de la Feria del Sol, el
suplemento de Turismo Mérida, lo cual aumentaba las páginas y hacía más amena
su lectura.
Con motivo de sus 63 años de existencia, el
venerable Arzobispo Miguel Antonio Salas dejaba claro el objetivo del Diario El
Vigilante, con estas palabras: “no hacer propaganda de licores ni otra clase de
instrumentos de vicios, ni de sus páginas a la pornografía que algunos medios
de comunicación producen dinero. Para nosotros por encima del dinero está la
honestidad y la moral de los diez mandamientos. No podemos, ni siquiera con el
silencio injusticias ni cohonestar abuso de poder sean económicos o políticos”.
Nuestro actual Arzobispo Helizandro Terán, en su
afán de promover el dialogo entre la fe y la cultura, ha tenido a bien lanzar
el proyecto del rescate de nuestro centenario diario El Vigilante, con la
puesta en marcha el proyecto de “El Vigilante Católico Digital”, ya en
preparación en nuestro Archivo Arquidiocesano, para continuar tan meritorio
labor periodística y evangelizadora. Así como la pronta exposición “un
centenario Vigilantes de la fe y la humanidad”, con la que se quiere dar a
conocer los más memorables números editados que forman parte de los retazos de
historia imborrables en la memoria de la mereñidad.
Termino con las palabras del Papa Francisco,
dirigida a los miembros de Asociación de Prensa Católica, en Conferencia de
forma virtual, el pasado 2 de julio 2020, envió este importante mensaje:
“necesitamos medios de comunicación capaces de construir puentes, defender la
vida y abatir los muros, visibles e invisibles, que impiden el diálogo sincero
y la comunicación verdadera entre personas y comunidades. Pero también se
necesitan medios de comunicación que puedan ayudar a las personas,
especialmente a los jóvenes, a distinguir el bien del mal; a desarrollar
juicios sólidos basados en una presentación clara e imparcial de los hechos; y
a comprender la importancia de trabajar por la justicia, la concordia social y
el respeto a nuestra casa común”.
Mérida,
28 de abril de 2024